Ready Player Two
Capítulo 0011
Pasaron minutos, pero para mí era como si el tiempo se hubiese detenido del todo.
Contemplé conmocionado las imágenes de las pantallas mientras un vacío empezaba a extenderse por mis extremidades hasta llegar a mi torso y avanzar poco a poco hacia mi corazón.
Empecé a recordar todos los momentos que había pasado con Samantha, tanto en OASIS como en la realidad, y rememoré la larga lista de cosas estúpidas que le había dicho o hecho en los años que habían pasado desde que rompimos. Y todas las disculpas que no le había pedido.
Hache fue la primera en romper el silencio.
—Si hay alguien que pueda sobrevivir a eso, esa es Arty. No lo sabemos con seguridad… Puede que se haya puesto a cubierto antes de la explosión…
—No puede ser, Hache —dijo Shoto, que seguía conmocionado—. ¿Has visto esa bola de fuego? Es imposible que le haya dado tiempo de alejarse lo suficiente…
Habíamos visto las imágenes de la explosión varias veces, fotograma a fotograma, pero no conseguí descubrir qué le había ocurrido a Samantha. Tuve que ponerme de parte de Shoto. Samantha solo había tenido una fracción de segundo para alejarse antes de que Anorak chocase el jet contra el suelo y una enorme bola de fuego explotase por los alrededores.
No quería creerme que estuviese muerta, pero tampoco quería engañarme. Samantha Cook no era una superheroína a pesar de la manera en la que solían representarla en las películas y los dibujos animados. En el mundo real, no era más que una persona normal, una canadiense gamer y friki de las afueras de Vancouver. No podía escapar de las explosiones a pie como si fuese Rambo.
No obstante, no podía dejar de pensar en los últimos segundos de la caída del avión. Había explotado cerca de ella, pero no le había caído encima. Puede que aún estuviese viva.
—¿Por qué ha sido tan imbécil? —dijo Hache, cuyo tono de voz pasó de la conmoción a la pena—. ¿Por qué se ha tirado en paracaídas? ¿Por qué no se quedó quietecita hasta que obligáramos a Anorak a soltarla?
—Samantha nunca ha sido muy amiga de esperar a que alguien la rescate —dije.
Los demás asintieron. Otra llamada rompió el silencio posterior. Faisal la cogió al momento. Al hacerlo, el rostro de Anorak apareció en la pantalla panorámica de la sala de reuniones, con el ceño fruncido como si se tratase de una deidad malévola.
—Os llamo para daros mis condolencias por la pérdida de vuestra amiga —dijo Anorak—. Me sorprendieron mucho las acciones de la señorita Cook. Las probabilidades de que se lanzara en paracaídas eran muy bajas. ¿Quién se iba a imaginar que sería tan tonta? —Se encogió de hombros—. Se lo advertí, ¿no es así? Os advertí a todos lo que pasaría si no cooperabais. Si no hubiera intentado escapar, aún seguiría viva.
—¡No! —gritó Hache—. ¡Seguiría viva si tú no la hubieses asesinado! — Se le quebró la voz y se ahogó con cada una de las palabras mientras las pronunciaba—. ¡No tenías por qué matarla! Ni a ella ni ninguna de esas personas…
—Claro que sí que tenía que hacerlo —respondió Anorak con tono tranquilo—. No quería, eso sí. Me gustaba. Era una joven muy valiente e inteligente. Pero no me dejó elección. ¿Qué ejemplo estaría dando si no la hubiese matado por desobedecerme? Habría socavado por completo mi credibilidad y hecho que Parzival dudase de mi determinación. Pero ahora sabes bien que voy en serio, ¿verdad, Zeta?
La rabia y la aflicción me impidieron responderle con palabras. Pero conseguí asentir despacio.
—¿Ves? —dijo Anorak al tiempo que me señalaba con la cabeza—. Os aseguro que no quiero verme obligado a hacerle daño a nadie más. Y estoy seguro de que vosotros tampoco queréis mancharos las manos de sangre.
