Cuentos de Boccacio

Giovanni Boccaccio · Capítulo 1 de 44

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Cuentos de Boccacio

Cuentos de Boccacio

Giovanni Boccaccio

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Titivillus 21.11.2019

Giovanni Boccaccio, 1965

Traducción: A. Espina

Editor digital: Titivillus

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CUENTOS DE BOCCACIO

Giovanni Boccacio

PROLOGO

 

Boccaccio o Boccacio nació en 1313, según unos en Certaldo, pueblecito de la Toscana, y según otros, en París, donde dicen que su padre lo tuvo de una muchacha francesa. Era muy niño cuando lo llevaron a Florencia, donde permaneció hasta 1330, cuando se trasladó a Nápoles.

En esta ciudad vivió, distribuyendo su tiempo entre el estudio, el arte y el amor, unos diez años. La figura literaria de Boccacio es muy importante, porque influye extraordinariamente en todo el Renacimiento. Su penetración en España es muy acusada ya en el siglo XV, y sus principales obras —la Fiammetta, el Laberinto d’Amore y El Decamerone— se tradujeron muy pronto al español y al francés. Giovanni Boccacio estuvo relacionado con todos los literatos de su tiempo y fue amigo y en cierto modo discípulo de Petrarca, cuyo trato frecuentó en Venecia. Parece que viajó mucho por Italia, que fue hombre dado a todos los placeres de la carne y del espíritu y que llegó a poseer una cultura excepcional.

Era Boccaccio, según el retrato físico que de él nos ha dejado su contemporáneo Filipo Villani, un hombre rubio, alto, corpulento, de facciones incorrectas pero expresivas, ojos vivos e irónica sonrisa. Estaba muy bien relacionado socialmente aunque nunca dispuso de verdadera fortuna, pero siempre se las compuso de manera que pudo llevar una vida holgada y señorial. El príncipe Roberto de Sicilia y otros magnates le protegieron constantemente seducidos por el encanto de su ingenio, su finura y su carácter cordial y sincero. Boccaccio tenía amigos en todas partes; conquistó pronto nombradía y prestigio y disfrutaba de gran favor entre las damas. Tuvo varios hijos de sus amantes, entre ellos una niña a quien quería con delirio, Violante, que murió muy joven. Además de El Decamerón, obra maestra del gran escritor, compuso poemas líricos y amatorios, como Ninfane Fiesolano; épicos, como La Tesaida, y el tratado erudito Genealogía de los Dioses.

Según explica Boccaccio en la introducción de su obra El Decamerón, siete damas y tres caballeros amigos suyos, se instalaron, con su servidumbre, en una quinta de los alrededores de Florencia huyendo de la peste, que en 1348 asoló a esta ciudad.

Para distraerse y pasar agradables veladas acordaron contarse historietas, que había de constituir un conjunto de ciento, a diez por cada uno de los amigos allí reunidos. Muchos de estos relatos pecan de insulsos o de oscuros, por aludir a sucesos que sólo tuvieron resonancia en la época y ofrecen escaso interés para los lectores modernos. Pero bien puede seleccionarse más de una tercera parte de la colección, verdaderamente ingeniosos, originales y divertidos. En todo caso, representan lo más característico de una obra tan célebre como El Decamerón, consagrada universalmente. Murió el gran escritor renacentista en Florencia, el año 1375.

Los nombres que da Boccacio a los diez supuestos narradores y comentaristas de los cuentos son: los de las damas Pampinea, Fiammetta, Filomena, Emilia, Lauretta, Neifile y Elisa, y los de los caballeros, Filostrato, Pánfilo y Dioneo.