Cuentos de los indios pawnee
Un líder de soldados
En 1876, cuando el general Mackenzie atacó el pueblo del jefe Cheyenne Tamílapéšni (Cuchillo Desafilado), los exploradores Pawnee atacaron la aldea por el lado sur del arroyo, mientras que en el lado norte, una compañía de Caballería de los Estados Unidos, al mando del teniente McKinney, realizaba una carga contra el campamento. Antes de que se alcanzara el pueblo, Ralph J. Weeks, un Pawnee educado, y alguno de los otros exploradores cruzaron el riachuelo y cabalgaron acercándose a los soldados. Cuando cruzaban el cañón en cuya desembocadura se situaba el poblado, el enemigo comenzó a disparar desde el barranco. El teniente McKinney murió en el primer asalto e inmediatamente después cayó su sargento primero, dejando a la tropa sin comandante. Los soldados vacilaron, se detuvieron, se volvieron y comenzaron a retirarse. Ralph cabalgó detrás de ellos, y bajó de su caballo para gritarles: «¡Esperad muchachos, no corráis! ¡Allí sólo hay siete indios! ¡Vamos, los mataremos a todos! Dejad los caballos y venid a pie. Sólo hay siete». Los hombres detuvieron la retirada, desmontaron y, bajo la dirección y liderazgo de Ralph, avanzaron matando a todos los indios en el barranco.