Olvidarte !Jamas! (Spanish Edit

Vanny Ferrufino · Capítulo 19 de 42

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Cap�tulo 16

Capítulo 16

Ya había pasado más de una semana desde que Melody se lastimó el pie izquierdo y Andrés estaba implementando todo su autocontrol para no molestarla ni aparecerse en su departamento todas las noches. Ya le había quedado claro que ella no quería verlo y lo mejor sería respetar su decisión, puesto que últimamente Andrés se había tomado muchas libertades sin detenerse a pensar en los sentimientos de la castaña.

—¿Quería verme, padre? —Llegó al café en el que su padre lo había citado esa tarde y le pareció curioso que él no hubiera ido a verlo a su oficina como de costumbre—. ¿Todo en orden?

—Sí, sí, toma asiento. Ya hice el pedido, espero no te moleste. —Negó con la cabeza—. Sólo quería saber si estás listo para tu viaje. —Enarcó una ceja, divertido—. De acuerdo, no te cité aquí para hablar de Las Vegas.

—Lo sé. —Lo miró con interés—. Tú jamás perderías tu tiempo ni me harías perder el mío para hablar de Timberlake.

—Tienes treinta y un años, Andrés.

—Sí, aunque no lo creas, llevo la cuenta —ironizó y su padre lo reprobó con la mirada—. Creo que sé por dónde va la cosa —admitió con pesar.

—¿No crees que es hora de buscar una novia?

Sabía que eso sucedería tarde o temprano, aunque hubiera preferido tener unos cuantos años más de tranquilidad.

—Eso no se busca —respondió con frialdad.

—Se busca cuando se trata de una mujer adecuada que pueda gustarte.

—Andrés se encogió de hombros, no estaba interesado en nadie—. Tu

hermana va por su segundo embarazo y todo el mundo se pregunta por qué nunca tuviste una relación formal.

—No aspiro a un matrimonio.

—Un hombre como tú, no puede quedarse soltero.

—Las mujeres de mi entorno sólo quieren a un esposo que ocupe el puesto de su padre y les ceda todas sus tarjetas de crédito, ¿es difícil comprender que no regalaré mi dinero?

—Por eso necesitas una novia inteligente e independiente. —No, él necesitaba a otra mujer que ahora mismo se encontraba en su agencia—.

Creo que encontré a alguien que puede llegar a gustarte.

—Sí, desde que abordaste el tema supuse que ya tienes a la candidata perfecta.

—Es la sobrina de Calvin Smith.

—Sólo tiene veintitrés años. —Arrugó el entrecejo—. ¿De qué hablaré con ella?, ¿de Disney y sus próximos lanzamientos?

—Es dueña de la mitad de la constructora ABC, su padre murió hace cinco años, y desde muy joven ha sido preparada y educada para trabajar en la constructora con su tío y primo. Además, no puedo dejar pasar el hecho de que es una mujer caritativa y adorada por los más necesitados, tiene organizaciones sociales que ayudan a madres solteras, niños de la calle y ahora a animales sin hogar.

—Vaya, qué ternura —ironizó—. ¿Quieres que haga alguna donación?

—Andrés… —Lo reprobó con la mirada y ahogó un juramento—. Si te casas con ella, te harías de su constructora.

—Si me caso, lo haría por bienes separados, padre —aclaró con disgusto, él no iba a arriesgarse a un divorcio que pudiera arrebatarle la mitad de su trabajo.

—Es una joven muy guapa, te sentaría muy bien conocerla.

—La he visto. —Lo poco que recordaba de Margot Smith era que es rubia, de estatura bastante pequeña y rasgos aniñados—. No me gusta.

—Es el tipo de mujer que todo el mundo espera que tú elijas.

—Entonces todo el mundo no conoce mis gustos.

—Cuadré una cita con ella para tu regreso de Las Vegas, quiero que vayas.

—No estoy…

—Firmaremos con ellos para la sucursal del hotel en Cancún, lo mejor será tener una buena relación con la familia Smith, ¿no te parece?

—No quiero casarme —se exasperó, ¿es que nunca iba a escucharlo?

Su padre lo miró con seriedad.

—Eres un Rivers, Andrés, no siempre podrás tener lo que quieres; tienes responsabilidades con tus empresas.

—Las empresas van muy bien sin un matrimonio.

—Podrían ir mejor.

Su padre estaba demente si creía que se iba a casar por conveniencia con Margot Smith, ¡ese tipo de decisiones eran netamente suyas!

—Tienes que formar una familia, no quiero verte solo en el futuro.

¿Una familia?

