El criterio

Jaime Balmes · Capítulo 146 de 185

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El criterio

§ XXII.

Desarrollo de fuerzas latentes.

Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen en estado de latentes hasta que la ocasion las despierta y aviva; el que las posee no lo sospecha siquiera, quizas baja al sepulcro sin haber tenido conciencia de aquel precioso tesoro, sin que un rayo de luz reflejara en aquel diamante que hubiera podido embellecer la mas esplendente diadema.

¡Cuántas veces una escena, una lectura, una palabra, una indicacion, remueve el fondo del alma y hace brotar de ella inspiraciones misteriosas! Fria, endurecida, inerte ahora, y un momento despues surge de ella un raudal de fuego que nadie sospechara oculto en sus entrañas. ¿Qué ha sucedido? se ha removido un pequeño obstáculo que impedia la comunicacion con el aire libre, se ha presentado á la masa eléctrica un punto atrayente, y el fluido se ha comunicado y dilatado con la celeridad del pensamiento.

El espíritu se desenvuelve con el trato, con la lectura, con los viajes, con la presencia de grandes espectáculos; no tanto por lo que recibe de fuera, como por lo que descubre dentro de sí. ¿Qué le importa el haber olvidado lo visto ú oido ó leído, si se mantiene viva la facultad que el afortunado encuentro le revelara? el fuego prendió, arde sin extinguirse, poco importa que se haya perdido la tea.

Las facultades intelectuales y morales se excitan tambien como las pasiones. A veces un corazon inexperto duerme tranquilamente el sueño de la inocencia: sus pensamientos son puros como los de un ángel, sus ilusiones cándidas como el copo de nieve que cubre de blanquísima alfombra la dilatada llanura; pasó un instante; se ha corrido un velo misterioso; el mundo de la inocencia y de la calma desapareció, y el horizonte se ha convertido en un mar de fuego y de borrascas. ¿Qué ha sucedido? Ha mediado una lectura, una conversacion imprudente, la presencia de un objeto seductor. Hé aquí la historia del dispertar de muchas facultades del alma. Criada para estar unida con el cuerpo con lazo incomprensible, y para ponerse en relacion con sus semejantes, tiene como ligadas algunas de sus facultades hasta que una impresion exterior viene á desenvolverlas.

Si supiéramos de qué disposiciones nos ha dotado el Autor de la naturaleza no seria difícil ponerlas en accion, ofreciéndoles el objeto que mas se les adapta, y que por lo mismo las excita y desarrolla; pero como al encontrarse el hombre engolfado en la carrera de la vida, ya le es muchas veces imposible volver atras, deshaciendo todo el camino que la educacion y la profesion escogida ó impuesta le han hecho andar, es necesario que acepte las cosas tales como son, aprovechándose de lo bueno, y evitando lo malo en lo que le sea posible.