Cuentos de los indios pawnee

George Bird Grinnell · Capítulo 24 de 37

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Cuentos de los indios pawnee

Capítulo IV

Los Pawnees y los Sioux siguieron luchando todo el día hasta que, por fin, hacia la caída de la noche, los Sioux se dispersaron y huyeron.

 

IV

El muchacho se sintió muy apenado por haber perdido a su caballo; de modo que, cuando la lucha hubo terminado, salió del poblado y fue al lugar donde ésta había tenido lugar a llorar a su compañero. Llegó hasta el sitio donde éste yacía y reunió todos los trozos de carne que los Sioux habían cortado, buscó patas y pezuñas, y puso los despojos todos juntos en un montón. Entonces se subió hasta la cima de una colina cercana y, allí, se sentó, se cubrió la cabeza con su vestidura y comenzó a hacer duelo por su caballo.

Sentado allí, oyó acercarse una gran tormenta de viento, que pasó sobre él con un clamor ensordecedor; y tras el viento vino la lluvia. El muchacho miró hacia abajo, desde la cima de la colina, al montón de carne y huesos que era todo lo que quedaba de su caballo, pero apenas podía verlo a través de la lluvia. Y la lluvia pasó y, con su corazón lleno de pesar, el joven prosiguió su duelo.

Y muy pronto llegó otra oleada de viento, y tras él de nuevo la lluvia y, cuando el muchacho miró a través de la espesa cortina de agua hacia el lugar donde yacía el montón de los restos de su caballo, le pareció que éstos volvían a juntarse y a tomar forma, y que ahora el montón parecía más bien un caballo tumbado, aunque no pudiera verlo bien a causa de la espesa lluvia.

Después, se abatió una tercera tormenta de viento y otro chaparrón; y entonces, cuando miró hacia lo que le parecía un caballo tendido, creyó que veía su cola moverse de un lado a otro dos o tres veces, y que levantaba incluso su cabeza del suelo. El muchacho estaba asustado, y quería echar a correr, pero permaneció donde estaba. Y, mientras esperaba, sobrevino otra tormenta. Esta vez, cuando el muchacho miró a través de la lluvia, vio al caballo levantarse sobre sus patas delanteras y mirar a su alrededor. Después el caballo se puso de pie.