Cabeza de Vaca

Antonio Perez Henares · Apéndice

Páginas del PDF

Cabeza de Vaca

Notas

[1] Trinidad, golfo de Paria, desembocadura del Orinoco, costa de Macuro

(Venezuela), donde Colón tocó tierra firme del continente por vez primera.

<<

[2] Iniciador del linaje de quien sería más de un siglo después el hombre más

poderoso de España, el conde duque de Olivares, valido del rey Felipe IV. <<

[3] Su hijo no sería, sin embargo, el séptimo duque, aunque sí llegó a ostentar

el título de conde de Niebla como heredero, pues murió antes de hacerlo su

padre. Por tanto, fue el nieto de Ana de Aragón quien finalmente lo heredó.

<<

[4] El sepulcro de ambos con sus esculturas yacentes, tallado en alabastro, se

encuentra en la catedral de Burgos, presidiendo la bellísima capilla de los

Condestables de Castilla. <<

[5] Su nieto fue el tercer adelantado de Canarias y hasta el día de hoy los

Fernández de Lugo siguen siendo una relevante familia de las islas. <<

[6] Se trata de la corriente del Golfo. Colón había barruntado ya su existencia.

El descubrimiento supuso un avance importantísimo para los navíos españoles

en su regreso a España, pues la corriente recorría el Caribe hasta el Atlántico

y aceleraba la ruta de vuelta. <<

[7] Cerca del actual Charlotte Harbor. <<

[8] Los españoles llevaron a América la caña de azúcar, los caballos, las vacas

y los cerdos, pero se trajeron cultivos que transformaron Europa y que

quitaron mucha hambre. El maíz, pero también el tomate y el pimiento (de

México) y finalmente de los pueblos incas la patata. También algunos hábitos

y gustos como el tomar cacao (chocolate) o el fumar tabaco, que tuvo sus más

y sus menos desde el comienzo. Algunos decían que sanaba y curaba humores

internos y estancias y otros, que era algo infernal y diabólico. Del cáncer no

se sabía entonces nada. También llevaron y trajeron algunas cosas peores: la

viruela y el sarampión hacia allá y la sífilis de vuelta. <<

[9] Portobelo actual, fundado y fortificado a finales de aquel siglo (1597),

cuando Drake había atacado aquellas costas y a los civiles y colonos

indefensos, ya que Nombre de Dios —así llamado porque los marineros

exigieron a Nicuesa, desesperados por las miserias y angustias que estaban

pasando: «En Nombre de Dios, ¡desembarquemos!»— se fue demostrando

insalubre y de imposible defensa. Por cierto, en Portobelo es donde acabaría

por entregar su alma al diablo el pirata Drake en su última expedición de

rapiña, cuando también sucumbió, este ante el fuerte del Morro en Puerto

Rico, su maestro y padrino Hawkins, pues Drake también sufrió heridas

alcanzado por una bala de cañón, cuando al garrear la nave capitana de los

ingleses se puso al alcance de los cañones españoles y un artillero metió

apuntando a la rendija de luz que se veía en la oscuridad y que alumbraba la

sala donde los capitanes celebraban consejo. A resulta de aquello o de

escorbuto y delante de Portobelo, los ingleses tuvieron que echar al mar el

cuerpo muerto de Drake y emprender con el único barco que ya les quedaba

la huida hacia su isla tirando en la carrera hasta los cañones para ponerse a

salvo. <<

[10] Tan cierto que desde poco más arriba, en la actual ciudad de Colón y

protegido por el fuerte de San Lorenzo de Chagres, se trazó finalmente el

canal de Panamá, que ya estuvo en los planes de Carlos V el construirlo,

aunque con los medios tecnológicos de entonces era imposible, pues siglos

después en la primera intentona, Ferdinand de Lesseps, el constructor del

canal de Suez, fracasó en conseguirlo. <<

[11] Doña María Álvarez de Toledo no conseguiría llevar los restos del

Almirante y su hijo Diego hasta ya cerca de 1540. Allí seguirían hasta la

conquista francesa, y ahora para los españoles están en Sevilla y para los

