Entre nosotras
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Una mentira puede recorrer medio mundo mientras la verdad está
terminando de calzarse.
CHARLES SPURGEON
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Prólogo
He dejado de quererte. He dejado de tenerte cariño. He dejado de preocuparme por ti. Lo he dejado y ya está.
Quizá te sorprenda, pero, a pesar de todo, de la crueldad, del egoísmo y del dolor que has causado, aún te apreciaba. Eso se acabó.
Ahora te pongo sobre aviso. Ya no te necesito. No recuerdo con cariño nuestros primeros tiempos, así que voy a borrar esos recuerdos y todos los demás. Durante la mayor parte de nuestra relación he deseado algo mejor que lo que tenemos, pero ya he entendido que esta es la mano que me han repartido. Y te estoy enseñando todas mis cartas. La partida ha terminado.
Eres la persona con la que comparto esta casa, solo eso. No me importas más que las persianas que ocultan lo que sucede en el interior, los suelos que piso o las puertas que nos separan.
He desperdiciado demasiados años de mi vida en procurar entender tus complejidades, en sufrir tus actos como cuchillos clavados en cicatrices. Se acabó lo de sacrificar a quien debería haber sido yo por tenerte contenta y luego terminar estancada. He malgastado mucho tiempo empeñándome en que me quisieras. Me duele recordar las oportunidades que me ha aterrado aceptar por tu culpa. Todas esas ocasiones echadas a perder hacen que me den ganas de reptar hasta el fondo del jardín, hacerme un ovillo sobre un montículo de tierra y esperar a que las ortigas y la hiedra me ahoguen y me hagan desaparecer.
Ahora veo por fin la desdicha en que me has envuelto y que tu desgracia necesitaba mi compañía para que no te sintieras tan sola.
Solo he aprendido una lección de la vida que hemos compartido: todo el mal que hay en mí está en ti también. Somos una sola persona y la misma. Cuando yo muera, tu llama también se extinguirá.
Quiero que la próxima vez que estemos juntas una de las dos esté tiesa en un ataúd, vestida con unos harapos que le vengan grandes al armazón encogido de su cuerpo sin vida.
Solo entonces podremos separarnos. Solo entonces podremos ser nosotras mismas. Solo entonces tendré alguna posibilidad de encontrar paz. Solo entonces me libraré de ti.
Y si mi alma se elevara, te prometo que la tuya se hundirá como la más pesada de las piedras para no volver a ser vista jamás.
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