Quinceañera

Armando Ramírez · Capítulo 29 de 51

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Quinceañera

[Fíjate vieja que…]

«FÍJATE VIEJA QUE hay una vieja que ya la hice mi clienta, paga bien, es de esas fayuqueras, ya ves como están relocas…» Alejo mustio aguantaba a su papá con satisfacción. Dolores servia lo que habia sobrado de la comida, en la cena. El papá repartió del refresco familiar en las tazas de sus hijos, los dos más chicos cabeceaban sobre la mesa, la mamá les recetó un jalón de pelos para que terminaran de cenar. Alejo nada mas tenia ojos para su Papá, era como si el hombre que estaba delante de el, fuera un dios, un dios como los que salen en las caricaturas de la televisión, como si pudiera mandar a todos y nunca le pasara nada, como si con solo levantar la voz todos tuvieran miedo, y el, su hijo, por esos solos gestos se sintiera cobijado, en cualquier parte donde estuviera, en una palabra, se sentia de poca madre tener un padre tan chingon como el suyo. Con indómito entusiasmo se acabó su refresco y la comida, a lo lejos oía los rezos de dolores: «Pues sí pero de que les sirve tanto dinero que ganan si les va remal, cuando no están en la cárcel, les roban el dinero. Las mujeres se vuelven bien putas, con el que les gusta se acuestan. Nada mas van al otro lado y ya regresaron dando las nalgas a todo mundo, como si fuera transitorizado el asunto. Ya ves las que vivían al lado, estaban jodidas pero contentas, nada mas fue que las sonsacaron y hasta a los maridos abandonaron, ya ves al pobre Che, de teporocho no lo bajas, los hijos con la abuela y la mujer en carros aca pero ni me digas que es feliz. Cuando no anda con un aduanal anda con un policía o hasta con chamaquitos, el dinero nomás le sirvió para descararse.» El Taxista para el carro de la dolores. «No mija no es asi, es como todo, hay viejas pendejas y viejas abusadas, claro hay gente que no ha tenido y cuando tiene se vuelve loca pero sí hay gente que la ha hecho, tienen su casita bonita, de ellos, sus hijos van a la Universidad y comen y beben importado, pues cual es el pedo. ¿Sustos? en todas partes hay, ¿transa? quien no transa en este pais, vieja, si el presidente transa, la policia transa, que no transemos nosotros, de majes, nos hacemos los aca. Pura transa vieja, pura transa, de la fayuca todos viven, ya ves los policias, ni modo que ni modo que la fayuca que les quitan la regresen a los estados unidos, ellos mismos la dan a vender.» «Sí jefe.» Interviene solicito el alejo. «Ya ve como la policia le da mercancía a la señora de la esquina, yo quiero entrarle a la fayuca para que estudio, ya ve su amigo el Licenciado no consigue trabajo…»

«Ay viejo, pobre Licenciado, tanto que se malpasó estudiando para que le salgan que no hay trabajo luego pos sí tienen razón verdad.»

«Ya el Lic consiguió trabajo está de coyote, alia, en donde se arreglan las broncas del trabajo. Coooomo se llama… Conciliación…» «Conciliación y arbitraje, jefe.» «Y tu cómo lo sabes.» Interroga regañona la jefecita. «Ya andas de metiche.» «Lo lei en un periódico, ahí van los trabajadores a pelearse con los dueños de las fabricas.» «Pos en esa chiva anda el Lic. Dice que ora sí le va a ir bien, eso sí andaba contento.» «Ojala, no mijo si estudias, tarde que temprano te va bien, no hay nada como el estudio, todo es cosa de que tengas tu título y te consigas una buena chamba en el Gobierno.» «No vieja, ya también del gobierno los corren, no viste el otro día, en la televisión, a un monton de pinches burócratas guevones los corrieron, a’i andan en el zócalo haciendo su arguende.» «No, tu, estudia mijo, Dios te ayudará de perdida para que no te transen ya lo demas sera ganancia», «¿quieren cafe, mijo, viejo?» Los dos asintieron, el Papá se aliviano, y cargó a los dos niños dormidos, los llevó a la cama-suelo, los tendió y tapó con unas cobijas de chiconcuac. Alejo recordó la fama de su jefe, bueno para el madrazo, su mamá entró al cuarto-comedor con la olla del cafe negro, le parecía bonita, más joven que las otras mamás de sus amigos, murmuró la lola: «El otro dia vino la policia, a la vivienda del fondo, sacaron mercancia.» «Eso fue un chivatazo, mamá.» «Tu calíate, no se sabe…» «Sí se sabe vieja. Eso es lo que me encabrona tanta fama de que somos muy aca, y a la hora de la hora puros chillones, y eso sí vieja con perdón tuyo, son ojetadas, si eres policía y eres amigo no puedes andar atracando a tus amigos, y ese hermano del Chiquilin, lo va a pagar, porque como es que anda de policia y andan atracando aqui donde vive, no vieja eso no se vale, ya hasta anda robando a los que vienen a comprar la fayuca, conforme no ha robado a uno del gobierno que las pueda porque el dia que se embarque, va a pagar todas, eso no es de policia es de culeros.» «Ya ves al rasguñitos lo mataron los policías nada mas porque se echó a correr con su pelota.» «Dicen que se habia robado una la pelota…» dice el alejo. «Sí hijo pero son chingaderas, pinche rasguñitos, tenia doce años, ni que se hubiera robado la silla presidencial.» «Agarraron a los policías y no les hicieron nada.» «No viejo, todo está de la chingada, por eso este aunque ande trabajando tiene que estudiar sino lo van a retachar en el examen de admisión de la preparatoria, ya ves, ahora, no quieren que estudien, ya ves, puro robar y robar se la pasan alia arriba y aca abajo nada pal jodido.»

Y asi entre platica y platica se iba anocheciendo para el alejo.

«Señora tentación»

 

Señora tentación

de frívolo mirar

de boca de ilusión

ansiosa de besar.

Agustín Lara