Quinceañera

Armando Ramírez · Capítulo 45 de 51

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Quinceañera

[La Male estaba…]

LA MALE ESTABA parada en el saguan de la vecindad, su alma era su valedora. La Male escondió su alma cuando vio venir a la Cecilia toda compungida: «Que, te dejó plantada el pendejo del escuincle…?»

«No manís, yo ya no quiero salir con el, es rependejo…»

«Dale chance que se despierte mientras echate un voladito con el maestro del vals… para que se te quite lo caliente…»

«Ay manita, yo quiero al alejo pero me desespera…»

«Lo invitaste a la fiesta?»

«No manita, con el coraje que traigo ni lo he visto, quiero que pase mi fiesta y ya después seguir con el…»

«Te digo, pendeja, cógete al maestro del vals, ya después te casas con el alejo, al fin que ese es igual de pendejo que tu.»

«No me digas eso Male, ni loca que estuviera haría eso… se ve que es una fichita…»

«Ni digas que no las vas a dar porque luego vas andar queriéndote taparlas.»

«No male no seas asi si ves al alejo dije que vaya a mi fiesta, yo le voy a guardar una botella de whiskie, del que trajo mi mamá del otro lado, no vayas a dejar de invitarlo. Para que vea mi vestido, está bien bonito. Ya el vals me lo se bien…»

«Y el maestro ya te tomó la medida. Pinche Cecilia, a mí se me hace que se las vas a dar.»

«Yaaaaa manita, no seas asi…»

«O ya se las distes?»

«Manita, orita no quiero jugar.»

«A mi se me hace que ya no eres señorita.»

«No, male, sí me pone caliente pero no me gusta.»

«Te gusta, te gusta pero bien que te haces.»

«Te digo que no manita, por esta.» Y beso sus dedos que hacían la señal de la cruz.

«Ya me voy a ensayar, mana, tu nomas estás vacilando, no se te vaya a olvidar lo del alejo, no seas malita…»

«Sí, hombre, ya vete, va a venir el Grandulón y le voy a mentar la madre, ya vete a ensayar…»

«Conste, manita, no seas gacha.»

La male miro su panza, se puso sus manos gorditas sobre ella, y suspiró, volviendo la mirada a la Cecilia que se metia al patio de la vecindad, para ensayar el vals.

Strauss la puso triste.