La Atlántida
II. El emplazamiento de «Basileia»
Para situar la isla real, he aquí de qué elementos disponemos actualmente:
1. En las cercanías de Basileia se encontraba un territorio (topos) que
«dominaba el mar desde un escarpado». Esta isla se componía de rocas
de color blanco, negro y rojo (Critias, 116) que los atlantes «sacaban de
debajo de la periferia de la isla central y debajo de los recintos, en el
exterior y en el interior» (Critias, 116).
2. Basileia se encontraba entre esta isla rocosa y el continente; un estrecho
brazo de mar la separaba de éste. La isla real tenía un diámetro de
cincuenta estadios (9200 metros) y formaba una llanura
extraordinariamente fértil, rodeada de colinas bajas que se prolongaban
hasta el mar (Critias, 118). En el centro de la isla, «distante de su centro
unos cincuenta estadios, había una montaña por todas partes de aspecto
mediocre» (Critias, 113) sobre la cual se elevaban el Palacio Real y el
Templo de Poseidón.
3. Después del hundimiento de Basileia, todo el territorio que la rodeaba
fue transformado en un mar de limo que, como dice Platón, «es hoy
todavía difícil e inexplotable» (Timeo, 25). En Critias (108) explica:
«Hoy, que ha sido sumergida por temblores de tierra, no queda más que
un fondo limoso infranqueable, obstáculo difícil para los navegantes
que cruzan de aquí al gran mar».
4. Sobre la isla real se encuentra «el oricalco en numerosos lugares»
(Critias, 114).
5. Se sacaban igualmente «metales duros y maleables» (Critias, 114).
1. LA ISLA ROCOSA SITUADA DELANTE DE BASILEIA
En el mar del Norte no existe más que una sola isla «elevada y dominando el mar
desde los acantilados» (Critias, 118) y hecha de rocas de color blanco, negro y rojo:
Heligoland.