Envidia
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Ruth es apenas una niña cuando un terror nocturno le hace buscar
desesperadamente la protección de sus padres.
Al bajar a la sala, ve con sorpresa que ambos ríen junto a su hermanastra, la
dulce y cariñosa Elizabeth Ashbridge, cuyos padres han muerto años atrás
en un terrible accidente.
Una extraña y abismal pasión, mezcla de celos y envidia, se apodera
entonces irracionalmente de la pequeña.
A partir de aquella noche, desde el más oscuro abismo de su personalidad, lo
que comienza siendo un inocente juego de niñas por el robo de algún
juguete, se transforma, durante la madurez, en una perversa obsesión por
poseer la identidad de quien le quitara algo que solo a ella le correspondía.
La destrucción de su hermanastra se convierte así en su única meta.
Durante largos días ensaya los gestos y los modales de Elizabeth con el
objetivo de poseer a sus amantes, para conocer profundamente hasta los
aspectos más íntimos de su víctima.
Tejiendo entre ambas las redes de un tortuoso laberinto maquiavélico, del
que ni sus hijos podrán escapar, Ruth siente que debe hurgar también en los
secretos de Charles, actual compañero de Elizabeth.
Secretamente urde un último plan, sin saber que puede acabar
convirtiéndose en su propia trampa.