Caos calmo
Agradecimientos
Agradezco de todo corazón a Sergio Perroni su valiosa vigilancia ejercida sobre mi manuscrito, capítulo a capítulo, durante los cuatro años y medio que fueron necesarios para completarlo: sea cual sea su valor, sin su ayuda no lo habría alcanzado nunca. Agradezco a mi padre y a mi madre la silenciosa confianza en el futuro que me transmitieron. Agradezco a mi editor y, en particular, a Elisabetta Sgarbi que hayan esperado con paciencia. Agradezco a Francesca d’Aloja el apoyo que me ha prestado. Y también agradezco a todas las demás personas que me han ayudado de diferentes maneras, proporcionándome informaciones, detalles, historias, observaciones, o incluso, simplemente, escuchándome y dándome ánimos para proseguir. Son muchos: Juan Cueto, Edoardo Nesi, Giovanni Martini, Massimiliano Governi, mi hermano Giovanni, Marco Risi, Nanni Moretti, Bruno Restuccia, Umberto Falaschi, Paolo Carbonati, Leopoldo Fabiani, Elisabetta Arnaboldi, Andrea Garello, Philippine Leroy, Pierluigi Ferrandini, Michel Thoulouze, Ivan Nabokov, Piero Crispino, Nicola Alvau, Carla Cavalluzzi, Simona Cagnasso, Sonia Locatelli, Heidi Kennedy, Laura Paolucci, Luca Buoncristiano, Claudio Scotto, Edoardo Gabbriellini, Michele Forlani, Rosaria Carpinelli, Emmanuel Gout, Chiara Tagliaferri, Stefano Toti, Stefano Ciambellotti, Violante Placido, Lanfranco Marra, Domenico Procacci, Filippo Bologna, Silvia Pacetti, Manuele Innocenti.
Y luego dirán que cuando uno escribe está solo.
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