Escritos de jazz
Jazz News, número 10, abril de 1950
Actualidad anticuada
FESTIVAL DE RISA EN EL TEATRO DE RANELAGH
por Andy Blackshick
El simpático Hot Club del distrito decimosexto se ha propuesto difundir la buena
nueva entre los ateos e incluso entre los creyentes. Por eso organizó el pequeño
festival de jazz en el teatro de Ranelagh.
Se aseguraron la colaboración de una estrella: Buck Clayton, que fue el plato
fuerte.
En la primera parte del concierto, tocaron las encantadoras orquestas de Steffy y
de Kentucky. El primer cuarteto de música avanzada, por no decir de bop, fue
sostenido por la voz y el gesto del incombustible Harry Fox. A continuación tocó la
orquesta de Kentucky. La primera parte, pues, se perfilaba honesta, y lo fue más o
menos.
Ya sólo quedaba Buck Clayton. ¿Quién iba a acompañarle? No hubo que buscar
mucho para encontrarlo. El elegido, el parisino Bernard Amouroux, Buddy Jones
para los amigos, llegó con su nueva formación dinámica.
Hombre de negocios sin par, lo organizó todo, asignó los papeles, puso una
boquilla nueva en su saxofón y «entró dentro», como suele decir.
Dejemos que el lector se imagine qué pasó.
Buck Clayton, el plato fuerte, tuvo que ser muy fuerte para aguantar hasta el final.
Me parece innecesario insistir en el caso de cada uno de los «músicos» de Buddy
Jacket. Los sonidos discordantes y de una alegre desmesura que prodigaron hasta la
saciedad desde el escenario llenaron la sala de dicha. Un bromista que trajo una
bocina de moto tuvo la decepción de pasar casi desapercibido, pues la mayoría de
gente pensó que el sonido que emitía procedía del escenario. Tuvimos un respiro
cuando Buck Clayton tocó sólo con la rítmica, pero únicamente fue durante uno o dos
fragmentos.
El circo tocó a su fin cuando la sala se quedó medio vacía y los amourosianos
renunciaron a prolongar la lucha.
Se endilgaban los solos los unos a los otros, para la gran alegría de los
espectadores, y al final ninguno de ellos se atrevió a hacerse cargo de ellos.
Buck Clayton se retiró con tanta dignidad como pudo, una vez demostrado que
podía tocar bien frente y contra todos.
He aquí lo que significa organizar un concierto de música de jazz y hacer propaganda a favor de esta música. Juramos que nosotros no hemos tomado partido y
que apenas hemos narrado la mitad de los horrores que vimos y oímos aquella noche.