Vectorial
C a P Í T u L o
OceanofPDF.com
- 2 -
OceanofPDF.com
La luz se reflejó en el parabrisas y le pego directamente a los ojos, notaba haberse quedado dormido pues le dolía un poco el cuello y al incorporarse se dio cuenta que estaba en una posición algo extraña.
-¡Avance le he dicho!, ¡O acaso quiere dormir hoy aquí!
-¿Es usted fiscal de tránsito?, ¡O burro sin desparasitar para que me grite de esa manera!
-Bajé del auto.
Keine se sacudió, le costó darse cuenta pasado unos segundos. Sudaba en el asiento al igual que Flammel que le veía desconcertado por la actitud de Harry. Luego de acomodarse, miró a través del retrovisor y no logro encontrarle el final a la larga fila de autos que se acomodaban en una autopista de cuatro carriles.
Flammel bajó después, el auto estaba estacionado a un lado del camino, tras una verja, suponía que la tranquilidad que aparentaba tener el fiscal para hacer los papeles se suponía al hecho de no creer que el tráfico avanzara más de lo necesario.
Keine recostó su cabeza al respaldar del asiento cerrando los ojos por unos instantes, no entendía como podría hacer tanto calor; hasta hace horas se suponía que el clima estaba tan frio que sentías que una leve brisa te tocaba los huesos; pero ahora estaba literalmente sudando. Gotas comenzaron a caer desde la frente hasta la barbilla, se limpió con su mano como pudo y abrió la ventana.
Esto no fue un buen remedio, una brisa caliente entró por ella dándole una sensación bastante desagradable, ya se sentía bastante pegajoso gracias a todo el sudor.
-¡Vamos!, ¡No puede ser!, Es imposible que dure tanto para dar una multa.
Al fondo, los tres seguían reunidos, Flammel movía sus manos frente al fiscal mientras Harry veía un papel como si necesitara lentes. En el auto, Keine golpeó sus rodillas y bufó fastidiado en el asiento.
Un movimiento lo sacó del ensimismamiento. Desde el extremo del parabrisas apareció una pequeña sombra, imaginó que era un globo que le había soltado a un descuidado niño en el tráfico.
Echó nuevamente la cabeza hacia atrás pero sin cerrar los ojos, veía el recorrido de aquella sombra, verla le producía una gran intriga, quería ver el momento en que el salvaje sol lo reventaba y ver si los restos caían en algunos de los parabrisas que tenía cerca, pero la enorme flojera que le producía el calor le impedía al menos moverse. Al cabo de un segundo estaba desapareciendo, su curiosidad pudo más que cualquier otra cosa.
Al arrimarse y virar la mirada hacia arriba se vislumbró por la distancia en que el objeto flotaba y el resplandor del sol. Se recogió estrujando sus ojos con las manos para volver hacerlo.
Al enfocar por fin, se quedó mudo, no tenía ningún sentido lo que veía, al principio pensó que era algún tipo de cometa, pero después se dio cuenta que ninguna podía ser tan realista. Un trio de aves, estaban suspendidas justo sobre el parabrisas. Parecía que intentaban aletear pero costaba creerlo, de hecho lo hacían a una velocidad tan lenta que nadie podía dar por hecho que se mantuvieran en el aire. ¿Por qué no caían?
Detrás sonó una corneta; el tráfico había avanzado unos cuantos metros.
Se volvió a recoger en el asiento para hacerle señas a Harry y Flammel para que volvieran al auto, estos no volteaban; decidió entonces salir. Al agarrar la manija quitó su mano de inmediato, estaba tan caliente que incluso sintió que le quemó por unos instantes.
-¡HARRY VUELVE AL AUTO!
Detrás, una corneta se escuchaba en un tono largo y agudo, al voltear vio un auto pero el reflejo del sol impedía ver al menos las manos sobre el volante del chofer, se movió hacia el asiento del piloto para arrancar el auto y conducir, con esto seguramente se darían cuenta sus amigos y volverían al auto. Pero al poner su mano como forma de apoyo para pasar sus piernas escucho un chillido que le ensordeció. Miró al frente y lentamente vio como Flammel se lanzaba hacia Harry y el fiscal tirándolos al suelo.
