Escritos de jazz
Jazz News, número 9, marzo de 1950
EDITORIAL
¡Dos meses ya! Cómo pasa el tiempo. Entretanto, he encontrado una receta de cóctel
verdaderamente sensacional: mezclen, en una coctelera, con unos cuantos cubitos de
hielo, un vaso de licor de Cointreau, un vaso de licor de zumo de limón, un vaso de
licor de kirsch y una cucharada de azúcar. Agítenlo con fuerza y viértanlo en un vaso
grande de soda; a continuación, acaben de llenarlo con champán seco y helado. Se
bebe como si fuera limonada y es un pasatiempo maravilloso. Pero vayamos al grano.
¡Ay, cuántos reproches nos valió el último número! Una vez hecha la reflexión, se
resumen en uno solo: no había mujeres. Pues bien, era adrede; las reservábamos para
este número.
No obstante, comprenderán que encontrar suficientes mujeres para llenar un
número entero es una verdadera hazaña. De ahí el retraso con el que aparece éste. (No
es más que una broma, pero había que justificar de algún modo la escandalosa inercia
de los responsables de la publicación). Para compensar este retraso, les sugiero la
siguiente operación: procúrense una botella de vodka, una de crema de cacao y una
de Cointreau, y mezclen tres cuartos de la primera con una octava parte de las otras
dos, con abundantes cubitos de hielo. Si han tenido el acierto de elegir un vodka de
57 grados, el efecto será asombroso —y no es perjudicial para el hígado—. Para
redondearlo, pongan en el tocadiscos Slow Burn, de Sy Oliver, editado por M. G. M.
De hecho, es el nombre de esta astuta bebida.
Tal vez, se dirán ustedes, tal vez da fórmulas de bebidas fuertes para olvidarse del
recaudador, porque tiene el corazón triste, para llenar la página, por borrachera o por
casualidad. ¡Pues no, queridos lectores!, no crean que es casualidad que este editorial
ya incluya dos recetas prácticas. Y es que tenemos la intención de convertir esta
revista de clase en una especie de revista didáctica y de mejorar así el nivel
intelectual de los amantes del jazz, que jamás será lo bastante elevado como para
desentrañar la belleza de los artículos de crítica de los que cada mes tiramos varias
docenas de páginas por el mercado antes de amontonarlos en la primera papelera que
encontramos. Sí, Jazz News ha elegido la vía más dura (y no es éste su único mérito.
Jazz News está dirigido, además, por Eddie Barclay, el mayor truhán de la
creación…, que me las hace pasar moradas), la vía del apostolado. Persistimos, y
persistiremos, mientras la revista, lastrada por la idiotez de sus colaboradores, no se
hunda en la quiebra, en querer convertirles, deliciosos lectores, en la élite de los
aficionados al jazz e, incluso, simplemente, en la élite de los franceses. ¡Imaginen qué
misión les espera! Imaginen cuál será su papel, si Dios quiere que podamos cumplir con el nuestro tal y como lo entendemos. Franceses, ha llegado el momento: cojan
una coctelera, pongan un tercio de coñac, un tercio de crema de fresas
L’Héritier-Guyot, un tercio de nata, agítenlo bien y sírvanlo en un vaso de cóctel: se
llama «leche de rosas» y es bueno para la salud. class="jazzman3"