Quinceañera

Armando Ramírez · Capítulo 37 de 51

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Quinceañera

[La calle vacía…]

LA CALLE VACÍA se volvió íntima. La male y el alejo medio caminando a lo guey platicaban. Ni Chancho, ni cecilia, ni cuates, ni esquina los podian interrumpir. La gorda en la rudeza de sus sentimientos, le tiraba la verdad, su verdad, al escuincle, una verdad que le nacía de la practica, de la constancia de los hechos que ella iba acumulando en su memoria, en los dias compartidos con sus amigas, en las desgracias con los hombres y las mujeres, por eso, en ella la única posibilidad de encontrarle forma a la vida era en los hechos del arriesgue:

 

«Cógetela, mano.»

«Nooo, yo quiero respetarla.»

«que pendejo eres, primero lo primero y ya después lo segundo».

«No male, hay que ser hombre, no creas que no se me para, sí me pongo caliente pero para eso hay putas, con la cecilia hasta que estemos casados…»

«¡No mames…! pinche, cecilia lo está pidiendo a gritos y tu me vienes con esas pendejadas. Llévatela al hotel si no el maestro te la va a desquintar y a’i vas andar de pinche llorón. Yo se lo que te digo.»

«Apenas estoy trabajando, y todavía voy ir a la escuela, como la voy a mantener…»

«Aay pinche alejo sí que eres un baboso. En vez de andarse dando besito en el bote pateado, llévatela al hotel…»

«Y si sale embarazada?»

«Me lleva la chingada contigo pinche escuincle requetependejisimo, compra unas pastillas en la farmacia y san se acabo, que no vez la televisión, ahi lo dicen. No cabrón, estás peor que en los tiempos de don porfirio díaz, me cai que te acaban de bajar del cerro a tamborazos.»

Alejo se encendió como jitomate, ya se quería desaparecer de la vista de la male. «A mi se me hace que ni pichas, ni cachas, ni dejas batear. No eres mas pendejo porque no eres mas grande. Ya mejor quédate así…»

«Tu lo que quieres es que la cecilia ande como tu.»

«Sabes que, a mi se me hace que de tanto chaqueteartela te estás quedando pendejo. Mira, estás todo pálido, ojeroso, chupado. Ya no te la jales tan seguido con la mano, dicen que después de lo pendejo llega lo loco.»

«Ooooh, yo no me llevo asi con contigo male.»

«Ps si no es que te lleves, manito, es que estás en babia. Te apuesto que vas a terminar en puto. Deberías aprender a tu papá, ese sí.»

a petición popular:

 

¡señoras y señores!

se repite:

 

«La señal»

tú tenías el amor

y lo fuiste a entregar por ahí

y la muerte que un día

para ti querías

me la das a mí.

Pero habla, habla, habla,

hasta que quedes vacía de palabras,

mas si quieres que hablemos de amor

vamos a quedarnos callados.

 

Álvaro Carrillo

cantando Pepe Jara

«El Trovador Solitario»