Ya él había vuelto al asiento, tenía la boca y los ojos muy abiertos, no sabía que pensar. Sintió una sensación de vacío en su estómago y algo muy cerca de su cara, al enfocar vio una gota de sudor suspendida frente a su nariz, bailaba como si se tratara de una burbuja de aire bajo el agua. Sus brazos comenzaron a sentirse más ligeros y al voltear hacia abajo vio que estaba suspendido a unos centímetros del asiento de cuero blanco. Miró a la derecha y saltó de golpe.
-¡Keine! Cierra la ventana arruinaras todo el asiento.
-¡Creo que he tenido un sueño!
-Ya lo creo, hablabas demasiado. Varias veces he perdido el ritmo.
¿Recuerdas a Monique? Te ha llamado, te iba a despertar pero me dijo que no era necesario, que te llamaría luego.
-Préstame tu teléfono para llamarla.
-No recargue mi teléfono, se me ha olvidado. Además no sé dónde está ahora ¡Podría ser larga distancia!, ¡Ni se te ocurra despertar a Flammel!, te dirá lo mismo que yo, me detendré en aquella parada para que compres algo… además de llamar.
Afuera caía un aguacero, el asiento y parte de su pantalón se había mojado.
-¡Llegare empapado!
-Es eso o nada, ¿Acaso no ves esta carretera? Hemos tenido suerte de encontrarnos con eso.
Harry ya había estacionado, a su derecha estaba la tienda. Le veía a través del vidrio empañado, las luces resplandecían desde adentro en la oscuridad de la calle. Tenían suerte realmente de encontrarse algo en el camino, no hubiera sido necesario caminar todo el tramo; pero varias barandas bloqueaban el paso a los autos. Suponía que estaba abierto a cierta hora del día, y a juzgar por la ubicación era de suponer que ciertos días ni siquiera sería necesario que abriese.
-¡No tardes! -dijo sonriendo socarronamente mientras Keine tomaba la manija de la camioneta. Salió y enseguida echo a correr, pero fue como meterse bajo una ducha, se empapó enseguida. Decidió caminar cuando se resbaló por el exceso de grasa en el suelo, la lluvia la había disuelto y en varios sitios casi patinaba sobre mantequilla.
Poco a poco fue llegando, tenía la cabeza gacha pero la alzó para comprobar que realmente estuviese abierto el lugar. Frente a él había una puerta corrediza casi igual de empapada que los vidrios de la camioneta de Harry y un anuncio que anunciaba “Open”. La tienda era bastante extraña, el techo plano parecía sobresalir más que todo, y el resto de la tienda no tenía ventana. No se había dado cuenta de que algo estaba del lado derecho a la entrada, era un hombre resguardándose de la lluvia, enfocó la vista aún más y se dio cuenta de que se trataba de solo un mendigo.
Tenía varias chaquetas negras mal cuidadas pero aun servibles, los pantalones estaban empapados hasta las rodillas, y unas gruesas botas pero rotas brillaban junto a varios parches mal puestos. Intentó no verle a los ojos pero no pudo evitarlo, al verlos se impresionó al notar que eran tan claros que podría verlos con bastante detalle.
El hombre se irguió completamente mirándole fijamente, Keine volteó al suelo rápidamente. Deseaba pasar lo más pronto posible para calentarse.
-¿Cómo está?
Se paró en seco, el hombre se dirigió hacia él, estaba postrado con una sonrisa mirándole amigablemente.
-¡Bien!… -gritó sorprendido -Supongo señor.
-¿Tienes alguna moneda para poder comer algo?
Keine suspiró metiéndose las manos en los bolsillos.
-Oh no señor discúlpeme, no llevo efectivo. ¿Podría esperar a que le compre algo en la tienda para darle?
El señor le sonrió sin dejarle de mirar –No me moveré de aquí.
Al entrar dejó las dos primeras huellas marcadas en la goma oscura del piso de la entrada, la puerta se había cerrado dando un pequeño golpe seco.
Era realmente deprimente, había una mujer del lado izquierdo detrás de un mostrador, era joven y bonita pero la postura en que se pintaba las uñas de los pies y masticaba un chicle daba un poco de asco. Al frente había un trio de neveras repletas de cola y un par de botellas con agua. Del lado derecho tres pasillos donde varios bombillos titilaban constantemente.
