Escritos de jazz

Jim Harrison · Capítulo 40 de 59

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Escritos de jazz

Jazz pour tous, primera octavilla

 

¿UN MILLÓN DE SALVAJES EN FRANCIA?

 

Puede que la primera vez el jazz les chocara, pero ¡ojo!, tal vez fuera falso jazz, una

mala imitación. El verdadero jazz es «música ante todo»…, como habría dicho el

bueno de Verlaine. No hagan como esos críticos idiotas que, periódicamente, recurren

al mismo prejuicio manido: «¿El jazz? ¡Música de salvajes!». ¡Pobres críticos!…

¿Saben que, en Francia, algunos de los grandes del jazz, como Sidney Bechet, han

superado con creces el millón de ejemplares vendidos? Entonces, ¿hay un millón de

salvajes en Francia? Pues en tal caso, no lo duden y súmense alegremente a sus filas,

porque estos «salvajes» se divierten a lo grande, y, en contra de lo que se pueda creer,

demuestran infinitamente más discernimiento que los supuestos críticos. Todos los

grandes músicos de jazz han manifestado siempre un sincero respeto por la música

clásica y, por otra parte, los verdaderos amantes del jazz tienen un abanico de gustos

lo bastante amplio como para apreciar por igual a Bach que a Armstrong, a Ravel o a

Bartók que a Ellington. Si su educación musical fue descuidada, no hay ninguna

necesidad de elegir una senda árida para enderezarla: sin darse cuenta apenas, la

rápida evolución del jazz les llevará desde la música más ligera y natural de los

desfiles y las orquestas de marcha hasta las búsquedas más refinadas de los arreglistas

actuales; y el mundo de la melodía, la armonía y el ritmo se les abrirá de par en par…

¡No será la primera vez que los «salvajes» den una lección a los «civilizados»!…