dominicanos, al menos parte, en el faro de Colón que a tal efecto han

levantado. <<

[12] Puede resultar sorprendente, pero esa fue la recomendación de la Corona,

que puede parecer hoy muy contradictoria con la imagen negativa que se ha

querido imponer. Una recomendación muy adelantada a su tiempo y tan

diferente a lo que ingleses, holandeses y franceses practicaban y tenían hasta

como leyes prohibitivas. Lo cierto es que se llevó a cabo un verdadero

esfuerzo por salvaguardar a los «súbditos indios». Tras los primeros viajes de

Colón, ya hubo un primer pronunciamiento de la Corona por parte de la reina

Isabel (1509), pero fue en 1512, tras el sermón de protesta del dominico

Antonio de Montesinos en Santo Domingo, cuando se celebró la Junta de

Burgos entre teólogos y juristas, con Montesinos como voz señera, y enfrente

encomenderos que dio lugar al primer código legislativo de la monarquía

española. Tal código se conoce como las Leyes de Burgos, «Ordenanzas

dadas para el buen regimiento y tratamiento de los indios». En ellas se

establecían normas para mejorar el trato dado, suavizar sus condiciones de

trabajo y velar por su evangelización, si bien manteniendo el repartimiento o

encomienda. La cédula de la reina Isabel recomendando los matrimonios

mixtos se dio en 1502 y fue en 1514 cuando el rey Fernando amplió sus

efectos dándolos por válidos y garantizando la legitimidad de su

descendencia. <<

[13] La obra La taberna de los cuatro vientos del escritor canario Alberto

Vázquez-Figueroa retrata aquel momento y los personajes que lo habitaron.

El autor, una noche de ron, también creyó encontrarla medio milenio después,

pero al día siguiente no consiguió dar de nuevo con ella. <<

[14] Tras catorce años de pleitos logró algunas cosas. Que dieran a su hijo el

título de almirante con carácter hereditario, junto al título, actualmente en

vigor, de duque de Veragua, pero se suprimió el virreinato y la gobernación

general de las Indias como algo inherente al linaje. Consiguió también que su

hijo mayor, Luis, fuera nombrado capitán general de La Española (1540) y

que se enterraran los restos de Cristóbal Colón y de su marido, su hijo Diego,

en la catedral recién consagrada. En 1544 ella misma, con ayuda económica

de la Corona, regresó a la isla y se encontró su antes puntoso palacio hecho un

desastre. «Halló su hacienda robada, los hijos ausentes y esto y el ser viuda

fue causa de que los vecinos no le hiciesen el acogimiento ni le tuviesen el

respeto que al ser quien era ella, sin ser virreina, se le debía» (Antonio de

Remesal). Ya no regresó nunca a España, murió pocos años después y fue

enterrada también en la catedral a los pies de su marido. <<

[15] Venezuela. Así la bautizó el propio Ojeda al recordarle a Venecia sus

pueblos de palafitos en las orillas del Orinoco y el lago Maracaibo. En la

ciudad de ese nombre existe una escultura de la india Isabel reclinada sobre la

tumba del conquistador, donde según la leyenda la hallaron muerta a los tres

días de fallecer su marido. Pues Ojeda se casó con ella y tuvieron tres hijos.

<<

[16] Donde, entre otros lugares, se levantó luego la impresionante y bellísima

Urabá, en las costas de Colombia, en la actual Cartagena de Indias. <<

[17] La bahía de Tampa. <<

[18] Cercano a Veracruz, había sido fundado por Cortés en el año 1522. En

realidad, Pánuco estaba muy lejos de donde se hallaban, al otro lado del

inmenso golfo de México, próximo a la desembocadura del río San Juan,

entre los actuales estados de Veracruz y Tamaulipas. <<

[19] El río de las Palmas, la desembocadura del río Grande, estaba en realidad

muy lejos de donde se hallaban, al otro extremo casi del inmenso golfo de

México. Cerca del río de las Palmas se encontraba, eso sí, el ansiado Pánuco.

