Mal de escuela

Daniel Pennac · Capítulo 12 de 66

Páginas del PDF

Mal de escuela

Capítulo 2

alumnos y la mejor para los náufragos, con eso está dicho todo…) Llama por fin. Pide perdón por molestar. Sabe hasta qué punto debes de estar ocupado, pero es que ella tiene un muchacho que, realmente, no sabe ya cómo…

Profesores, hermanos míos, os lo suplico; pensad en vuestros colegas cuando, en el silencio de la sala de profesores, escribís en los boletines que

«el tercer trimestre será decisivo». Timbrazo instantáneo de mi teléfono: -

¡El tercer trimestre, narices! La decisión está ya tomada desde el principio, claro.

–El tercer trimestre, el tercer trimestre, la amenaza del tercer trimestre le trae sin cuidado, ¡jamás ha hecho un solo trimestre como es debido!

–El tercer trimestre… ¿Cómo quiere usted que recupere semejante retraso en tan poco tiempo? Saben perfectamente que con tanta fiesta el tercer trimestre tiene más agujeros que un queso de gruyére… -¡Si no le dejan pasar de curso, esta vez reclamaré!

–De todos modos, si quieres encontrar una escuela, cada vez hay que empezar a buscar antes…

Y la cosa dura hasta finales del mes de junio, cuando queda claro que el tercer trimestre efectivamente ha sido decisivo, que no van a aceptar al chico en el curso superior y que efectivamente es demasiado tarde para encontrar una nueva escuela, pues todo el mundo lo ha hecho antes que ellos. Pero, ¿qué quiere que le diga?, quisimos creerlo hasta el final, nos dijimos que tal vez esta vez el mocoso comprendería, se aplicó bastante en el tercer trimestre, sí, sí, se lo aseguro, se esforzó, faltó mucho menos a clase…

2

Está la madre desesperada que, agotada por la trayectoria de su hijo, habla de los supuestos efectos de los desastres conyugales: nuestra separación le ha… desde la muerte de su padre no ha vuelto a ser… Está la madre humillada por los consejos de los amigos cuyos hijos, en cambio, van bien, o que, peor aún, evitan el terna con una discreción casi insultante… Está la madre furibunda, convencida de que su muchacho es, desde siempre, la inocente víctima de una coalición de profesores, sin distinción de asignaturas, la cosa comenzó muy pronto, en el parvulario, había allí una maestra que… y la cosa no se arregló en absoluto durante la primaria, el maestro, un hombre esta vez, era peor aún, y figúrese que su profesor de francés, en secundaria, le… Está la que no cuestiona a nadie pero vitupera a la sociedad que se desmorona, a la institución que zozobra, al sistema que se pudre, la realidad en suma, que no se adapta a su sueño…

Está la madre furiosa con su hijo: ese muchacho que lo tiene todo y no hace nada, ese muchacho que no hace nada y lo quiere todo, ese muchacho por el que lo han hecho todo y que nunca… pero ni una sola vez, ¿me oye? Está la madre que no ha hablado con un solo profesor en todo el año y la que los ha asediado a todos… Está la madre que te telefonea sencillamente para que la libres, también este año, de un hijo del que no quiere ni oír hablar hasta el año próximo, por las mismas fechas, a la misma hora, la misma llamada telefónica, y que lo dice: «El año que viene veremos, solo hay que encontrarle una escuela hasta entonces». Está la madre que teme la reacción del padre:

«Esta vez mi marido no lo soportará» (al marido en cuestión le han ocultado la mayoría de los boletines de notas)… Está la madre que no comprende a ese hijo tan distinto de los demás, que procura no quererlo menos, que se las ingenia para seguir siendo la misma madre para sus dos muchachos.

Está, por el contrario, la madre que no puede evitar elegir a este («sin embargo, me dedico por completo a él») con gran desesperación de los hermanos y hermanas, claro, y que ha utilizado en vano todos los recursos de los apoyos auxiliares: deporte, psicología, ortofonía, sofrología, cura de