La señal

Ángel Gutiérrez · Capítulo 1 de 54

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La señal

La base real de este libro

La Señal es una novela que se fundamenta en dos realidades. La primera es la mayor amenaza que hoy se cierne sobre nuestro mundo, globalizado y completamente dependiente de los ordenadores. La segunda, un proyecto científico de la Universidad de Princeton, casi increíble, que quizá algún día sea nuestra única esperanza.

Es un hecho que, si todas las redes informáticas cayeran a la vez, todos los sistemas de abastecimiento mundiales dejarían de funcionar y ya no habría energía disponible para volver a ponerlos en marcha. Nuestra sociedad se ha desarrollado gracias a la electrónica. Sin ordenadores volveríamos a la Edad Media, pero con una población cien veces mayor. Un solo apagón produce el caos en el lugar donde sucede. El apagón mundial sería la catástrofe definitiva.

El proyecto Conciencia Global ha demostrado que la mente humana no está limitada por el espacio del cerebro. Más de un centenar de pequeñas máquinas, repartidas por todo el mundo, se ven alteradas inexplicablemente en su funcionamiento cuando acontecimientos de la máxima gravedad están a punto de suceder. Son capaces de percibir, con anterioridad a los hechos, que la conciencia humana está a punto de sufrir un duro golpe. Así sucedió antes del 11-S, los atentados de Madrid y Londres, y el tsunami que arrasó el Sureste Asiático.

Las implicaciones de los datos recogidos son inmensas. Los seres humanos estamos conectados unos con otros. No somos entidades independientes, sino interdependientes y capaces de crear nuestro futuro. Algo en lo que creían civilizaciones antiguas como la Maya, el visionario Jules Verne, e incluso fue pronosticado por Isaac Asimov.

Hasta el momento, ninguna agencia civil o militar del gobierno de Estados Unidos se ha puesto en contacto con el director del proyecto, el doctor en Psicología Cognitiva Experimental Roger D. Nelson, para tratar de crear una red más amplia y sensible que aproveche los resultados de sus investigaciones en la predetección de ataques, atentados, catástrofes, etcétera. Pero el mismo Nelson considera que, si ello dependiera de él, destinaría los fondos necesarios para fundar un grupo del FBI como el que existe en La Señal.

Quizá en menos de diez años —afirma Nelson—, lo que hoy es ficción se convierta en realidad.

LOS AUTORES

Una gota de agua cayó en el centro de un charco. Las nubes cubrían el cielo de Boston y empezaron a descargar sobre la ciudad.

En la Universidad de Princeton, una pequeña máquina comenzó a generar números inusuales. Después, casi a la vez, otras máquinas similares, a cientos o miles de kilómetros de aquélla, e incluso al otro lado del mundo, hicieron lo mismo.

Dos horas más tarde, en Nueva York, el primer avión se estrellaba contra la Torre Norte del World Trade Center.

Hoy la amenaza es aún más grave y temible. Hasta la mayor de las tormentas comienza con la primera gota de agua.