Ready Player Two

Ernest Cline · Capítulo 35 de 35

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Ready Player Two

¿Continuar?

 

 

Lo único que Wade tuvo que hacer fue decirles a los ingenieros de GSS que reconectasen el enlace de OASIS con los servidores de ARC@DIA a bordo de la Vonnegut. Después copiaron allí todas las IA resucitadas desde los servidores de OASIS. Og, Kira y Ev3lyn desaparecieron de la antigua y superpoblada simulación y reaparecieron dentro de la nueva (y vacía por completo) que había preparado a bordo de la nave.

Wade dejó de tener ganas de abandonar la Tierra. Ahora que Samantha y él volvían a estar juntos, se negaron a separarse de nuevo. Sobrevivir al Incidente de Anorak también les enseñó que tampoco querían volver a arriesgarse a perderse el uno al otro. Se juraron que permanecerían juntos para siempre. Y encontraron la manera de hacerlo.

Como no querían dejar a Og, Kira y Ev3lyn solos en el espacio, Wade y Samantha decidieron enviar también unas copias de sí mismos para hacerles compañía.

Sí, lo has leído bien. Samantha aceptó al fin ponerse unos auriculares ONI por primera, última y única vez en su vida. Y se los puso solo durante el tiempo necesario para que los sistemas crearan la copia de seguridad de su conciencia y esta se pudiese subir a ARC@DIA junto con la copia de su abuela Ev3lyn.

Con la ayuda de Samantha, Wade también convenció a Hache y Endira y a Shoto y Kiki para enviar copias de ellos en esta gran aventura.

Y como aún quedaba muchísimo almacenamiento digital a bordo de los servidores que había en la Vonnegut, Wade decidió subir también a ARC@DIA la base de datos de conciencias al completo. Miles de millones de almas humanas que quedarían en animación suspendida, almas entre las que también se encontraban las de L0hengrin y el resto de los integrantes de los Cinco Peores de L0.

Wade hizo una copia más de su conciencia, justo antes de marcharnos, para asegurarse de que yo recordaría todo lo que le había ocurrido antes de nuestra partida. Y por eso lo recuerdo. Hasta ese último escaneo, nuestros recuerdos eran idénticos. Pero desde ese momento en adelante, nuestras experiencias y personalidades empezaron a diferenciarse y nos convertimos poco a poco en personas diferentes.

Él siguió siendo Wade Watts, en la Tierra. Y yo desperté dentro de ARC@DIA, a bordo de la Vonnegut. Y ese es el lugar en el que he estado desde entonces. El lugar en el que estoy ahora mientras te cuento esta historia.

Ahora sabes cómo llegué aquí.

Ahora sabes cómo todos llegamos aquí.

 

Wade me dio permisos de administrador en la Vonnegut y sus sistemas antes de lanzar la nave al espacio. Los únicos seres humanos a bordo eran los varios miles de embriones criogenizados que teníamos almacenados por si acaso.

Reparamos y realizamos el mantenimiento de la nave mediante los telebots que controlamos desde el interior de la simulación de ARC@DIA. No necesitamos comida ni soporte vital. Tenemos todo lo necesario gracias a los paneles solares de la nave y sus baterías. Y también tenemos cualquier cosa que se nos ocurra aquí, en ARC@DIA. Miles de millones de mentes humanas digitalizadas y lanzadas al espacio exterior junto a un registro completo de nuestra cultura.

Como era de esperar, ARC@DIA no tiene la potencia de procesamiento suficiente para simular tantas personas digitales al mismo tiempo. Solo puede hacerlo con unas pocas, algo que a mí y a mi pequeña tripulación no nos importa demasiado. Aún contamos con millones de PNJ para hacernos compañía. Y también nuestra copia de seguridad de la ONI-net, que tiene millones de experiencias humanas grabadas de la Tierra. Y nos tenemos los unos a los otros…

Esos miles de millones de almas digitalizadas permanecerán dormidas durante todo el viaje, en animación suspendida como archivos .ecu gigantescos almacenados en los sistemas de la nave y sus copias de seguridad para que, si llegamos a encontrar un nuevo hogar para la humanidad, podamos colonizar ese nuevo mundo tanto a nivel digital como físico.

