Escritos de jazz
Jazz News, número 8, noviembre de 1949
EL JAZZ ES PELIGROSO
Psicopatología del jazz por el doctor Gédéon Molle, antiguo interno de
hospitales psiquiátricos, médico de seguros, pintor los jueves, medalla militar
Por muy lejos que nos remontemos en la Antigüedad, se pueden encontrar ejemplos
del efecto esclerosante y necrosante del jazz en las células vivas y las
macromoléculas del citoplasma. Cuando las murallas de Jericó se derrumbaron tras la
brutal acometida de las trompetas de Josué, el traumatismo se infiltró en el espesor de
la piedra; es comprensible, pues, que en la materia mucho más delicada que es el
protoplasma humano puedan producirse, a fortiori, trastornos patológicos
comparables a los que desencadenan las pasiones más funestas, tales como el amor a
la absenta o la búsqueda del absoluto (delirium tremens, parálisis general).
Las investigaciones del doctor René Theillier acerca de las lesiones provocadas
por la agresión repetida de una causa cualquiera demuestran, asimismo, el peligro de
toda la música de ritmo regular; siendo el jazz el ejemplo más típico, los poderes
públicos deberían decidirse de una vez por todas a poner el bisturí en la herida y
encontrar un remedio a las crecientes psicopatías que parecen apoderarse de nuestros
jóvenes contemporáneos.
En efecto, si se somete a un cachorro de pocos días a la audición regular de una
serie de grabaciones de esta música para salvajes, se constata, sacrificándole al cabo
de seis meses, que se han producido graves lesiones de necrosis y de degeneración
adiposa en la contextura histológica de sus corteza y médula suprarrenales. Éstas,
hipertrofiadas, pierden su actividad fisiológica, que consiste en equilibrar el
individuo como un vendaval; cabe imaginar el desarreglo hormonal y vagosimpático
que se producirá, ya que la naturaleza no había previsto el jazz ni sus ritmos
sincopados. Así pues, es muy peligroso que sus hijos escuchen la radio: es sabido
hasta qué punto la radio nos satura de elucubraciones desbocadas de Jacques Hélian o
de Pierre Spiers. Por eso se lo digo: Padres, desconfíen del jazz. Porque, además de
los inconvenientes señalados más arriba, se ha observado que en ciertos individuos el
jazz produce una reacción genésica violenta (pubertas praecox, enfermedad de La
Peyronnie). No hay que buscar más lejos la fuente de todos los males que doblegan el
armazón de la sociedad actual: el desarrollo de los clubes, el Pari Mutuel Urbain,[13]
la caza de mariposas, [14] las cartas desde mi molino , el abuso del tabaco, las madres
solteras, el cierre de los burdeles, la apertura de Guillermo Tell, la barba de abuelo, las cuentas de los boticarios, las proliferantes rectitis y las fístulas anales, el potaje
espartano [15] , los Lago Grand-Sport y la reacción trotskogaullista.
Por esto decimos a la administración: ¡ATENCIÓN! Es peligroso; prohibid el jazz y
habréis matado de cuajo todos los gérmenes de la rebelión social que, a las primeras
de cambio, causarán, tarde o temprano, la guerra atómica.