Quinceañera
[La parte de…]
LA PARTE DE los ojos fue lo primero que atrapó, luego, hizo un intento por darle forma a la nariz, se le resbaló de la imaginación pero pudo coger, a gusto, la boca, delineando justamente la cadencia de los labios con una tonalidad rojiza propia de cuando tenia sed. Rojo pálido que desapareció para parar en los ojos entornados como si estuviera a punto de enojarse luego los transformó en unos ojos incrédulos ojos ojos grandes y rasgados con unas pestañas que no se decidían a ondularse del todo, pero no pudo cuajar en su recuerdo, la nariz, ahora, esa nariz se volvía esquiva, la había olvidado. Rescató en su imaginación el corte de su cara. Una redondez con un alargamiento del mentón pero sintió que no eran asi que era parecido pero no como le daba forma su imaginación, descompuso la cara y la rehizo ligeramente ovalada pero no, intentó volverla redonda pero se le desparramaba de su recuerdo. Entonces, se le apareció la mano larga y lisa con esa sensación de suavidad sin rasgos que sentia cuando la acariciaba, hasta imaginó la humedad quedita que traspiraba cuando se ponía intensa: Quiso recordar las uñas y los dedos largos. Y solo encontró una risa enhebrada de dientes casi parejos, vio perfectamente uno de los dientes del frente que salía ligeramente de la hilera, con gracia, como si rompiendo la armonía le diera ritmo a la risa. Quiso besar la boca y se le iba y luego regresaba. Quiso acordarse como tocó con sus labios, los labios ahora rojo profundo, cómo se apretujaron con inexperiencia, se ensalivaron, los saboreó tan intensamente que se relamió los labios con la lengua. Quiso verla completa, de pies a cabeza y solo alcanzaba a entrever la silueta de espaldas, pero dudó, la cintura no la recordaba asi, era como mas frágil, menos ancha, sin bambolearse tanto, fue cuando la vio venir brincando por el patio de la vecindad, alta, larga, la más alta y la más larga de todas las muchachas, con sus ojos grandes y rasgados, con las pestañas inmensas sin ondular, con la nariz ahora sí como la recordaba, mediana y casi a punto de respingar. La quiso abrazar y se le diluyó en la bruma de su imaginación, la buscó en una nada oscura. Tuvo en su mente la calle, su calle, a oscuras, como a la hora en que la veía, como cuando jugaban a bote pateado, se vio caminando hacia ella a ella no la podía ver pero la intuía, él se siguió viendo con paso seguro y hasta fumando, se recargó en un poste, le chorreaba la luz de la calle, le taparon los ojos. Veía cómo ella le tapaba los ojos, veía que sabía que ella lo estaba vacilando. se abrazaron, la calle seguía desierta y se tomaron de la mano e iban caminando como para el cielo, siguieron flotando en el espacio. Ahora ya no podía recobrar la imagen de ella, ni se podía ver, se le vino el rostro completito riendo, le pareció que cecilia era muy bonita, quiso acariciarle el cabello pero no pudo sostener la imagen completa, se le escapaba como si se adelgazara la imaginación y ya no pudiera recobrar sus recuerdos. Escuchó como su papá apagaba la televisión. luego llegó el silencio con ronquidos, se acurrucó envuelto en cobijas, apretó fuerte los ojos, quiso seguir imaginando a cecilia. no podía rescatar su imagen pero se sentía bien, calientito, relajado, poco a poquito se fue durmiendo el Alejo.