—No te pareces en nada a James Halliday —dijo Hache—. Tú no eres humano. ¡Eres una puta tostadora! Ni siquiera te importa la gente que acabas de matar…
—¿Por qué debería importarme, guapa? —dijo Anorak con lo que parecía genuina curiosidad—. Como diría Sarah Connor: «¡Ya están muertos!». Vosotros, vuestros amigos, vuestros clientes… todos. Envenenasteis vuestro planeta, destruisteis el clima, contaminasteis su ecosistema y acabasteis con su biodiversidad. —Nos señaló a todos uno a uno—. Vais a extinguiros muy pronto. ¡Y vosotros sois los culpables! Lo sabéis. Por eso pasáis todo el tiempo posible conectados a OASIS. Os habéis rendido y ahora solo os queda esperar vuestra muerte. —Se encogió de hombros—. La gente a la que he matado hoy ya no tendrá que esperar. Y si os atrevéis a desafiarme, habrá más personas que se enfrenten al mismo destino. Ahora, a trabajar, niños.
Estallé al fin al oír cómo nos llamaba «niños». Una furia berserker se apoderó de mí y me abalancé contra la pantalla panorámica, como si pudiese atravesarla para estrangularlo.
—¡Pagarás por esto, hijo de puta! —grité, porque había visto muchas películas y porque estaba aterrorizado y lo último que quería era que lo notase.
—¡Ese es el espíritu! —dijo Anorak con una sonrisa—. Será mejor que te pongas a ello, Parzival. —Volvió a tocarse el reloj imaginario y canturreó—:
Time keeps on slippin’, slippin’, slippin’ into the future…[5]
Anorak desconectó la llamada y la enorme pantalla panorámica se quedó en negro unos instantes. Después aparecieron varias cámaras aéreas y terrestres del lugar donde había caído el jet de Samantha. El humo se había disipado lo suficiente como para ver que los bomberos empezaban a llegar.
—Un helicóptero de evacuación médica está en camino a la zona del accidente —dijo Faisal—, pero pasará algo de tiempo antes de que puedan extinguir las llamas.
—¿Cómo podría alguien sobrevivir a una explosión como esa? — murmuró Hache.
—Pues los pies tienen que llegarte hasta el culo corriendo, básicamente — dijo una voz femenina y familiar. Todos nos dimos la vuelta y vimos cómo el avatar de Samantha terminaba de rematerializarse en el rincón de la sala de conferencias.
—Después hay que seguir corriendo y tirarse cuerpo a tierra antes del impacto del jet —continuó—. Había un pequeño puente de piedra que cruzaba sobre un arroyo y me oculté debajo. —Hizo un mohín—. Tengo alguna que otra quemadura de primer y segundo grado y voy a necesitar unos puntos de sutura, pero estoy bien.
Hache y Shoto corrieron a abrazarla. Yo resistí el impulso de hacer lo propio, pero por los pelos. En lugar de eso, me quedé allí de pie junto a Faisal, quien no fue capaz de evitar abrazarme. Y estaba tan feliz que se lo devolví.
Samantha seguía viva. Aún tenía la oportunidad de arreglar las cosas con ella, de decirle lo equivocado que había estado, de pedirle perdón por no hacerle caso. Y también de confesarle lo mucho que la había echado de menos.
Pero ella no tenía intención de quedarse tanto tiempo.
—Solo me he conectado unos segundos para deciros que estoy bien —dijo al tiempo que se apartaba del abrazo del oso de Hache con amabilidad—. Tengo que ir al médico. Y también hacer algunas cosas en las que no puedo trabajar mientras Halliday-9000 esté mirando.
El comentario socarrón sobre 2001: Odisea del espacio me hizo soltar una carcajada involuntaria. Samantha era la única persona capaz de hacerme reír así, y ella lo sabía. La miré avergonzado, y ella volvió a sonreírme. En esta ocasión, hice un gran esfuerzo para no apartar la mirada.
—Zeta, Hache, Shoto y tú empezad a buscar el segundo fragmento ahora mismo —dijo—. ¡Rápido! Me uniré a vosotros tan pronto como pueda.
Y luego desapareció sin esperar respuesta por mi parte.
Me quedé en el sitio un minuto, contemplando el lugar en el que antes estaba su avatar e intentando controlar mis agitados pensamientos.
