Escritos de jazz
Jazz News, número 9, marzo de 1950
¿POR QUÉ DETESTAMOS EL JAZZ?
Una gran investigación de Jazz News por el doctor Gédéon Molle, pintor los
sábados, gran cruz al mérito agrícola, médico colonial y exenfermero
especial de la prisión preventiva
En nuestro último número, con «El jazz es peligroso», tratamos de denunciar los
graves desórdenes que puede causar el abuso del jazz. Deseosos de ampliar el debate,
creemos acertar al poner una página, cada mes, a partir de este número, a la
disposición de los enemigos del jazz, que hasta fecha de hoy no poseían ningún
órgano de combate. Así pues, se cubrirá esta laguna, y esperamos que todos aquellos
a quienes el jazz disgusta profundamente, como a nosotros, se comprometan a
contribuir a la redacción de esta página. Aceptaremos con suma benevolencia todos
los artículos en los que descubramos la mala fe hipócrita que está en la base de toda
causa perdida de antemano, ya que todo es bueno contra el jazz, música de salvajes,
indigna del hombre blanco que bebe Pernod, conduce automóviles de tracción y baila
la samba frotándose con la mujer de su mejor amigo. Asimismo, acogeremos con
suma comprensión todas las calumnias, los chismes y las habladurías que pretendan
arruinar a los músicos de jazz reconocidos, y todos los elogios entusiastas de
individuos que agravian lo que nuestros enemigos llaman el verdadero jazz.
No manipularemos ninguna de las informaciones que nos hagan llegar. Si leemos
en Paris-Match que Louis Armstrong lleva calzoncillos de flores y que le gustan los
pañuelos de colores (¿?), lo reproduciremos tal y como lo hayamos leído, y si no es
verdad, mucho mejor. Abajo el jazz, que es una música de degenerados, y arriba las
marchas militares patrias: alta sociedad y todo lo demás.
Entre los textos que hemos recibido, citemos, en primer lugar, la carta de un
forofo anónimo, que adjunta un recorte del número 7 de Jazz News, el comienzo del
notable estudio del señor Henri Perruchot, «Jazz y epifanía». A decir verdad, toda la
primera parte de este documento es una admirable acusación contra el jazz, escrita
con un lenguaje simple y puro, y es de prever que artículos así resulten muy
perjudiciales para la causa del jazz.
Nuestras felicitaciones más sinceras a la gran revista semanal parisina La Presse,
de la que no podemos resistirnos al placer de citar unas líneas; tras lamentar, como es
debido, la pérdida de los primeros racktimes (sic) que inspiraron a los pioneros del
jazz, La Presse recoge las recientes declaraciones (sic) de Armstrong a propósito del
bebop; he aquí un extracto:
Armstrong y su célebre pianista Earl Hines, partidarios del Nueva Orleans, no dan abasto para
cubrir los mugidos bebop de Russell Moore, declara Big Chief.
A su llegada a París, Louis Armstrong afirmó sin miramientos que el bebop es «música de
lucha libre». Tal vez pensaba, precisamente, en Big Chief.
He aquí, creo yo, varias líneas suficientes para llenar de confusión a la gente mal
informada. ¡Bravo, La Presse! Defendemos su iniciativa.
Por otra parte, nos ha parecido conveniente presentar en esta página la foto de los
dos artistas (es un decir), cuyo examen puede hacerles pensar en cualquier otra cosa.
Lamentamos no disponer de otras fotos. Ahora mismo estamos intentando conseguir
fotos de malas cantantes, que, con el tiempo, atraparán entre las redes de su insidioso
encanto a algunos de los imbéciles que aún prefieren la vulgaridad de una Bessie
Smith cualquiera a los engañosos hechizos de las voces de sirena de Martha Tilton o
de Anita O’Day.