Querida hija

Germán Gullón · Capítulo 28 de 33

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Querida hija

Capítulo 28

también, pero la conexión por teléfono resulta cara. De cualquier forma, si me

mandas mensajes los leeré a todo tirar con un día de retraso, pues consulto el

correo electrónico tres veces por semana. Prefiero carta de papel si es que

encuentras el tiempo para redactarla. Lleva más tiempo, lo bueno del e-mail

es que uno redacta moco va, sin demasiado cuidado, con un estilo puramente

verbal, de mensaje perecedero.

Bona nit. Pater.

 

28

 

Caen unos copos de nieve en la calle, y el radiador echa bombas en la habitación. Los pantalones de pana, el jersey de lana y unas zapatillas de orillo a cuadros ofrecen al que escribe la carta una confortable segunda piel en la que sentir el agrado del bienestar casero. La nieve sigue cayendo y ensuciando las aceras que no la dejan cuajar, simplemente enfría el ambiente, mancha. Qué contraste, piensa el hombre triste y calentito en su cuarto de estar.

 

28 de febrero de 1996

 

Descastada hembra de mi propia sangre:

 

Las hojas del calendario caen y Vuesa Merced chitón, aunque acabo de

ver una foto tuya, que me enseñó la Tía, tomada en una playa en Baja

California hace quince días. Apareces retratada chorreando mieles junto a un

«amigo» irlandés.

Recién llegado a casa de la Tía, adonde fui a llevar unos papeles de un

seguro, recibí el batacazo del mes. Cuál sería la sorpresa cuando mi Hermana

saca una carta tuya, lee unos fragmentos de aquí y de allá, y elabora sobre el

jugoso tema de un presunto Novio Irlandés. Quedé patidifuso; ella comentaba

sin malicia de la coincidencia en el laboratorio, del correr juntos, segura de

que sabía todo al respecto. Mi Hermana hacía conversación de persona

educada; por mi parte, puse cara de circunstancias y me di por enterado.

Quedo agradecido por el detalle.

La sorpresa morrocotuda vino cuando cardando la misma lana, la Tía

intimó cierta plática habida con tu Madre, la fuente original de los detalles del

romance con el celta largo. Que el Irlandés pertenece a una buena familia de Dublín, que estudió en el London School of Economics, y que la Shell lo

mandó al mismo programa en que está Vuecencia. Precioso lo del primer día,

y que desde entonces todo es hablar y hablar, con los piquitos juntitos

mientras practicáis el sano deporte del trote. Al parecer Mamá rebosa

felicidad, pues el Novio anterior, ¿lo debo relegar al cajón de los recuerdos

del pasado?, le agradaba poco, por razones parecidas a las mías. No obstante,

el actual sí, aunque nunca lo haya visto, que sepamos.

Me sorprendió la vehemencia con que defendías el fumaque de un mozo

desconocido en la carta que recibí hace un mes de sesenta jornadas. Hablabas

más de ese asunto del extraño que de ninguna otra cosa. Mi Mujer, que lee a

través de las paredes, comentó que ese Irlandés tiene gancho, y tanto. Yo ni

caso, noté el interés, pero nada. Apenas puse dos y dos junto; sólo en casa mi

Mujer dijo, sí hombre, si ya te había hablado de él, bueno, de su vicio de

fumar. Donde hay humo hay fuego, que sentencia el refrán, y un servidor ni

se entera hasta que le abrasa la culera.

Salí de casa de la Tía furioso, con una rabieta a punto de empezar a echar

bilis, porque te comportas como una mala hija. ¡Qué harto estoy de patrañas y

pequeñas traiciones!, Mi corazón se enfría, y sigues tan campante. Ojalá

exista justicia en el mundo, y vivas en carne propia las torturas a las que

sometiste a tu Padre.

(Sigo con la escritura tras una pausa.)

Resulta que marchaste de vacaciones cuando dijiste que el programa

impedía distracciones. Con el biquini que llevas, que contrasta por lo

provocativo con el traje de baño que llevabas en las fotos de Pals del verano

pasado, que también me enseñó la Tía, el distraído debe de ser el Irlandés, que

o es memo o dedicará una sustancial parte del tiempo a entretenerte. Al

biquini o le faltaba tela o es que los que venden en Baja los fabrican en Brasil.

No me quejo; lo que uno tiene hay que lucirlo, que para eso está. Me

sorprende que hayas dado un cambiazo radical, pues a tu Novio de antes no le

ofreciste esos frutos, o quizás nunca te los pidió, porque no parecía de los

necesitados en rama de lo sexual femenino.

En el fondo me alegro de que eches una cana al aire, y que dejes al Novio

de antes, porque hablando con franqueza tampoco me satisfacía. Un

analfabeto al que lo cultural le trae al fresco es un poco burrete. El día que lo

conocí en Barcelona me pareció escaso de luces y lento a la hora de

desenvainar. Lo mejor de esos chicos es que si te encuentras en un apuro, que

el Rey te invita a un sarao y en la invitación dice las señoras de traje de cóctel

y los hombres de traje oscuro, te ayuda de valet y no te presentas con el uniforme equivocado. Sabe coger la palita del pescado cuando lo exigen las