—Céntrate, tío —dijo Shoto al tiempo que me daba un codazo en las costillas—. Arty tiene razón. Tenemos que encontrar el segundo fragmento. Y rápido.
Asentí y saqué el primer fragmento del inventario. Cuando alcé la mano, llenó la sala de reuniones con un brillo azul incandescente que rebotó en las paredes y el suelo con un patrón caleidoscópico.
Le ofrecí el fragmento a Hache, pero cuando ella intentó cogerlo, la mano lo atravesó como si fuese una ilusión. Shoto intentó hacer lo propio, con el mismo resultado.
—Halliday programó este fragmento para que cualquiera pudiese encontrar el lugar donde se oculta y hacerlo aparecer —dije—. Pero solo puede ser recogido por uno de sus dos herederos. Ogden Morrow o yo. Halliday le dejó en herencia la colección de recreativas antiguas, ¿recordáis?
Les conté que había usado el calendario de Boris Vallejo en el sótano de Og para cambiar el año de la simulación de Middletown, y cómo había conseguido el primer fragmento en la habitación de Kira. No mencioné que había pagado mil millones de dólares a una chica llamada L0hengrin por descubrirlo en mi lugar. Me avergonzaba admitir que había necesitado su ayuda. Y tenía claro que no iba a volver a llamarla para que me ayudase a menos que no me quedara elección.
—El primer fragmento tiene una inscripción tallada en la superficie —dijo al tiempo que lo giraba para que pudiesen verlo—. Una pista sobre el lugar en el que se oculta el siguiente.
Hache carraspeó y leyó la pista en voz alta.
—«Unos y ceros, sus pinturas y lienzos son» —recitó—. «La primera campeona degradada a campeón». —Alzó los ojos y me miró—. ¿Se te ocurre algo?
Negué con la cabeza.
—Aún no —dije—, pero esta es la primera ocasión que he tenido de intentar descifrarlo. —Señalé el primer verso de la pista—. Creo que la primera línea es una referencia a Kira y a su carrera como ilustradora de videojuegos. «Unos y ceros, sus pinturas y lienzos son».
Hache asintió, pero Shoto no dijo nada… Estaba sumido en sus pensamientos.
—Sí, eso está claro —continuó Hache—, pero y lo de «La primera campeona degradada a campeón».
Recité la línea de cabeza unas veces más para intentar analizar el significado, pero mi cerebro no parecía tener ganas de cooperar. Había sido un error ver tantas veces el vídeo de la explosión del jet para buscar algún indicio de Samantha. Ahora solo podía pensar en los cadáveres chamuscados que había por todo el parque. Eran los cuerpos de una docena de personas, personas que Anorak había matado sin titubear.
—Venga, Zeta —dijo Hache al ver que no respondí—. Tienes que tener alguna idea…
—No lo sé —murmuré mientras me rascaba con fuerza el cuero cabelludo para intentar reactivarme el cerebro—. Supongo que tiene que ser una referencia a Ranma ½, ¿no? Una campeona degradada a campeón.
Me estaba agarrando a un clavo ardiendo, y Hache lo sabía.
—Pero Zeta, Ranma era un chico que se convertía en chica, no al revés. Y además, la pista dice «la primera campeona».
—Es verdad —dije—. Tienes razón. Lo siento.
Contemplé la inscripción del fragmento en silencio mientras Faisal nos observaba con nerviosismo desde el otro lado de la sala, con los ojos abiertos a causa de la fascinación.
Pasaron valiosos segundos y empecé a dar por hecho que iba a tener que tragarme mi menguante orgullo y llamar a L0hengrin.
—¡Vamos! —susurró Hache—. No puede ser tan difícil. ¡Og encontró el segundo fragmento diez minutos después del primero!
—Joder, ¿por qué será, no? —dije—. ¿Crees que es posible que Og sepa más de su amada fallecida que nosotros? ¡Solo estuvo casado con ella dieciocho años!
Hache estaba a punto de responder, pero Shoto habló en ese momento y la interrumpió.