<<

[20] Una zona al norte de la Florida, más montañosa, que puede responder a

ese nombre de Apalache Tallahassee, y unas tribus indígenas que así se

nombran hoy mismo. La descripción de Cabeza de Vaca identifica, sin lugar a

dudas, el territorio de los Everglades. <<

[21] Zarigüeyas. Fascinaron al descubridor, que no había visto jamás un

marsupial, obviamente. <<

[22] Semínolas. Grandes guerreros, que incluso mucho más tarde pusieron en

jaque al ejército norteamericano a pesar de sus armas de fuego más avanzadas

y protagonizaron una gran rebelión. <<

[23] Debo la descripción al gran maestro en estas lides de escribanía e historia,

Juan Eslava, que incluso tuvo a bien explicármela muy concienzudamente, y

cuyas maestrías y enseñanzas agradezco y de ellas quiero dejar constancia. <<

[24] Álvar creyó que era de marta cebellina, pero la describió con gran

exactitud y haciendo hincapié en el olor a almizcle que desprendía, por lo que

resulta evidente que era de castor, un animal que entonces habitaba incluso en

tierras de California y Arizona. <<

[25] El río Mississippi. El propio relato de Álvar Núñez Cabeza de Vaca deja

claro que el primer blanco que lo contempló fue él. Aunque sin saber dónde

se hallaba, había llegado al delta de su desembocadura. <<

[26] En Naufragios, el libro que Álvar Núñez Cabeza de Vaca escribió tras su

asombroso periplo, la palabra que más se repite con una enorme distancia

sobre todas las demás es «Dios». <<

[27] Esta fue la primera vez que Cabeza de Vaca se topó con los sioux,

pertenecientes a la etnia de los lakotas y que en aquel entonces se extendían

hasta aquellas latitudes y frecuentaban el oeste de la desembocadura del río

Mississippi. <<

[28] Hoy conocida como Galveston. <<

[29] Muchos de los clanes al este del Mississippi estaban emparentados y

tenían un tronco común. Pertenecían a la familia Muskoki y en ellos se

encuadraban también los semínolas de los Everglades. <<

[30] Puede que fuera sarampión o viruela. <<

[31] Se llama tuna al fruto de los más diversos cactos, chumberas, nopales,

etcétera. Esta especie de higo muy sabroso era fuente de alimentación para

muchas de las tribus de aquellos territorios, sobre todo de los más áridos, por

los que Cabeza de Vaca y los suyos comenzaron a transitar. Durante su

momento de maduración se convertían en fuente casi exclusiva de comida

para ellas y casi en una obsesión para el hambriento Álvar y sus compañeros.

