El criterio
§ IX.
Los despropósitos.
El que está mas ventajosamente dotado en las facultades del alma, si se encuentra con otros que ó carezcan de alguna de ellas, ó las posean en grado inferior, se halla en el mismo caso que quien tiene completos los sentidos con respecto al que está privado de alguno.
Si se recuerdan estas observaciones, se ahorrarán mucho tiempo y trabajo, y aun disgustos en el trato de los hombres. Risa causa á veces el observar cómo forcejan inútilmente ciertas personas por apartar á otras de un juicio errado, ó hacerles comprender alguna verdad. Óyese quizas en la conversacion un solemne desatino dicho con la mayor serenidad y buena fe del mundo. Está presente una persona de buen sentido, y se escandaliza, y replica, y aguza su discurso, y esfuerza mil argumentos para que el desatinado comprenda su sinrazon, y este, á pesar de todo, no se convence, y permanece tan satisfecho, tan contento; las reflexiones de su adversario no hacen mella en su ánimo impasible. Y esto ¿porqué? ¿Le faltan noticias? no. Lo que le falta en aquel punto es sentido comun. Su disposicion natural, ó sus hábitos, le han formado así: y el que se empeña en convencerle debiera reflexionar que quien ha sido capaz de verter un desatino tan completo, no es capaz de comprender la fuerza de la impugnacion.