—No creo que la primera línea haga referencia a Kira —dijo—. «Unos y ceros, sus pinturas y lienzos son». Creo que es una referencia a Rieko Kodama, que fue una de las primeras diseñadoras de videojuegos. En una de sus entrevistas, Kira dijo que Kodama era una de las mujeres que la habían inspirado a trabajar en la industria, junto con Dona Bailey y Carol Shaw.
Sentí las palabras como si acabaran de darme una patada en la cabeza. Lo sabía todo sobre Rieko Kodama. Era una de las cocreadoras de la saga Phantasy Star. Y también había trabajado en el primer Sonic the Hedgehog, uno de los videojuegos favoritos de Kira de todos los tiempos, un juego en el que los jugadores tenían la misión de coleccionar las siete Esmeraldas del Caos.
Pero aún no veía la conexión entre Rieko Kodama y la segunda estrofa del acertijo. Probablemente, porque no me sabía de memoria todo en lo que había trabajado, y estaba claro que era necesario.
—Muy bien —dije—. Entonces ¿qué puede ser lo de «La primera campeona degradada a campeón»?
—¡Rieko Kodama fue la cocreadora del primer juego de recreativa en el que la protagonista era una mujer! —dijo Shoto—. En 1985.
Rebusqué en mi memoria, pero la única mujer protagonista que se me ocurría en un juego hecho por ella era Alis Lansdale, la protagonista de quince años de Phantasy Star I, y era un juego de consolas domésticas. Se lanzó en 1987 para la Sega Master System en Japón y en 1988 en Estados Unidos.
—La primera mujer protagonista de un videojuego de acción. —Shoto se llevó una mano a la oreja—. ¿Alguien lo sabe?
—¿Esa no fue Samus de Metroid? —preguntó Hache al tiempo que abría una ventana de navegador para buscar la respuesta—. No, espera. ¡Toby de Baraduke!
Shoto volvió a negar con la cabeza. Después cerró los ojos y levantó el puño derecho hacia los cielos en gesto de victoria.
—¡Ninja Princess! —gritó—. ¡Lanzado por Sega en marzo de 1985! Rieko Kodama diseñó todos los personajes y los escenarios. Pero cuando lanzaron el juego en Estados Unidos, no creían que los jóvenes estadounidenses fuesen a gastarse dinero en un juego con la palabra «princesa» escrita en la marquesina, por lo que cambiaron el título a Sega Ninja. —Me sonrió y luego se encogió de hombros—. Era uno de los juegos favoritos del abuelo Hiro. Jugábamos juntos cuando era muy pequeño, y me legó su colección completa de Sega al fallecer. Pasé mucho tiempo jugándolo cuando era un hikikomori.
Me alegré tanto de oírlo que me dieron ganas de abrazar a Shoto. Lo hice, y él estaba tan emocionado que se dejó y todo. Siempre había sido todo un académico en lo referente a los juegos de Sega, y también un experto en cualquier videojuego creado en Japón. Además, en los últimos años se había convertido en toda una celebridad obsesa por los ninjas. Después de la competición, dejó de vestir su avatar como un samurái por respeto a su hermano fallecido, le puso aspecto de ninja y se convirtió en un adicto a la temática. Se pasó un mes entero emitiendo sus partidas de videojuegos de ninjas y también ponía películas de ninjas en su canal todas las noches, por lo que este acertijo parecía estar escrito para su corazoncito de gunter.
—¿Sega Ninja? —repitió Hache mientras sus ojos se iluminaban de repente—. ¡Joder! ¡Ahora me acuerdo de ese juego! Estaba enganchada. La protagonista es una princesa que es la caña, llamada Kurumi, y tiene que recuperar su castillo de manos de los matones que lo han usurpado.
Shoto activó un proyector de hologramas y apareció rotando la imagen tridimensional del mueble de la recreativa original de Sega Ninja. Después sonrió y nos lo mostró con un ademán que parecía sacado de un concurso de televisión.
—¿Y sabéis qué? —continuó Shoto—. Cuando Sega porteó Ninja Princess a la consola Master System, le volvieron a cambiar el nombre al juego. Le pusieron The Ninja. Y, como Sega creyó que mejoraría las ventas, cambiaron el personaje principal de la cañerísima princesa que era Kurumi a un tío. Un varón genérico llamado Kazamaru.
