Olvidarte !Jamas! (Spanish Edit

Vanny Ferrufino · Capítulo 30 de 42

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Olvidarte !Jamas! (Spanish Edit

Cap�tulo 27

Capítulo 27

Andrés llevaba más de un año y medio buscando a Melody y nadie era capaz de darle la más mínima esperanza en cuanto a su paradero. Era como si la tierra se la hubiera tragado y el que Alex estuviera teniendo amoríos a montones no era nada reconfortante porque claramente no estaba enfocado en buscar a Melody, sino en tirarse a todas sus compañeras de trabajo.

Se frotó el puente de la nariz con frustración.

—¿Y crees que espiar las casas de Timberlake sea una buena idea? —

inquirió Daniel, pensativo, y Andrés se encogió de hombros, mirando la mesa de su sala con desinterés—. Son más de treinta y estamos hablando de diferentes continentes, creo que eso podría tomar más de un año.

—La única razón por la que no podemos encontrarla es porque alguien la está ayudando a esconderse.

—Sí, pero Franco…

—La última vez que la vi se quedó junto a él, no pensaré de otra manera hasta estar plenamente seguro de que Franco y Melody no mantuvieron contacto durante estos últimos meses.

—¿Y qué harás si no la encontramos? ¿Cuánto tiempo planeas buscarla?

—El que sea necesario —soltó, conectando sus miradas—. Una vez la busqué por cinco años y cada maldito día de espera valió la pena cuando pude verla de nuevo. No me daré por vencido ahora.

—¿Qué?, ¿a qué te refieres con que la buscaste cinco años? —preguntó con curiosidad, sentándose junto a él—. Nosotros hemos sido amigos por largos años y nunca…

—Melody es la mujer que rescatamos aquella noche en el bar de Manhattan. —Su amigo enmudeció—. Ella es la mujer que llevé a mi cuarto en el hotel y desapareció al día siguiente, Daniel.

Su amigo tragó con fuerza y no se atrevió a emitir palabra alguna.

Si bien Andrés nunca había expresado su dolor en voz alta, Daniel se había dado cuenta de lo mucho que le había afectado el abandono de esa fémina, pues desde aquel entonces su amigo nunca más volvió a ser el mismo de antes y todo el tiempo parecía estar buscando a alguien más entre la multitud.

—Nunca me lo dijiste.

—Creí que poco podría importarte que hubiera encontrado a mi primer amor cuando tú no creías en el mismo —añadió con indiferencia—.

Además, ella estaba con Alex, eso no era nada reconfortante.

—No sientas celos de Alex, ese hombre nunca será rival para ti.

Pero lo era, porque Melody lo amaba, porque Melody lo eligió antes que a él y porque posiblemente si él la encontraba primero, ella no dudaría en quedarse a su lado.

—Creí que con tenerla una vez sería suficiente —confesó con voz ronca y Daniel suspiró.

—Todos somos lo suficientemente ingenuos como para auto engañarnos con esa mentira. —Lo miró por el rabillo del ojo—. Pero después de la primera noche, sólo quieres extender los brazos cada mañana para envolverla entre tus brazos.

—Te consideraba un imbécil por haber lastimado a mi hermana, no creía en tu amor porque para mí una persona que ama no lastima a su persona especial, pero cuando hice exactamente lo mismo, comprendí que caer en ese error es bastante fácil y después de todo teníamos muchas cosas en común para ser mejores amigos.

—Yo me quedé a tu lado porque sé cómo te sientes, no es fácil no saber nada de la mujer que amas.

Andrés ladeó el rostro, nunca se imaginó que su ruptura con Melody le devolvería a su mejor amigo.

—Mi peor error fue asustarme.

—¿A qué te refieres?

—Una noche perdimos el control, accedí a ser yo mismo y dejarme llevar, y cuando a la mañana siguiente desperté sin recordar nada de lo ocurrido, me sentí tan asustado que quise desquitarme con ella y sacarla de mi vida por poner todo patas arriba.

—No entiendo.

Daniel le prestó toda su atención y Andrés sonrió con amargura.

—Creí que era una noche para olvidar, pero a veces en sueños creo poder ver algunas de las cosas que hicimos —confesó con amargura, esbozando una débil sonrisa—. Dios santo, esa mujer me hace perder el buen juicio, ¿me imaginaste alguna vez teniendo sexo en el baño de un bar?

—En realidad no suelo imaginarte teniendo sexo con nadie —admitió Daniel con diversión y Andrés le dio un golpe en el hombro—. Tal vez Melody te hacia anhelar aquello que no estabas dispuesto a considerar dentro de tus prioridades.

—¿A qué te refieres?

—Vives por tu trabajo, siempre quieres destacar como un magnate perfecto y exitoso, pero con ella sólo quieres ser tú mismo y olvidarte por al menos un par de horas de toda la presión que la gente suele cargar sobre tus hombros.

—Necesito encontrarla.

—¿Y qué harás cuando la encuentres? Por todo lo que me contaste, es normal que ella no quiera formar parte de tu vida.

