La Atlántida

Jürgen Spanuth · Capítulo 43 de 54

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La Atlántida

4. El país de los feacios

Estos detalles enseñan, aparentemente, que el documento utilizado por Homero

para describir el país de los feacios señalaba las variaciones del nivel del mar

provocadas por el juego de las mareas; es cierto que esto es sólo una hipótesis, pero

verosímil. Las instrucciones dadas a Ulises por Calipso, la descripción de la isla

rocosa que precedía el país de los feacios, las características del río que lo riega

ofrecen tales semejanzas con la realidad que se impone una conclusión: Homero no

se fió sólo de su imaginación. Tenía a su disposición uno o varios «periplos»,

relaciones de viajes de capitanes de navíos mercantes.

 

4. EL PAÍS DE LOS FEACIOS

 

Uno de los episodios más encantadores de la Odisea es el pasaje donde Homero

describe el encuentro de Ulises con Nausícaa, hija de Alcínoo, rey de los feacios.

Homero da prueba de una gran sensibilidad y, después de él, innumerables

pintores y escultores han inmortalizado la escena. Sin embargo, nuestro fin no es

estudiar la manera como Homero narra la entrevista de Ulises y de Homero, sino

buscar si, para componer esta escena, disponía de un documento original. El cuadro

que traza de la isla de los feacios muestra que conocía, al menos de oídas, las

particularidades de la isla; por otra parte, no habría podido representarse las ciudades

y localidades si no hubiese tenido a la vista un documento preciso y digno de fe.

Después de dirigirse a la orilla llana del río, Ulises cumple su promesa y lanza el

velo de Ino, diosa a la que debe su salvación.

Rademacher constata que este pasaje de la Odisea concuerda de manera extraña

con una antigua leyenda nórdica en la que el héroe es salvado por el velo de una

sirena. ¿La habría utilizado Homero? Luego, destrozado y fatigado, Ulises escala las

colinas que bordean la orilla. En Critias (118), Platón hace, también, alusión a estas

colinas «próximas al mar». Designa quizá las elevaciones de origen diluvial que

rodeaban la isla de Basileia; se han encontrado sus vestigios en el emplazamiento del

«fondo rocoso» próximo a Heligoland. ¿Eran dunas, lo que haría suponer el nombre

de «düne» dado a una colina submarina de la región de Heligoland?

Para calificar estas elevaciones, Homero utiliza la palabra klitys, vocablo griego

raramente empleado emparentado con la palabra frisia y danesa klit, que, en estas dos

lenguas, significa colina cuya pendiente está inclinada hacia el mar.

Llegado a la cima, Ulises descubre la extensión plana del país de los feacios; la

ciudad real está demasiado lejos para que pudiese percibirse. Agotado, Ulises sucumbe al sueño y duerme hasta después del mediodía del día siguiente; las voces