Quinceañera
[Cecilia camina por…]
CECILIA CAMINA POR una calle del barrio rumbo al tianguis. Su mamá le dijo que llevara unas bolsas con mercancía a su socia, la señora Chavez. No es la primera vez que hace esto. Le gusta que la manden. Todo lo que sea la calle le encanta. Sabe sentirse admirada. Caminar erguida y mover un poco la cola. Experimenta placer cuando los jovenes la revisan de arriba abajo, que le chiflen o se imaginen.
A Cecilia le gusta pasar enfrente de la vecindad vieja y olorosa, la bolita de jovenes siempre en la tarde está. Ahi, el chavito que la atropelló con la bicicleta se hace presente, solo cuando la ve venir se esconde de ella, ella se da cuenta y le gusta un monton eso.
Cecilia cuando oye el barullo que arma su presencia, mustia, agacha la cabeza y mira de reojo al saguan buscando al Alex. Oye los gritos y los chiflidos como sin oír luego levanta la cabeza y se aleja jacarandosa.
La calle era una clasica calle de barrio aca, cochina y llena de gente. En la esquina comenzaba el tianguis: los puestos armados de varilla y techos de lona hacían cola en los bordes de las banquetas.
La calle, asi, era como un patio de vecindad. Todos compran todos venden, todos tranzan, todos comen o arremedan.
En la calle Cecilia era bien vista y mejor recibida por ser hija de quien es.
La chavita bonita ambo con la señora Chavez cobijada por los gritos resudantes del comercio reculado al anochecer. La chavez es gorda y tiene treinta y cinco años y solo se le notan como cuarenta y cinco, es morena y tiene el pelo teñido de color caoba, su risa es amasadora cuando el asunto no le atañe a uno, cuando se rie de uno entonces esa risa se vuelve putamadre…
«Quihubole hijita, pasale, como está tu mamá, ps bien verdá, ja ja ja ja ja como podría estar la guereja origenada, ps bien ja ja ja ja ja.»
«señora ¿donde le dejo esto?»
«Que pendeja. Digo, yo mihija, no creas que tu, pasalo por debajo del puesto.»
«Me dijo mi mamá que si no le mandaba.»
«Dile que me fue mal este dia mañana me repongo.»
«Bueno señora ya me voy entonces.»
«Andale hija, ten cuidado porque ya te está creciendo todo ja ja ja ja, te estás poniendo bien buena, ja ja ja ja ja…»
«Buenas tardes señora Chávez.»
«Dile a la guereja-guereja que mañana me pongo a mano con la money»
«Sí señora.»
«Ja ja ja ja ja…»
Cecilia caminó con la tarde del barrio pisando la resolana.
«Una copa más»
Es la ley de la vida
de nacer y morir,
nuestro amor fue tan grande.
Chucho Navarro