El criterio

Jaime Balmes · Capítulo 150 de 185

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El criterio

§ XXVI.

Orígen de la pereza.

El orígen de la pereza se halla en nuestra misma organizacion, y en el modo con que se ejercen nuestras funciones. En todo acto hay un gasto de fuerza, hay pues un principio de cansancio, y por consiguiente de sufrimiento. Cuando la pérdida es insignificante, y solo ha trascurrido el tiempo necesario para desplegar la accion de los órganos ó miembros, no hay sufrimiento todavía, y hasta puede sentirse placer; mas bien pronto la pérdida se hace sensible, y el cansancio empieza. Por esta causa no hay perezoso que no emprenda repetidas veces y con gusto algunos trabajos; y quizas por la misma razon tambien, los mas vivos no son los mas laboriosos. La intensidad con que ponen en ejercicio sus fuerzas, debe de excitar en ellos mas pronto que en otros, la sensacion de cansancio; por cuyo motivo, se acostumbrarán mas fácilmente á mirar el trabajo con aversion.