<<

[32] Pudieron ser comanches. Miguel de la Quadra estaba convencido de que

habían invernado un año con ellos y hasta me daba el nombre de uno de sus

jefes más recordados, Arco y Aljaba. Estas tribus formarían luego, tras

convertirse, al igual que los siux, en grandes jinetes, excelentes cazadores y

temibles guerreros, en la poderosa nación comanche dominadora de extensos

territorios. Llegarían a enfrentarse dos siglos largos después con los

españoles, a quienes su jefe Cuerno Verde, que llevaba como penacho una

testuz de búfalo con los cuernos pintados de ese color, puso en severos

aprietos hasta que fue derrotado y muerto por los famosos Dragones de Cuera,

la mítica caballería que custodiaba toda aquella inmensa frontera. <<

[33] Así les llama en sus escritos Álvar Núñez Cabeza de Vaca. <<

[34] Paquimé (Casas Grandes). Las ruinas más importantes del norte de

México. <<

[35] Apaches mescaleros. <<

[36] Álvar había llegado a los territorios de los indios pueblo. El autor quiere

situar esa entrada en Paquimé (Casas Grandes), a donde él llegó también en la

expedición de la Ruta Quetzal con Miguel de la Quadra Salcedo en el año

2000. Los pueblo practicaban el matriarcado y los hijos pertenecían al linaje

de la madre. <<

[37] La descripción es de Baltasar de Obregón, compañero del capitán

Francisco de Ibarra. Pero para cuando estos llegaron allí bastantes lustros

después, ya todo estaba en decadencia y destruido, pues añade: «estaban estas

casas la mayor parte de ellas caídas, gastadas de las aguas y desbaratadas,

pues demostraba cantidad de años que las dejaron despobladas sus dueños,

aunque había cerca de ellas gente silvestre, que dejaban de habitarlas y

moraban en chozas de paja y ya no tenían cultivos, sino que se alimentaban de

la caza, sabandijas y bellotas». En la vuelta de la expedición, desengañados al

encontrarlo despoblado y sin rastro de las riquezas que habían soñado

descubrir, Ibarra y los suyos también hubieron de alimentarse de ásperas

bellotas, así como a sus propios rucios y caballos, o de sangre que sin

matarlos les extraían, así como de magueyes salvajes y hojas de los tunales

cocidos o asados en barbacoa. Aun así, Ibarra regresó con todos vivos. No

perdió ni un solo hombre. Tampoco encontró oro, si bien la riqueza llegaría

después por los descubrimientos mineros, culminados en 1568 por las

fabulosas minas de Zacatecas. <<

[38] El relato de aquellas ciudades y los presentes de piedras preciosas hizo

nacer el mito de las Siete Ciudades de Cíbola (algunas tribus llamaban

«cíbolos» a los búfalos y de ahí el nombre), en busca de las cuales se

embarcarían varios exploradores, el más conocido de todos, Vázquez

Coronado. <<

[39] Cuando treinta años después el gobernador de Nueva Vizcaya, el

durangués Francisco de Ibarra, verdadero descubridor y consolidador del

imperio hispánico en toda la región, pues amén de bautizar a la Durango

mexicana pacificó toda la zona, al llegar a Paquimé, ya entonces muy

abandonada y casi en ruinas, los sumas salieron a recibirlos recordando que

antes habían pasado por allí hombres blancos que hacían milagros y

curaciones. <<

[40] Y allí siguen viviendo sus comunidades, dispersas por toda la región, con

su religión mezcla de catolicismo y sincretismo chamánico y su cultura del

peyote. <<

[41] El culto al lucero estaba muy extendido en los indios del nordeste de

México y la región suroccidental de Estados Unidos. <<

[42] Los jesuitas, la mayoría vascos, que fueron quienes los cristianizaron,

supieron fusionar sus creencias y además les enseñaron a fabricar y sonar

violines, con cierto tono de zortxico, algo que ahora siguen haciendo en sus

ceremonias, donde al cura no parece que le estorbe que un chamán participe

ni le hace ascos a la ceremonia del tesgüino y ni siquiera a la del peyote. <<

[43] Los corredores raramuris siguen siendo famosos incluso ahora y algunos

han llegado a las élites deportivas. Continúan enfrentándose en tales carreras

populares. <<

[44] Allí las vi pastar en el recorrido río abajo con la Ruta Quetzal en el año

2000. <<

[45] La cascada de Basaseachi tiene 246 metros de caída libre y es una de las

más altas de América. No se descubrió hasta el siglo XVIII pero quién puede

asegurar que Cabeza de Vaca no pudo verla. Él fue el primero en cruzar la

tierra de los raramuris, ahora llamados también, para su disgusto,

tarahumaras. <<

[46] La Barranca del Cobre es un escenario de belleza inigualable en las

cercanías de la actual ciudad de Creel. <<

[47] Al lugar de inicio de la bajada y a la población allí existente se los conoce

como Divisadero. Y tiene maravillosamente bien puesto el nombre. <<

[48] Colibrís. Suben por la Barranca del Cobre hasta lo más alto de ella, pues

el microclima del que goza se lo permite, así como las flores ya tropicales que

crecen en la barranca. Más arriba, ya en la sierra, a la altura de 2.000 metros,

solo crecen pinos, sabinas, madroños y encinas, que son las especies propias

de tal altitud y clima. <<

[49] El culto a la diosa Aramara persiste, unido al católico, entre los huicholes

de la costa, en concreto en San Blas de Nayarit, antes de las Californias,

donde las parejas, tras casarse en la iglesia, se acercan a la isla para pedirle a