El sólo pensarlo hizo que la piel se le erizara, él nunca tendría hijos, lo menos que quería era someterlos a una vida como la suya, donde lo único que importaba era el dinero y la reputación familiar. Andrés no era tan cruel como para poner sobre los hombros de su propio hijo la cruz que él llevaba cargando durante años sólo por portar el apellido Rivers.

Él no sería como su padre.

—No funcionará.

—Eso lo veremos más adelante, por ahora me conformo con que lo intentes.

La situación era más complicada de lo esperado, su padre estaba empeñado en emparejarlo con Margot Smith.

—Padre…

—Diviértete con ella en Las Vegas si es lo que quieres. —Abrió los ojos con sorpresa—. Pero antes de poner un pie en Londres, recuerda quién eres y cuáles son tus responsabilidades. Melody no es para ti.

—¿Me estás espiando?

—Sé que estuviste con ella después del accidente de Aria, fuiste demasiado obvio al faltar al trabajo por cuidarla. —Su padre sonrió con diversión y jugó con su reloj de mano—. ¿Cómo no me di cuenta antes?

Ella te gusta, por eso siempre estás a la defensiva con Melody, porque sabes que nunca podrá ser tuya.

Apretó la mandíbula, odiaba que alguien más le dijera ese hecho que conocía muy bien.

—Ella no irá a Las Vegas.

—Te doy permiso para que la lleves como tu acompañante.

Lo miró a los ojos con molestia y se guardó su comentario cuando el mesero dejó sus cafés sobre la mesa.

—¿Qué te hace pensar que necesito tu permiso? —susurró, inclinándose hacia adelante, y evitó retroceder cuando su padre hizo exactamente lo mismo.

—El hecho de que incluso sabiéndote locamente enamorado de ella, no te atreves a iniciar una relación. —Su corazón empezó a bombear con fuerza—. Ni siquiera necesitas que te lo diga, sabes mejor que nadie que Melody nunca será la indicada.

—¿Eso es todo lo que tienes para decirme?

—Tu cita con Margot no será cancelada, así que llega con toda la predisposición del mundo.

—¿Eso es todo? —Se incorporó, ignorando su café por completo—.

Tengo muchas cosas que hacer.

—No te encariñes con Melody, a tu regreso ella volverá al hotel y me encargaré de evitar encuentros incómodos entre ustedes.

—Ni se te ocurra meterte con Melody —escupió con rabia y su padre enarcó una ceja—. Ella no ha hecho nada, ¿de acuerdo?

—¿Irás a la cita?

—Sí —espetó sin dudarlo, conocía a su padre y no quería que se la tomara con Melody.

—Perfecto, espero les vaya muy bien en Las Vegas.

—Ella no irá —soltó exasperado—. Se lastimó el pie y…

—¿Cuándo? —preguntó ceñudo—. No hace más de dos noches la vi en la casa de tu hermana jugando con Jared y se veía bastante bien.

Apretó la mandíbula y no pudo darle una respuesta a su padre porque su celular empezó a sonar, era una llamada de la agencia.

—¿Bueno?

— Señor Rivers. —Se tensó, sea quien sea no se oía nada tranquila—.

El señor Cranston tuvo un colapso en el ascensor, fue llevado de emergencia al hospital y la señorita Allen está con él.

—Voy para allá. —Cortó la llamada, ya decía él que la tos de Nicholas no era algo que se pudiera tomar a la ligera—. Debo irme, Nicholas tuvo un colapso.

—Melody está bien, ella puede ir a Las Vegas contigo.

Eso era algo que averiguaría esa misma noche y por el bien de Melody, esperaba que las palabras de su padre no fueran ciertas.

***

—Esto no puede estar pasando —susurró Melody, angustiada, caminando de un lugar a otro en la habitación de Nicholas, y el rubio no le quitó los ojos de encima—. ¿Cómo viene a darte un catarro justo ahora?

¡No falta nada para el viaje a Las Vegas!

—Todo indica que desde un principio este viaje estuvo destinado para ti

—ironizó con esfuerzo y empezó a toser.

—Andrés cree que mi pie izquierdo está herido, ¿qué le diré ahora?,

¿qué me curé milagrosamente? —Se acercó a él para hacerle beber un poco de agua, se veía fatal—. ¿Qué haremos?, ¿quieres que llame a algún familiar?

—No, Fernanda llegará en unos minutos.

—Lamento que las cosas hayan terminado así.

Nicholas estuvo esperando ese viaje con muchas ansias, seguramente su estado anímico estaba tan destruido como el físico. Ninguno de los dos esperó que el doctor le ordenara reposo total.

