Envidia
Capítulo 1
CAPÍTULO PRIMERO
Nunca la conocí realmente.
Estuve más cerca de ella a través de su marido, el hombre con el que ahora vivo.
Y a través de su hijo Stephen.
Y a través de la mentira.
Hubo algunas personas, no muchas, en cuyo mundo entré en busca del
conocimiento íntimo de ella. Y también hubo figuras secundarias, en la periferia de
cuyas vidas aguardé silenciosa y oculta. Anhelaba aprehender alguna imagen fugaz
que iluminase mi camino hacia ella. Allá donde la perdía, me sumergía bajo las aguas
tenebrosas de mi propia vida y, desde debajo de las olas sombrías, rastreaba el tenue
resplandor blanco de su alma. Si se ocultaba de mí, la buscaba. Solo después supe
que se escondía para obtener ventajas. Sutil, secreta y oscura, yo seguía decidida a
aniquilarla.
Aunque me hirió más allá de lo indecible, yo también le infligí daños profundos.
Pese a que no nací para matarla, intenté destruirla. Con ayuda de un pequeño martillo
de plata exquisitamente diseñado buscaría el punto exacto en que incluso la presión
más ligera destrozaría el cristal, y su sustancia sería mía.
Precisamente en esa decisión a medias, que por una fracción de segundo hemos
estado a punto de no tomar, a menudo tropezamos con el éxtasis o la desesperación.
No fue el azar lo que la introdujo en mi vida. Me esperó en mi propia casa por obra
de un grandioso designio. Fue la primera hija de mi madre pese a no ser su
primogénita: una terrible injusticia para mí.
Se llamaba Elizabeth Ashbridge y yo le envidiaba hasta el nombre.