la diosa que les mantenga su amor para siempre. <<

[50] Río Sinaloa. <<

[51] Entonces Santiago de Compostela era la residencia del gobernador de la

Nueva Galicia. Beltrán Nuño de Guzmán, natural de Guadalajara, había

fundado una ciudad con este mismo nombre que acabaría por convertirse en

lo que hoy es, la segunda más poblada de todo el México actual. <<

[52] Eran hijos ambos de la segunda mujer del Tendilla, Francisca Pacheco y

Portocarrero. Hijo de la primera era su hermano mayor, Luis Hurtado de

Mendoza, quien heredó los títulos principales de la familia. <<

[53] Técnica parecida utilizó en la guerra mexicana del Mixtón, empleando

también tropas nativas contra los indios alzados. Pero en ello el maestro de

todos había sido Cortés. <<

[54] La expedición de fray Marcos de Niza, con preparativos muy apresurados,

acabó en nada y terminó muy mal. Salieron en 1538 y partieron en la

dirección que Estebanico había señalado como lugar donde habían encontrado

Casas Grandes, pero ni siquiera llegaron hasta allí. Metidos ya en territorio no

explorado y apenas poblado, con víveres cada vez más escasos, dependían

mucho de Estebanico, y en efecto este les ayudó a que los indios les

ampararan y les dieran alimentos. Parecía que estaban tras la pista cuando

llegaron a territorio de los indios zuñis. Fue como siempre por delante

Estebanico, que llegó a un pueblo y entró en él. Pero ya no lo volvieron a ver

más. Los indios dijeron que se había enzarzado en una pelea con algunos de

ellos por haber ido con mujeres que eran de otros, liándose presuntamente con

varias. Y que los maridos de estas lo habían matado y que había hecho

desaparecer su cuerpo. Que les darían a los frailes y a los demás algo de

comer pero que les harían la guerra y los flecharían si no se marchaban. El

pueblo estaba en un peñón difícil y fray Marcos, además, habiendo visto que

nada de valor y provecho había en aquella tierra optó por regresar. Cuando les

contaron el final de Estebanico a Dorantes y Castillo, que aún seguían en la

Nueva España, lo pusieron muy en duda y hasta se echaron a reír y les dijeron

que el Negro estaría muy vivo y holgando entre las indias y haciéndose

regalar. Que los había engañado y que así ya se había liberado de cualquier

cautividad y trato con los cristianos. Se rio más Castillo que Dorantes, por

descontado. Fray Marcos a su vuelta dijo que aunque no las vio, sí le habían

dado muchas noticias de aquellas siete ciudades llenas de plata y oro. Poco

después salió, bien pertrechado hacia ellas, Vázquez Coronado para cosechar

a la postre igual fracaso. <<

[55] En efecto, Cortés y Pizarro eran primos, aunque ya segundos. Hernán se

apellidaba Cortés de Monroy y Pizarro, Altamirano. Otros dicen que era

sobrino nieto. <<

[56] En Guadalajara (España) hay poco que lo recuerde. Tan solo un callejón

bastante escondido lleva su nombre. Algunos saben que fue el fundador de

Guadalajara de México, pero casi todos coinciden en que fue el más vil de

todos cuantos llegaron a las Américas. Vicente Riva Palacio, escritor

mexicano del siglo XIX (Ciudad de México, 16 de octubre de 1832-Madrid, 22

de noviembre de 1896), dijo lo siguiente de Nuño de Guzmán: «el aborrecible

gobernador del Pánuco y quizá el hombre más perverso de cuantos habían

pisado la Nueva España». <<

[57] El capitán Alonso del Castillo Maldonado tan solo regresó por una y única

vez a España. En 1541, enterado de la muerte de su padre y de que sus

parientes, con menor derecho pero dándolo por muerto, se habían repartido su

herencia, volvió para hacer valer sus derechos. Vendió de inmediato lo

obtenido y retornó a la Nueva España. Y allí se afincó para siempre, hasta que

le llegó la muerte. <<