Tarántula

Bob Dylan · Capítulo 35 de 95

Páginas del PDF

Tarántula

Consejos al hermano del tigre

 

 

Ahora estás en la tormenta donde tus primos buscan la pura gloria junto al puente y los leñadores te hablan de explorar el mar Rojo… Llenarás tu sombrero de ron y se lo tirarás a la cara al granizo sin esperar que nazca nada nuevo… Los perros mueven la cola diciéndote adiós y Robín Hood te mira desde una vidriera de colores… Los cantantes de ópera cantarán a TU bosque y a TUS ciudades y estarás solo pero sin ceremonias… Un viejo buscador muy arrugado aparecerá y NO te dirá «¡No seas posesivo! ¡No quieras que te recuerden!». Se limitará a buscar su contador geiger y su nombre no será Moisés y no te consideres afortunado por no haber interferido —es insignificante… no te consideres afortunado.

Hola. Solo una nota para decir que,

desde el robo, las cosas se

han calmado. Aunque los secuestradores

aún no hayan devuelto a Theo,

a papá lo han ascendido a la categoría de mamá

de madriguera, de modo que las cosas no van

de capa caída. Mamá se unió a los futuros

padres de Alaska. Le gusta mucho,

tendrías que ver a la bobita.

Ya casi tiene dos años.

Habla como un pez y empieza

a parecer un puro.

Nos vemos el día de tu cumpleaños.

Gran hermano

Dunk P. D. Adolph te ha traído un artilugio que da asco, lo pones en la mesa y miras cómo vomitan las chicas.