El asesino de la capa

Veronica Caballero Sanchez · Capítulo 14 de 53

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El asesino de la capa

Capítulo 13

Habían comprado unos bocadillos y bebida para no tener que parar y adelantar trabajo. Los días eran fríos y cortos. El sol se escondía antes de lo que a las personas les gustaría. Los días se hacían oscuros y fúnebres cuando la vida humana desaparecía. La desolación embargaba las calles de cualquier parte de Madrid a las seis de la tarde durante la estación de invierno. Soledad iba concentrada en la carretera para demostrar su valía conductora ante sus compañeros. Era conocedora de que Eloy odiaba que ella condujera. Se solía bajar con dolor de cabeza. Según el agente de homicidios conducía a trompicones en lugar de tener una marcha constante.

Los frenazos eran frecuentes en su conducción. Esta vez se había propuesto contar una mentira piadosa para apoderarse del asiento del conductor.

Alberto se encontraba en la parte de atrás, buscando información de la virgen. No era católico ni intención tenía, así que en lo relacionado con la Iglesia era un completo analfabeto. Localizó la imagen y le hizo una captura de pantalla para mandársela a sus compañeros. No sabía si aquel tatuaje tendría un significado en la investigación, pero no estaba de más tener la imagen. Eloy tampoco tenía clara la unión con la víctima y el asesino, pero resultaba llamativo que el tatuaje fuera de unos días antes de morir.

Eloy tenía que llamar a su mujer, pero no lo quería hacer delante de sus compañeros, así que le mandó un mensaje con una promesa a corto plazo de que la llamaría; en cuanto salieran de la reunión. Alberto vio, desde atrás, cómo se mensajeaba con Sonia. En ese instante su mente recordó a su mujer y a sus hijos. Después de unos segundos volvió a la investigación. Se quedó absortó ante los paisajes que se iban sucediendo delante de sus ojos. La casa de Javier estaba en la sierra de Madrid, en Robledo de Chavela, por lo que el camino desde el centro de la capital sería de varios kilómetros y de multitud de paisajes que no estaban acostumbrados a contemplar. Los agentes de homicidios vivían en la capital. Cambiar el Metro de Madrid por la naturaleza era una opción automáticamente desechada para ellos. Al equipo le encantaba el ruido y el ajetreo que caracterizaba la capital, aunque debían reconocer que la idea de vivir tranquilos les seducía. Alberto bajó la ventana y respiró hondo dejando entrar el aire sin contaminación en sus pulmones. Era consciente de

que la calidad de vida era mejor. Sin embargo, vivir cerca del trabajo y respirar algo de contaminación, era más lo suyo. Soledad no perdía atención a las curvas y los rasantes de la carretera, aunque su mente no dejaba de pensar y dar vueltas a la investigación. La imagen del cuerpo boca bajo en la fuente fue recurrente durante el trayecto.

—¿Pensáis que el cadáver tendrá alguna nota? —rompió el silencio.

—Debería. Si no tiene ninguna, no sé cómo vamos a encontrar el siguiente escenario —contestó Alberto.

—Tenemos que pensar más rápido que el asesino. Debemos evitar que haya más asesinatos. Hay que adelantarse.

—Lo sabemos, pero no es fácil. Ahora mismo ha ocurrido al lado de donde estábamos nosotros.

—Lo sé. —Eloy puso los ojos en blanco—. No tenemos excusa. La poesía debe decir más de lo que estamos leyendo. Creo que Nina nos podría dar alguna idea —sugirió con la cabeza mirando hacia Alberto—. ¿Tú qué dices?

—Es una buena idea. Mientras esperamos los informes. Además, creo que lo de la capa y el sombrero… —Hizo una pausa antes de volver a hablar—. Tanta insistencia en el atuendo es por un motivo, sin ninguna duda —afirmó asintiendo con la cabeza.

—Sin ninguna duda —repitió—. Debemos volver a contactar con la directora. Debemos decirle el mensaje que hemos descifrado.

—Es la frase que definía el despotismo ilustrado de la época. El monarca se hacía con el poder del pueblo, pero sin contar con ellos. Tiene sentido, si lo vemos desde el punto de vista del Motín de Esquilache —

reflexionó Eloy en alto.

—Venga. Ya hemos llegado —anunció Soledad, que buscaba un sitio donde aparcar fácilmente.

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