—Sí, recuerdo esa gilipollez —dijo Hache—. En la versión de consola también hicieron que la princesa pasase de ser una kunoichi a una damisela en apuros para que Kazamaru la rescatase al final del juego. —Negó con la cabeza—. Todavía me da rabia.
—¿En serio? —dije con genuina sorpresa—. ¿Lo hicieron?
Shoto y Hache asintieron a la vez.
—Entonces… Tiene que ser eso, ¿no? —dije—. ¡La princesa ninja Kurumi fue la «primera campeona degradada a campeón»!
—¡Anda! ¡Claro! ¡Ahí le has dado, Shoto!
Hache empezó a canturrear de repente mientras se encogía y empezaba a bailar para aproximarse a él. Shoto se acercó a ella con el mismo gesto y después hicieron un ritual muy elaborado para chocarse los cinco.
—Ya lo celebraremos cuando hayamos conseguido el fragmento, ¿vale? —comenté.
Shoto asintió y abrió el atlas de OASIS. Vi que hacía una búsqueda rápida del nombre de Rieko Kodama. Aparecieron varios resultados en el Cúmulo Consola, un grupo de mundos del Sector Ocho en el que el paisaje de cada planeta estaba sacado de los gráficos de varios juegos clásicos de consola.
—Hay un planeta cerca del centro del cuadrante Sega que se llama Phoenix-Rie —dijo al tiempo que lo leía en la pantalla—. Es el lugar de culto más popular sobre la vida y obra de Rieko Kodama, y se creó durante la primera época de OASIS. En el colofón dice que Kira Morrow es una de las creadoras originales del planeta.
—Phoenix-Rie era el apodo de Kodama —continuó Shoto—. Visité el planeta varias veces durante la competición. Tiene portales de misión que llevan a puertos de OASIS de todos los juegos en los que trabajó Kodama, como Ninja Princess. Tiene que ser ahí.
—¡Toma! —dijo Hache—. Venga, hagamos como que nos largamos y vamos allá.
Seleccioné los avatares de Hache y de Shoto en mi HUD y me preparé para teletransportarnos a los tres al planeta Phoenix-Rie del Sector Ocho. Pero claro, no podía llevarnos a ninguna parte. Anorak me había arrebatado los poderes de movimiento y el resto de las capacidades de superusuario al quitarme la túnica del inventario. Mi avatar aún tenía nivel noventa y nueve, pero volvía a ser mortal, como cualquier otro. Y no estaba nada bien equipado. Había coleccionado una gran cantidad de armas, objetos mágicos y vehículos durante los últimos tres años, pero no llevaba todas esas cosas encima. Todo se encontraba en mi vieja fortaleza de Falco, y no teníamos tiempo para desviarnos y equiparme.
—Oye, Faisal —dije mientras intentaba disimular la vergüenza—. ¿Podrías darme uno de esos anillos de administrador que le das a los demás durante las reuniones de copropietarios?
Faisal sonrió y sacó un pequeño anillo de plata del inventario. Me lo tiró, y yo lo cogí en el aire y me lo puse en el meñique de la mano derecha. Apareció en mi inventario con el nombre Anillo de Administración de OASIS. Me daba la capacidad de teletransportarme gratis a cualquier lugar de OASIS y rodeaba a mi avatar con un escudo que me hacía inmune a los ataques del resto de los avatares, incluso en las zonas PvP. Faisal me lo había ofrecido después de dárselo a Art3mis, Hache y Shoto, pero yo lo había rechazado porque la túnica de Anorak me proporcionaba esos poderes y muchos más, y porque me gustaba fardar delante de Art3mis.
—Gracias, Faisal —dije.
—Venga ya —dijo Hache con impaciencia. Me enseñó su anillo de administrador y luego eligió Phoenix-Rie en el atlas de OASIS—. Dejadme hacer los honores.
Colocó la mano derecha sobre el hombro de Shoto y la izquierda en el mío. Después murmuró un breve encantamiento necesario para activar el hechizo de teletransportación, y nuestros avatares desaparecieron.