Se acercó con un peso extra por la ropa empapada y temblando al mostrador.
-¿Tendrá para hacer llamadas?
La chica se acomodó como si no lo hubiera visto antes, entornó los ojos mirándole tras parpadear varias veces.
-¿Cómo dice?
-¿Tendrá un sitio donde pueda llamar? -Dijo deteniéndose en cada palabra, tenía dudas; tal vez podría estar un poco sorda, tener problemas de atención o simplemente mofarse de él.
-Se atragantó un segundo con el chicle… -¡Por allá!, solo aceptamos monedas.
-¿No tiene algo más?, no tengo efectivo.
La muchacha lanzaba su cabeza adelante mirándole intensamente, alzaba las cejas como si le costara entender.
-No, ¡Lo lamento!
Le seguía mirando, entonces Keine carraspeó señalando hacia atrás...
-¡Comprare algunas cosas! –casi se lo gritó.
Él se volteó rápidamente. Al tomar todo lo que necesitaba, incluyendo una tarta de manzana para el hombre que estaba fuera pago intentando tener el menor contacto visual con la empleada y salió dispuesto a seguirse mojando.
Observó con cautela hacia donde estaría el hombre para obsequiarle la tarta, pero no estaba. No había ni siquiera rastro de él. Tras varios intentos fallidos por encontrarle siguió su camino después de escuchar un par de veces la corneta desde la camioneta de Harry.
-¡Deprisa!
A mitad del camino sintió que el pecho se le hinchada y recibió un golpe que lo paralizó. Sin aire se detuvo para hipar por el impacto. No le prestó atención y dio otro paso, pero le sucedió nuevamente. Enseguida volteó hacia atrás, el hombre estaba en el lugar pero ahora estaba agachado.
¡No perdería la oportunidad de ofrecerle la tarta!, corrió sin importarle el aceite en el piso llegando en un momento, estiró la mano para tocarle, no veía demasiado por la escasa luz, pero cuando su mano toco lo que pensaría seria el hombro de aquel mendigo se trataba de una enorme bolsa de basura negra.
Saltó hacia atrás corriendo rápidamente devuelta a la camioneta.
-¡Has tardado demasiado!
-¡Ya lo creo! -intervino Flammel, ya había despertado.
-¡Lo siento!, Iba a darle esta tarta a un hombre que me pidió algo en la entrada pero no lo he encontrado, ¡Todo lo que compre esta empapado!
¿Alguien de ustedes quiere algo?
-Harry te tocaba corneta porque ese hombre que te encontraste en la entrada te siguió por todo el lugar, estaba pegado a ti. Creímos que te quería robar, pero no hicimos nada para ver si te las arreglarías por tu cuenta.
-¿De qué hablas?
-Como escuchaste –dijo Harry -Aunque no le veíamos intensiones de hacerlo, creímos que le habías ofrecido algo y por eso te seguía.
Keine volteó bruscamente hacia la tienda, pero no vio más nada a parte de la bolsa de basura.
-¿Y a donde se ha ido cuando vine para acá?
Se ha quedado en la puerta viéndote hasta que saliste, luego desapareció dentro.
-¡Vaya!, les ha funcionado, me han asustado a cagar. ¡Arranca!
Miró al frente tocando el vidrio de la camioneta, Harry observo a Flammel, quien le hizo un gesto de intriga. Este volteó y arrancó la camioneta acelerando rápidamente.
De ahí en adelante el camino se fue despejando, pero escaseaban absurdamente las bombillas, estaba realmente oscuro. Solo después de unos veinte minutos apareció un farol iluminando una carretera de tierra que se abría a la derecha, Harry entro por ella.
Las piedrecillas hicieron vibrar la camioneta, al principio solo se veía una vía llena de huecos a los que Harry intentaba esquivar, pero de vez en cuando la camioneta saltaba y a menudo la separación entre el techo y sus cabezas era menos que nula.
El cielo se despejó por completo dejando ver mejor, estaban a unos metros de una casa de dos pisos, por supuesto se veía bastante oscura, pero cuando la camioneta se acercaba la luz de los faros permitieron ver más detalles de lo necesario.
La rodeaba una verja en un claro donde no había grama, a diferencia de lo demás y también el camino; todo menos eso estaba cubierto por una abundante grama empapada.