Wade y yo debatimos si sería ético o no resucitar a todas esas IA sin pedirles permiso primero a sus homólogos en la Tierra. Pero era algo prácticamente imposible de llevar a cabo cuando llegó el momento. Wade terminó por dejar la decisión en mis manos, ya que yo sabía muy bien lo que era vivir así.

¿Y cómo era? Bueno, convertirte en una persona del todo digital tiene sus inconvenientes. No podemos desconectarnos de ARC@DIA. Jamás. Pero una de las cosas buenas es que hemos dejado de envejecer. Y ya no necesitamos comer, dormir o salir de la cama para ir al baño. Nos hemos librado de todos los engorros propios de estar atrapado dentro de un cuerpo físico. La muerte incluida.

Además de ser inmortal, también tengo memoria fotográfica y soy capaz de recordar todos los detalles de cualquier momento que haya experimentado jamás. Es como tener acceso a una grabación de ONI de mi vida entera. Puedo rememorar y revivir cualquier parte cuando quiera. Es como viajar en el tiempo.

Art3mis y yo somos criaturas inmortales que no envejecen y que viven en armonía en un paraíso creado por nosotros a bordo de una nave espacial que nos lleva a la estrella más cercana.

La vida es maravillosa, pero también muy diferente a como lo era antes.

Cuando Wade terminó de subirnos a todos a la nueva simulación, la Vonnegut abandonó la órbita de la Tierra poco a poco. Ahora nos encontramos de camino a Proxima Centauri, el sistema planetario más cercano con un exoplaneta habitable. Nos llevará décadas llegar allí, pero no nos importa. Ahora tenemos tiempo de sobra. No solo vamos a vivir para siempre, sino que también veremos parte del universo. Y como nuestra tripulación ya no es orgánica, no tenemos que llevar comida ni aire ni preocuparnos por los escudos de radiación ni los micrometeoritos. Sobreviviremos mientras lo hagan los sistemas de la nave y las copias de seguridad.

Ahora somos personas diferentes. Art3mis, Hache, Shoto, Og, Kira, yo y el resto de los que estamos a bordo de la Vonnegut. Y nuestras relaciones también han evolucionado ahora que somos seres inmortales sin cuerpo físico, libres y que viajan por la vastedad del espacio exterior. Durante toda la eternidad, lo más probable. Aunque nuestra opinión sobre según qué cosas haya cambiado, aún valoramos nuestras relaciones. Porque es lo único que tenemos aquí fuera.

Eso también incluye las relaciones con nuestros homólogos de la Tierra, claro. Aún seguimos en contacto. Partimos hace más de un año, pero nos mandamos mensajes de vídeo y correos electrónicos todo el tiempo. Es un poco raro tenerte a ti mismo de amigo por correspondencia en un universo alternativo.

Hache y Endira se casaron en la Tierra, tal y como tenían planeado, y sus homólogos a bordo de la Vonnegut intercambiaron votos justo al mismo tiempo.

Shoto y Kiki tuvieron a su hijo, Daito. Es feliz y está sano, y tenemos el honor de ser sus padrinos. Shoto y Kiki nos envían una foto de su hijo todas las semanas.

Wade y Samantha terminaron casándose al fin hace unos pocos meses. Su primer baile como marido y mujer fue un elaborado espectáculo de Bollywood que llevaron a cabo juntos. Hache y su esposa Endira fueron el padrino y la madrina, y también participaron en el baile. En el vídeo que nos enviaron, los cuatro aparecen bailando con una sincronización perfecta. Me encanta y lo veo todos los días.

La semana pasada, Wade me envió un correo electrónico muy corto en el que decía que Samantha y él esperan una hija y que tienen pensado llamarla Kira. Ambos parecen muy felices, sobre todo Wade. La perspectiva de ser padre lo ha convertido en una persona mucho más optimista y esperanzada. Seguro que lo hará genial y tengo ganas de experimentar esa paternidad a través de sus ojos. Es lo más cerca que yo jamás estaré de ser padre.

Samantha y Wade terminaron por cambiar de opinión respecto al ONI. Él vio los peligros que conllevaba una tecnología así con mucha más claridad, y ella empezó a reconocer sus beneficios.

