Escritos de jazz
III. La prehistoria del jazz
Hoy en día se considera que el jazz es una música creada por los negros
que se desarrolló en Nueva Orleans a comienzos del siglo XX. ¿Por qué
en Nueva Orleans? La compra de Louisiana a Francia por parte de
Estados Unidos no pudo impedir que en esa región subsistiera una
atmósfera más latina que en el resto de Estados Unidos; allí, la
segregación, es decir, la separación entre los negros y los blancos, era
menos rigurosa que en otras partes, cosa que permitía a los negros un contacto más
directo con la música de la época; por otra parte, se trataba de un gran puerto en el
que, como en todas las escalas importantes, había infinidad de lugares de placer para
los marineros, y la música mezclada con el alcohol y las mujeres siempre se ha
considerado una de las mejores formas de vaciar el bolsillo de quienes lo tienen lleno.
En suma, Nueva Orleans era una especie de capital de los negros en la que nació,
espontáneamente, su conservatorio.
Pero ¡qué conservatorio!
Entre los músicos cuyo nombre ha retenido la historia del jazz, figuran en un
lugar destacado los trompetistas Emmanuel Perez y Buddy Bolden, el legendario
barbero que murió, enloquecido, en 1931, y el gran pianista de ragtime Tony Jackson.
En aquella época, el piano y la orquesta estaban separados; las orquestas eran, sobre
todo, orquestas de marcha o desfile; los músicos habían aprendido a tocar a la buena
de Dios, de oído, con el instinto rítmico que conservaban desde los tiempos de
esclavitud. La vida social era muy rica: en las bodas, los entierros, las ceremonias
masónicas, los picnics, se convocaba a orquestas que solían desplazarse encima de un
coche. A veces, en una ciudad dos orquestas rivales se enfrentaban en un torneo; la
ganadora se llevaba a los clientes.
Aún no se habían inventado los amplificadores, así que cuando se reunía un grupo
de gente, hacían falta unos pulmones muy vigorosos para hacerse oír; por lo demás,
los instrumentos de la época eran, más o menos, los de las fanfarrias y los orfeones.
El bajo de cuerda aún no tenía carta de naturaleza; predominaba el bajo de viento. El
público estaba radiante con la robusta jovialidad de esa música fresca y rítmica. Poco
a poco, los gustos fueron refinándose y la competencia desencadenó grandes
progresos técnicos. El piano se generalizó en las «discotecas» de la época, en los
burdeles del barrio reservado de Storyville. Se formaron orquestas célebres: la
Olympia Band, en la que tocaban el clarinetista Picou y el trompetista Keppard; la
Eagle Band, la Magnolia Band, fundada por el célebre Joe Oliver, en la que Kid Ory
tocaba el trombón y Johnny Dodds el clarinete. Los músicos trabajaban y muchos de
ellos empezaron a cultivarse.
Se suele datar en 1917, fecha del cierre del barrio reservado, el desarrollo y la
dispersión del jazz. En realidad, desde 1910 los grandes músicos llevaron el mensaje
del ragtime por toda América, como Louis Mitchell y sus Seven Spades. El cierre de Storyville sólo precipitó el proceso: condenados al paro, docenas de músicos se
vieron obligados a expatriarse para encontrar trabajo. Corría el año 1917. El jazz
remontó por el Mississippi y conquistó el corazón de América.