Toda la casa era de madera, se veía oscura pero se notaban claramente varios tonos que daban la impresión de remiendo y desgaste. Frente, había un recibidor con una puerta en el centro, para entrar había que subir un par de escaleras; la primera lucia desecha.
-Acogedora tu casa Flammel.
-¡Verdad! Es lo mejor que he encontrado ¡Nos quedaremos!
-Era de suponerse -dijo Harry molesto, los tres habían bajado del auto y estaban postrados frente a ella observándola sin más remedio.
-¿Al menos hay alguna cama que no esté repleta de termitas?
-¡Vamos no seas tan pesimista Harry!, la estoy reparando; en un mes quedara tan nueva como el primer día de construida. ¡Conseguí un buen precio por ella!
-¡Has dado en el clavo!, ¡Es fenomenal!, al menos podrás hacer una buena escalera con todo si la desarmas.
Increíblemente por dentro estaba mejor, se notaba que había comenzado desde allí, había reemplazado el piso -a juzgar por lo nuevo que se veía -
algunos muebles estaban recién llegados, incluso aún seguían con el plástico. Las paredes no eran de madera, o al menos lo aparentaban y estaban parejas para darle una buena pintura, y en el techo relucían varias lámparas apagadas.
-¡Me has impresionado!, creí que eras caso perdido.
Sin prestarle atención al comentario de Harry, Flammel entró y salió de otra habitación con una cava llena de hielo, colocó las botellas dentro y acomodó tres sillones indicándoles a sus amigos que se sentaran.
Flammel suspiró profundamente, tenía las manos en las rodillas, más bien se apoyaba levemente de ellas. Harry y Keine le miraban desconcertados.
-¿Qué sucede?
Flammel entornó los ojos y miró a los dos en silencio. Luego les sonrió.
-No pasa nada.
Harry miró rápidamente a Keine quien le devolvió el gesto de intriga.
-No hablemos de mí, ¿Keine que ha pasado con Monique?
OceanofPDF.com
Horas más tarde… al despertar, Keine vio un techo blanco que lucía mohoso, suponía que estaba dentro de una habitación aun no remodelada.
Se sentó recostándose a la pared con la espalda adolorida, no recordaba cómo había llegado ahí. Apretó con los dedos entre sus cejas y volvió a abrir los ojos.
Estaba en una habitación bastante vacía, la pintura se desconchaba en tajos. Frente, habían tres ventanales de techo a piso, a través de ellos se podía ver el paisaje iluminado, la grama se veía muy verde y el cielo muy azul; parecía irreal.
Se dio cuenta que Flammel y Harry ya se habían levantado, abrió la puerta de la habitación saliendo a la sala donde estuvo la madrugada pasada.
Al salir, caminó ignorando los detalles que pudo haber visto con más precisión, solo se esmeró en salir de la casa.
Se había estirado luego de cruzar el umbral. Cerca de la camioneta estaban Harry y Flammel observándolo.
-¿Qué ocurre?, ¿Ya nos vamos?
Keine bajó el primer escalón, saltó el último para evitar meter el pie en la madera astillada. Se tomó un momento para observar el lugar, tan enorme que se perdía la vista hasta encontrarse con unos árboles en hileras que delimitaban el terreno en un gran circulo. La grama estaba tan húmeda que desprendía un olor que le llegaba hasta la nariz, y detrás de él la única construcción que existía en el lugar; la nueva casa de Flammel.
-¡Solo ven aquí!
Estaban los dos frente a la camioneta, Harry miraba al suelo mientras le temblaban los labios y cerraba los ojos más tiempo de lo que se hacía normalmente. Flammel que era más alto que el, tocaba su barba castaña que le cubría todo el rostro mientras abotonaba a la vez su camisa de cuadros azules.
-¿Qué pasa? ¡Díganme!
De pronto Harry y Flammel comenzaron a discutir frente a él, sin poder entender, miraba sin moverse, entonces Flammel se metió la mano en el
bolsillo y en un giro rápido saco un arma y presionó el gatillo apuntándole.
…Y con un fuerte respiro me derrumbe en el suelo, con la mente en blanco y mi último recuerdo fue el sabor de la sangre en mi boca.
OceanofPDF.com