—Estaba equivocada —me dijo después de decírselo a Wade—. Con esta tecnología, las vidas de las personas son mucho mejores de lo que lo serían sin ellas. Si no, mira como mejoraron las vidas de L0hengrin o de mi abuela. Y también salva vidas, en sentido literal y en sentido figurado, las guarda como la partida de un videojuego. Para siempre. He recuperado a mi abuela. Y ella ha hecho lo propio conmigo. Es un milagro y doy gracias por ello todos los días. —Luego, y como es la mejor y la más buena, añadió—: Y tu cabezonería me ayudó a darme cuenta, Parzival. Gracias. No dejo de darle las gracias a Wade, pero tú mereces al menos la mitad del crédito.

 

Las cosas no son perfectas. La gente que se quedó en la Tierra aún tiene muchísimos problemas. Pero también siguen usando OASIS como una válvula de escape colectiva.

A pesar del Incidente de Anorak, miles de millones de personas siguen usando unos auriculares ONI todos los días. Fueron pocos los que murieron por culpa de los actos perpetrados por Anorak, la mayoría cuando estrelló el jet de Samantha. El resto murieron a manos de otras personas, asesinos que se aprovecharon de los indefensos usuarios del ONI que eran rehenes del enfermoware de Anorak. Pero el Síndrome de Sobrecarga Sináptica no causó ninguna muerte. Los auriculares ONI no le hicieron daño a nadie, por lo que la humanidad llegó a la conclusión de que la Interfaz Neural de OASIS era del todo segura, o de que al menos merecía el poco riesgo que entrañaba. Las personas de la Tierra seguían necesitando una forma de evadirse, y no las culpo. Wade tampoco lo hace, pero él no ha cambiado de opinión y sigue diciendo que nunca volverá a ponerse unos auriculares ONI. Lo creo.

A pesar de todos los problemas a los que se enfrentan nuestros homólogos en la Tierra, es reconfortante saber que hay personas inteligentes y capaces que hacen todo lo posible para mejorar la vida de los habitantes del planeta. Las copias de muchas de esas personas están aquí en el espacio y buscan un nuevo hogar para todos.

Contamos con una biblioteca digital de los grandes éxitos de la humanidad, almacenados en el interior de la cada vez mayor ARC@DIA y copiados en una batería de unidades de almacenamiento de estado sólido. Nos hemos traído con nosotros todos los libros, toda la música, las películas y el arte. Una copia de seguridad de nuestra civilización al completo, que sobrevivirá tanto tiempo como lo hagamos nosotros. Toda la historia y la cultura humanas, una grabación de todo lo que los humanos han sido y son que está a bordo de la nave, como un arca cósmica que transporta una cápsula del tiempo digital de lo que significa haber sido y ser humano. Y, algún día, tal vez encontremos otra civilización como la nuestra con la que compartirla. Quizá en ese momento tengamos al fin la posibilidad de comparar apuntes.

Hasta que llegue ese día, lo único que tenemos es un tiempo y un espacio ilimitados que se extienden ante nosotros hasta el infinito.

Nuestra existencia está llena de felicidad y de alegría. Estoy vivo. Y con Samantha. Y nuestros amigos también están vivos. Y todos estamos juntos, embarcados en la mayor aventura de la historia de nuestra especie. Y lo mejor de todo es que vamos a vivir para siempre. Nunca tendré que volver a perderlos y ellos jamás tendrán que volver a perderme a mí.

Crecí jugando a los videojuegos. Y ahora vivo toda mi vida dentro de uno. Por eso me siento capacitado para decir que Kira Underwood tenía razón cuando aseguró que la vida era como un videojuego difícil y con unas mecánicas terriblemente injustas. Pero hay veces en las que ese juego puede tener un final sorpresa…

Y en ocasiones, cuando crees que has llegado al final, apareces de repente al principio de una nueva fase. Una que nunca has visto antes.

Y lo único que puedes hacer es seguir jugando, porque el juego que es tu vida no ha terminado. Y es imposible saber lo lejos que puedes llegar, lo que te depara y a quién podrías conocer al final.

Terminaste Ready Player Two

Ernest Cline

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