Quinceañera
[El minitaxi se…]
EL MINITAXI SE paró en seco, doña Marga bajó tras la meche la güera: «Que pasó ¿Le vas a entrar, o te vas a hacer guaje?» La güera se metió a la accesoria resongando: «Perate manita, deja meter la mercancía y nos arreglamos…»
Doña Marga esperó paciente a que metieran los bultos con mercancía extranjera. Hojeó su reloj y de reojo le latió la bronca, los autos de agentes frenaron con los sustos, las metralletas se esparcieron. Doña Marga lisamente se subió al minitaxi. El Pedro Infante se le quedó mirando súpito: «Que pedo» se dijo para sus adentros. Guardó la compostura y preguntó: «Nos vamos?» «Pero en chinga pendejo.» Los agentes comenzaron a golpear la cortina metálica de la accesoria. Se metieron a la vecindad de a lado. La cortina metálica no se abrio, los agentes comenzaron a detener a cuanta persona pasaba con algún objeto extranjero, o sea a todo el pais.
Doña Marga riéndose alaraqueaba con el taxista: «Pinche sustote. Es puro cuento, trajeron periodistas, es para que no digan que no atacan la fayuca.» El taxista mira por el espejo retrovisor: «Ahi estaba el aduanal que es su socio.» «Te digo que es para que no digan.» «Ps sí pero hasta las nalgas me sudaron» «Vas a ver como va a salir en los periódicos las toneladas de aparatos eléctricos que se cargaron» «Ps cuales» «Por eso. Date la vuelta vamos a ver por fuerita.»
Pedrito Infante rodó lento su automóvil para revisar al bolon de gente. Gritos. Jalones. Miedo. Coraje. Dolor. Los agentes desmantelaban un puestecito que vendia una docena de cajas de cigarros y unos relojes de mickey mouse. La bolita nuevamente grita: «Que se hacen, ese puestecito es baratero, agarren a los de a deveras.» Otra voz «Ps como se van agarrar ellos mismos, ni que fueran magos para agarrarse y cuidarse.» Un aduanal jalonea de los cabellos a una señora, la arrastra. la señora lleva agarrado un osito de peluche, se le resbala, el osito de pilas, comienza a caminar. A la señora la suben a un auto, patalea, desaparece, el osito lo recoge otro guardia aduanal y lo avienta con los montoncitos de mercancía que han recogido. El minitaxista exclama: «Yaaaa que gachos ps si ahi no estaba la mercancía.» «Ni modo asi es la transa.» «Chaaaale»
Todos los agentes trepan a sus autos con galanura, se alejan regando sustos.