—El señor Rivers estará más satisfecho de tenerte como compañía.

—Si es que no me despide cuando se entere que nunca me lastimé el tobillo.

—No lo hará —susurró, mirándola significativamente, y Melody se apartó de su lado con inquietud—. Ten cuidado —dijo de pronto, obligándola a prestarle su total atención—. He trabajado para él por años y puede que seas especial, posiblemente la única mujer que lo hace perder el control, pero nunca serás lo suficientemente buena para ir de su brazo y codearte con los de su círculo —añadió con cautela, evitando sonar muy duro—. Si quieres un consejo: aléjate de él, no te ilusiones con algo que nunca podrá ser.

—¿Por qué me dices eso? ¿Temes que te quite tu lugar de trabajo?

Nicholas esbozó una sonrisa socarrona.

—Ambos sabemos que no estás a la altura y no lo digo por humillarte.

—Ella asintió, lo sabía—. El día que él se aburra, al día siguiente saldrás de su vida. —Abrió la boca para protestar—. Y que importa si sus padres y hermana te adoran, estamos hablando de Andrés Rivers, un hombre que siempre se sale con la suya.

—Tomaré en cuenta tus palabras —musitó y la puerta de la habitación se abrió, indicándoles a ambos que su jefe ya se encontraba ahí para recibir la pésima noticia.

—¿Qué fue lo que pasó? —exigió saber y Melody se hizo a un lado, dejándole el camino libre para que pudiera acercarse a la cama. Muy lentamente empezó a retroceder para salir huyendo—. Quieta, tú y yo tenemos que hablar.

Tragó con fuerza, aún podía continuar con su mentira, estaba segura que Andrés podría encargarse de todo totalmente solo, no había necesidad de alarmarse, él no iba a pedirle que fuera a Las Vegas con un pie herido.

—Me temo que no podré ir con usted, señor Rivers… —Nicholas empezó a contarle todo lo ocurrido a su jefe y Melody le rogó con la mirada para que no la expusiera, aún podía librarse de ese viaje.

¡Andrés tenía a todo un sequito de empleados a su merced!

Ni Nicholas ni ella eran indispensables, podían ser reemplazados.

Cuando salieron del hospital, ya era un poco más de las siete y Nicholas no podría irse con ellos, puesto que esa noche estaría internado.

—¿Cómo sigues de tu pie? —La garganta se le cerró, pero lo miró de reojo.

—Mejor.

—¿Crees que puedas venir a Las Vegas?

Negó con la cabeza, armándose de valor para seguir con su mentira.

—Necesitas a alguien que vaya contigo de arriba abajo, que pueda cumplir tus demandas y en este estado sólo seré un estorbo.

Wilder estacionó el auto frente a ellos y simuló un poco de dificultad al subir, realmente odiaba mentirle, pero era lo mejor para ambos.

—¿Estás segura que no puedes hacer el esfuerzo?

—No, no iré —soltó con frustración y él no volvió a hablarle durante todo el camino, algo que la hizo sentir un poco más tranquila—. Gracias por traerme.

—Espera, yo te ayudaré a subir hasta tu departamento. —Se bajó y Melody lo miró horrorizada.

—No es necesario, puedo hacerlo sola. —La tomó en brazos con bastante facilidad—. Andrés, no…

—Sólo te ayudaré a llegar a tu departamento —gruñó—. Ahora que Nicholas no podrá trabajar en la agencia, tendrás que tomar ciertas responsabilidades.

—¿Y no me las puedes dar mañana?

—No —gruñó en respuesta y se dirigió hacia el ascensor.

Melody inhaló profundamente, sólo debía tolerarlo unos minutos, al fin y al cabo, se estaba librando del viaje a Las Vegas con bastante facilidad, por lo que lo menos que podía hacer era complacerlo.

—Esto parece un mal chiste —dijo él una vez que ingresaron a su departamento y ella lo miró ceñuda—. El viaje es en tres días y no cuento con mi mano derecha ni la asistente de mi hermana.

«Preferiría quedarme en la sala». Pensó al ver que la guiaba hacia su habitación.

—No es para tanto, Andrés, estoy segura que podrás manejar la situación totalmente solo. —Trató de alentarlo, olvidando las formalidades, y le dio unas palmaditas en el hombro—. Gracias por traerme hasta mi

habitación, pero me habría gustado hablar contigo en la sala —confesó con incomodidad, dejando que la sentara sobre el mullido colchón.

—Creo que tendrás que venir a Las Vegas, Melody.

—Andrés —suspiró con frustración—, no estoy en óptimas condiciones

—insistió y él la miró con fijeza.