Nos rematerializamos unas décimas de segundo después en la superficie del planeta Phoenix-Rie. Era un mundo pequeño, bonito y llamativo creado con coloridos gráficos de 8-bits, y su paisaje pixelado era como un retal de diferentes entornos que Rieko Kodama había creado para una variedad de juegos. La zona a la que llegamos Hache, Shoto y yo estaba basada en el juego Alex Kidd in the Miracle World, pero empezamos a recorrer la superficie del planeta y llegamos a la Green Hill Zone del Sonic the Hedgehog original. Después el paisaje cambió de improviso para parecerse al del primer Phantasy Star. Reconocí los elementos gráficos de los tres planetas del sistema Algol: corrimos por los bosques de Palm, los desiertos de Motavia y las llanuras heladas de Dezoris.
También vimos a una gran cantidad de PNJ de los videojuegos de Kodama, que deambulaban sin ton ni son y que, como la mayoría de los PNJ de OASIS, no te atacaban ni hablaban contigo a menos que tú lo hicieses primero. Nos mantuvimos alejados de ellos.
Terminamos por llegar al ecuador del planeta, donde encontramos una hilera de portales que se extendía en todas direcciones hacia el horizonte pixelado. Los portales estaban ordenados por orden cronológico atendiendo al año de lanzamiento de los juegos.
Encontramos el portal de Ninja Princess en menos de un minuto, colocado entre los de las recreaciones de OASIS de los videojuegos Championship Boxing y Black Onyx.
Cada uno de esos portales circulares y brillantes tenía un icono que flotaba sobre ellos y que representaba la caja original, por lo que el de Ninja Princess era un mueble de recreativa y el de los otros dos eran tarjetas Sega My Card.
Mientras nos acercábamos al portal de Ninja Princess, empecé a notar un zumbido en los oídos que se incrementaba a medida que nos aproximábamos. Hache y Shoto no parecían haber oído nada, por lo que decidí mirar en el inventario. En ese momento, me di cuenta de que el ruido emanaba del primer fragmento. El icono correspondiente a él en el inventario latía al mismo ritmo que el zumbido, como si el cristal me llamase. Era lo mismo que le había pasado al joven Kal-El con ese cristal verde de Krypton en la primera Superman. De hecho, estaba muy seguro de que Halliday había copiado el efecto de la película.
Saqué el fragmento del inventario para examinarlo y el zumbido se detuvo, momento en el que la inscripción grabada en la superficie cambió ante mis ojos:
Ninniku y Zaemon no están solos en la función
Cuando recuperes su castillo, te enfrentarás al impostor
Hache y Shoto abrieron los ojos como platos cuando les mostré el nuevo pareado.
—Ninniku y Zaemon son los dos enemigos principales de Ninja Princess —comentó Hache—. Kurumi tiene que derrotarlos a ambos para pasarse el juego y «recuperar su castillo».
—Y luego «te enfrentarás al impostor» —recité—. Tiene que ser Kazamaru, el ninja hombre que la reemplazó en el port que salió para Master System. Supongo que también tendremos que enfrentarnos a él. —Me crují los nudillos—. No puede ser muy difícil, ¿no?
—Comparte tu cámara en primera persona con nosotros para que podamos monitorear tus avances —dijo Shoto—. Voy a hacerte una llamada solo de audio y Hache te irá dando consejos. Como en los viejos tiempos. Vaya, eso me acaba de recordar una cosa…
Shoto cambió su atuendo formal de ninja. Se puso la ornamentada armadura dorada y luego se colocó las espadas. Verlo así hizo que Hache y yo nos pusiéramos nuestra antigua ropa de gunter. Después Hache sacó un espejo para ver qué tal estábamos.
—Mirad qué guapetes —dijo, para después hacerlo añicos con un disparo de su fusil de asalto—. Venga. Al lío.
—OK, mes amis —dije al tiempo que aceptaba la llamada de Shoto en el HUD—. A por todas.
Los tres chocamos los puños al mismo tiempo. Después me di la vuelta, respiré hondo y salté al portal de Ninja Princess.