Notas al pie

Alejandro Dolina · Capítulo 87 de 91

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Notas al pie

Otra vez Bermúdez

 

Nota 144

Una mañana volvió a presentarse en la casa de Morozov el comisario Bermúdez para

interrogarme.

–¿Tiene alguna idea de lo que pasó, De Robertis? Quiero decir... Usted ya me dijo que

cualquiera puede odiar a cualquiera pero realmente ¿Morozov tenía enemigos? ¿Andaba en

algo fulero?

–Depende lo que usted entienda por enemigos y andar en algo fulero. –Es la respuesta clásica de los imbéciles, plantear un pseudoproblema de definición. No se

haga el piola conmigo.

–Tal vez haya oído algo de unos rusos que lo buscaban para quitarle un diamante. Todas

mentiras. Los rusos resultaron ser unos chorros de poca monta y el diamante lo tiene Cora.

–Los rusos no lo mataron. Mejor hábleme de su amigo Santana. –Santana ni se trataba con Morozov.

–Pero Morozov era el novio de Cora Yako y Santana andaba persiguiéndola, incluso con

violencia. Esto fue bastante reciente.

–Eso no lo sé. La que investiga es la cana.

Bermúdez me miró severamente.

–Usted es un hombre inteligente pero me parece que para disimular es bastante estúpido. Le

voy a contar cómo me parece que sucedieron las cosas. El gordo Santana es un pervertido, un

violento, un miserable. Ya era así a los dieciséis años.

Empecemos por Burrul. Santana estaba en el teatro la noche que lo mataron. En aquel

entonces su obsesión era Inés Gorlero. Él la espiaba y la acosaba. Ella lo detestaba. Santana fue

testigo del maltrato de Burrul: vio cómo él le daba una biaba en el camarín y entonces lo mató.

Tomó un arma y lo liquidó.

Pero Santana sigue espiando a la profesora, ve su doble juego con Morozov y con Martok

(no sé si usted estaba al tanto) también la ve con un tercer sujeto que no conocemos. Después la

espera y le reprocha su liviandad. Ella lo desprecia y lo insulta. Él la mata.

Después se obsesiona con Cora, que ya le gustaba desde chiquita. Hasta que se entera de

que Morozov anda con ella y entonces lo asesina. Por celos. No hace falta que le cuente todos

los otros delitos cometidos por Santana, que usted muchas veces ha encubierto. ¿Quién cree que

era el acosador de San Telmo?

En ese momento sonó el timbre. Me asomé y pude ver a Héctor Saluzzi con una carpeta bajo

el brazo. En voz muy baja le hablé a Bermúdez con aire de súplica.

–Por favor, es un tipo que no sé cómo sacarme de encima. Vaya usted y dígale que no estoy. Bermúdez fue de mala gana y regresó enseguida.

–Le dije que no volviera nunca más.

–¡No! ¡Tenía que tratarlo bien! ¡Se va a ofender!

Bermúdez se acercó y me miró a los ojos.

–¿Es verdad que Morozov era su padre?

–Así lo afirma la señora Leblanc.

–¿Usted es el heredero?

–Siempre lo fui.

Nota 145

El pianista Della Rica siguió visitando al viejo Pavel Morozov después de muerto su hijo.

También se encargó de la mamá de Inés Gorlero cuando Vidal Morozov ya no pudo hacerlo. Era

un hombre de fortuna, a la señora de Gorlero solía tocarle algunos tangos.

Nota 146

La muerte de Ara Leblanc no causó una gran conmoción. No era muy conocida en la Argentina y

tal vez en ninguna parte.

Los diarios le dedicaron un pequeño título:

Muere asesinada una actriz francesa en Palermo.

Le habían pegado un tiro en la cabeza.

 

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