Notas al pie

Alejandro Dolina · Capítulo 32 de 91

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Notas al pie

Estoy harto de barrer

 

Fragmento de la película de Lazlo Martokcon textos

 

de Morozov

 

Reparto:

 

FARIÑA: FABIO RECAMIER

LUIS: PIERINO SILVA

ANDRÉS: MARTÍN BÉJERMAN

DIRECTOR: ENRIQUE ARGENTI

INÉS: INÉS GORLERO

BAILARINA: RUMBA BILBAO

 

Luis, Andrés y Martín barren el escenario. En segundo plano se ve a una

niña bailando con una escoba.

 

LUIS: Ya estoy podrido de barrer, limpiar, hacer mandados. ¿A qué

venimos? ¿A aprender teatro o hacerle de sirvientes a los maestros?

 

ANDRÉS: La señorita Inés me dijo que estas tareas fortalecen el espíritu y

nos ayudan a controlar el Chi.

 

FARIÑA: ¿El qué?

 

ANDRÉS: El Chi... es la energía.

 

FARIÑA: Supersticiones de los chinos. Yo prefiero a los maestros que

castigan de puro hijos de puta y no se andan escondiendo detrás de

estupideces de pseudo ciencia.

 

LUIS: El otro día el director me dijo que para actuar en una escena primero

hay que vivirla, hacer que le pase a uno y después ya te la tenés tarreada.

 

ANDRÉS: ¡Te estaba jodiendo!... Mirá si uno va a andar sufriendo todas las

desgracias para poder actuar en una obra de mierda.

 

FARIÑA: A eso le llaman el método. Creo que es para los que no saben

actuar.

 

Llegan al trote el director y la señorita Inés. Se plantan frente a los tres

muchachos.

 

DIRECTOR (sacando un revólver): ¡A ver!... ¡Rápido, rápido!... ¡Alguien

que recite un parlamento cualquiera!

 

FARIÑA: Hay un hombre desangrándose en la tranquera.

 

DIRECTOR: ¡Bien, bien!... ¡Otro más!... ¡Ya mismo!

 

La bailarina se adelanta y barre entre los personajes con pasos de

danza.

 

LUIS: ¡Inmundicia sobre la virilidad de los perros incircuncisos!

 

INÉS: ¡Dejen de barrer, idiotas!

 

DIRECTOR: ¡Ahora una canción! ¡Vamos, vamos! (hace un disparo al

aire).

 

ANDRÉS: Pobre mi madre querida, cuántos disgustos le daba.

 

DIRECTOR: ¡Bien, bien! ¡Eso estamos buscando! Ahora pasen el trapo.

Todos barren y limpian. La bailarina deja la escoba, se ubica en primer

plano y baila sola. (36)

 

Nota 36

Rita Bilbao, también llamada Rumba, era la más pequeña de tres hermanas. Tenía un don

natural para la danza y, como suele ocurrir en estas disciplinas, la obligaron a tomar clases

desde edad muy temprana. Provenía de una familia muy pudiente en la que nadie había tenido

jamás una vocación artística. Alguien le hizo creer alguna vez que en verdad no era hija de sus

padres sino que había sido comprada a una adolescente sin recursos. No es posible saber quién

fue el iniciador de este rumor. Tal vez se trató de una broma entre hermanas.

Pero Rumba pensó que la teoría venía a explicar sus diferencias con la tradición genética

familiar. Desde luego, enterados de estas inquietudes de la niña, los malvados de la clase se

esforzaron en acrecentarlas. A los once años Rumba tomó la decisión de encontrar a su madre

verdadera y si fuera posible también a su padre.

La relación con sus familiares se complicó. Y no había manera de mejorarla porque ella

jamás habló del asunto con sus padres y sus hermanas. Se limitaba al mal humor, al silencio, al

resentimiento, al llanto.

 

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