La Atlántida

Jürgen Spanuth · Capítulo 19 de 54

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La Atlántida

II. El emplazamiento de «Basileia»

 

Para situar la isla real, he aquí de qué elementos disponemos actualmente:

 

1. En las cercanías de Basileia se encontraba un territorio (topos) que

«dominaba el mar desde un escarpado». Esta isla se componía de rocas

de color blanco, negro y rojo (Critias, 116) que los atlantes «sacaban de

debajo de la periferia de la isla central y debajo de los recintos, en el

exterior y en el interior» (Critias, 116).

2. Basileia se encontraba entre esta isla rocosa y el continente; un estrecho

brazo de mar la separaba de éste. La isla real tenía un diámetro de

cincuenta estadios (9200 metros) y formaba una llanura

extraordinariamente fértil, rodeada de colinas bajas que se prolongaban

hasta el mar (Critias, 118). En el centro de la isla, «distante de su centro

unos cincuenta estadios, había una montaña por todas partes de aspecto

mediocre» (Critias, 113) sobre la cual se elevaban el Palacio Real y el

Templo de Poseidón.

3. Después del hundimiento de Basileia, todo el territorio que la rodeaba

fue transformado en un mar de limo que, como dice Platón, «es hoy

todavía difícil e inexplotable» (Timeo, 25). En Critias (108) explica:

«Hoy, que ha sido sumergida por temblores de tierra, no queda más que

un fondo limoso infranqueable, obstáculo difícil para los navegantes

que cruzan de aquí al gran mar».

4. Sobre la isla real se encuentra «el oricalco en numerosos lugares»

(Critias, 114).

5. Se sacaban igualmente «metales duros y maleables» (Critias, 114).

 

1. LA ISLA ROCOSA SITUADA DELANTE DE BASILEIA

 

En el mar del Norte no existe más que una sola isla «elevada y dominando el mar

desde los acantilados» (Critias, 118) y hecha de rocas de color blanco, negro y rojo:

Heligoland.