Escritos de jazz
Jazz pour tous, primera octavilla
¿UN MILLÓN DE SALVAJES EN FRANCIA?
Puede que la primera vez el jazz les chocara, pero ¡ojo!, tal vez fuera falso jazz, una
mala imitación. El verdadero jazz es «música ante todo»…, como habría dicho el
bueno de Verlaine. No hagan como esos críticos idiotas que, periódicamente, recurren
al mismo prejuicio manido: «¿El jazz? ¡Música de salvajes!». ¡Pobres críticos!…
¿Saben que, en Francia, algunos de los grandes del jazz, como Sidney Bechet, han
superado con creces el millón de ejemplares vendidos? Entonces, ¿hay un millón de
salvajes en Francia? Pues en tal caso, no lo duden y súmense alegremente a sus filas,
porque estos «salvajes» se divierten a lo grande, y, en contra de lo que se pueda creer,
demuestran infinitamente más discernimiento que los supuestos críticos. Todos los
grandes músicos de jazz han manifestado siempre un sincero respeto por la música
clásica y, por otra parte, los verdaderos amantes del jazz tienen un abanico de gustos
lo bastante amplio como para apreciar por igual a Bach que a Armstrong, a Ravel o a
Bartók que a Ellington. Si su educación musical fue descuidada, no hay ninguna
necesidad de elegir una senda árida para enderezarla: sin darse cuenta apenas, la
rápida evolución del jazz les llevará desde la música más ligera y natural de los
desfiles y las orquestas de marcha hasta las búsquedas más refinadas de los arreglistas
actuales; y el mundo de la melodía, la armonía y el ritmo se les abrirá de par en par…
¡No será la primera vez que los «salvajes» den una lección a los «civilizados»!…