—No te presionaré, sólo me ayudarás con lo necesario y lo harás desde el hotel.

«Dile la verdad, hazlo ahora antes de que sea demasiado tarde».

—¿Y no puedo hacer lo mismo desde aquí? —inquirió con disgusto, demasiado tozuda como para ser sensata, y no le agradó ver como Andrés le retiraba las zapatillas planas con mucho cuidado—. ¿De qué querías hablar?

—Retiró el pie con disgusto, exteriorizando su molestia, y todas sus alarmas se prendieron al ver como el enojo teñía su semblante—. ¡Espera! —chilló cuando tiró de su tobillo con fuerza, arrastrándola sobre el mullido colchón hasta dejar su cadera al filo y ahogó una maldición cuando se arrodilló entre sus piernas y la sujetó firmemente de los brazos.

—Me mentiste —gruñó contra su rostro y lejos de asustarse, lo aniquiló con la mirada.

—¡Suéltame!

Debió sospechar que se traía algo entre manos desde el momento que insistió en subir a su departamento.

—¿Cuánto tiempo pensaste que podrías mantener esta mentira? ¡¿Te parece divertido jugar con la preocupación de los demás?!

—Era la única manera de devolverle su trabajo a Nicholas.

Empezó a forcejear para conseguir su libertad y lanzó un jadeo cuando Andrés juntó sus pelvis, inmovilizándola. Esto no estaba bien, ellos no podían perder el control otra vez.

—¿Por Nicholas?, ¿hiciste todo esto por Nicholas? —preguntó con rabia—. ¿Qué tan divertido te resultó mentirme?

—¡No lo hice por Nicholas! —explotó, pero él no le permitió liberarse de su cautiverio—. Tenía que encontrar la manera de alejarme de ti,

¡ninguno de los dos estaba siendo sensato!

—¿Tan tortuoso te resulta la idea de viajar conmigo a Las Vegas? —

Empujó contra su centro, enseñándole su excitación, y ella negó con la cabeza—. ¡Responde!

—No quiero ir a Las Vegas contigo porque tu interés de tenerme ahí no tiene nada que ver con el ámbito laboral.

—Hace unas semanas me dijiste que no me acercara sin tener una oferta clara para ti. —Sus miradas se encontraron—. Bien, Melody, me ofrezco a ti en cuerpo y alma durante las dos semanas que dure nuestro viaje a Las Vegas; eso es lo único que puedo darte, ¿lo tomas o lo dejas?

No dejó que las lágrimas se asomaran a sus comisuras y trató de mantener la calma para no exteriorizar su frustración.

—¿Cómo te enteraste?

—Estaba con mi padre cuando me informaron sobre el estado de Nicholas, él te vio hace…

«Él le habló de Margot, Diego ya estaba planeando la vida amorosa de su hijo». Dejó de escucharlo y sólo pudo pensar en que después de su viaje a Las Vegas, él se convertiría en el hombre de alguien más.

¿Por eso le hacia esa oferta?

Era lo más probable, seguramente Andrés era muy consciente de que para su regreso lo suyo tendría que quedar en el olvido.

¿Podría soportarlo?, ¿sería fácil para ella lidiar con sus celos o sufriría como él sufría cuando su mente lo traicionaba cada vez que la veía con Alex?

—… Te di la oportunidad decirme la verdad en el…

—Lo tomo —lo interrumpió, segura de que más adelante podría arrepentirse de su decisión, y Andrés liberó sus brazos al oír su respuesta—.

Acepto tu oferta, iré a Las Vegas contigo.

—¿Hablas en serio? —Él retrocedió, mirándola con sorpresa, y Melody se acomodó su falda y se sentó correctamente—. Melody, mírame —acunó su rostro y conectó sus miradas.

Se veía ansioso, nervioso y… ¿desconcertado?

Era normal, ni siquiera ella podía creer que estuviera dispuesta a recibir tan poco.

«Es la mejor oferta que él puede hacerme».

—Prefiero besarte.

Porque así cerraría los ojos y evitaría que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas.

Porque abrazándolo por el cuello, evitaría que su cuerpo se desmoronara.

Porque mientras él le hiciera el amor, ella se sentiría un poco más amada y especial entre sus brazos.

Sin embargo, eso era pasajero, y la clara prueba de ello era que al acabar todo, ambos dormirían entrelazados en la misma cama, brindándose calor y compañía, pero sólo ella se llenaría de amargura al comprender que el hombre que amaba jamás podría ser únicamente suyo si no era a escondidas de todo el mundo.

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