—Ella ya forma parte de mi vida y posiblemente esto suene terrible, pero no permitiré que vuelva a dejarme, me aferraré a ella tanto como sea posible y no descansaré hasta hacerla totalmente mía.

—¿Totalmente tuya? —repitió, pensativo—. ¿A qué te refieres con ese término?

—Mi padre está desesperado por verme casado y la única persona con la que aceptaría vivir el resto de mis días es ella.

—Sí, pero no es que vas a encontrarla y ella aceptará ser tu esposa.

—Yo siempre consigo lo que quiero.

Daniel lo miró con incredulidad, Andrés estaba demente si creía que forzando las cosas podría conseguir el amor de Melody.

—Tu padre no la aceptará, puede que la qui…

—Mi padre ya tiene su esposa y nunca dije que le permitiría escoger a la mía.

—Es bueno saber que tienes el coraje de tu hermana para enfrentar a tu progenitor —acotó y Andrés lo miró de reojo—, pero ¿no crees que si tu intención es llevarle la contraria sería mejor mantenerte alejado de Margot Smith? Para nadie es un secreto que lleva meses tratando de emparejarlos.

—Margot Smith es una socia del montón y ella lo sabe, no es tan estúpida como para creer que puedo desarrollar sentimientos por ella cuando apenas y nos dirigimos más de cinco palabras que siempre están relacionadas a nuestro trabajo.

—¿Irás a su fiesta de cumpleaños en tres días?

—Confirmé mi asistencia.

—Sí, y tu padre quiere que vayas.

—No voy a esconderme de una mujer; además, estoy casi seguro que Margot Smith siente tan poco interés en mí como yo en ella.

Su padre tarde o temprano terminaría aceptando la realidad: él no iba a casarse con otra mujer que no fuera Melody.

***

—¿Sabes? Siempre quise tener hermanos —comentó Franco, sentando a Stephen en su vientre mientras disfrutaba del fuego de la chimenea, y lo miró con curiosidad.

—¿Por qué?

—Para que me hicieran el tío guapo, exitoso y mujeriego. —Lo reprobó con la mirada—. Gracias por darme estos retoños.

—Dales ese ejemplo y terminarán saliendo de tu vida más rápido de lo que te imaginas —farfulló y reacomodó a Emma en sus brazos, su hija ya había caído rendida—. Además, me temo que ahora tienen dos tíos con esos principios —acotó, recordando que Alex encajaba perfectamente en la descripción.

—En mi defensa: yo estoy en busca del amor, Alex sólo quiere pasarla bien.

Enarcó una ceja y su amigo se encogió de hombros.

—Hay una mujer que está llamando mi atención, trabaja con uno de mis socios de GoGamer CCL.

—¿La conoces?

—Sólo de vista, es muy hermosa y talentosa, es la ilustradora del último videojuego.

Melody suspiró, ¿algún día ella podría ser considerada como alguien hermosa y talentosa?

Amaba a sus hijos, pero últimamente se sentía de lo más inservible.

Stephan y Emma ni siquiera le permitían brindar clases online, siempre

demandaban su atención y ni siquiera con la ayuda de su niñera podía hacer todo lo que tenía en mente.

—La verás en dos días, ¿verdad?

Él estaba en Londres por ese videojuego.

—Sí, es sólo que tiene una relación compleja con su jefe.

Escondió una risilla y él la miró con disgusto.

—¿Crees que deba despedir a Harry? —ironizó—. Tal vez mi error es tener un asistente hombre y no una asistente mujer, si me gustaran mis empleadas no estaría mirando a las de otros hombres.

—No seas idiota —le reprendió y su amigo se sentó correctamente para reacomodar a Stephan en sus brazos—. Deja de buscar, lo que es tuyo llegará a tu vida cuando sea el momento adecuado.

—¿Es una forma de decir que si Rivers vuelve tú aceptarás que es tu destino?

Se tensó.

—¿Por qué lo mencionas?

—Porque ahora está investigando cada una de mis propiedades. —La sangre se le congeló—. ¿De verdad pensaste que se quedaría tan tranquilo?

—No puede ser, ya ha pasado mucho tiempo.

—Empezó con mis propiedades en América, pero sólo es cuestión de tiempo para que abra los ojos y empiece a buscarte aquí.

—¿Qué puede querer?

—Debes reunirte con él y averiguarlo por ti misma.

—¿Cómo puedes sugerirme algo así? —preguntó exasperada—. Tengo dos hijos suyos que Andrés jamás habría tenido por voluntad propia.

—¿Tú crees? —Miró a Stephen con cariño—. ¿No crees que estás siendo muy dura?

—Estuviste ahí el día que me echó de su vida, sólo estoy siendo sensata.

Ella podía lidiar con su rechazo, pero jamás podría tolerar la idea de que él rechazara a sus hijos.

***

—Es una cena demasiado formal para alguien que está cumpliendo veinticinco años, ¿no te parece? —comentó Daniel, aceptando una nueva copa de champagne, y Andrés se encogió de hombros—. Ciertamente tu padre no se equivocó al decir que tenían mucho en común, sólo ustedes elegirían rodearse de socios potenciales antes de celebrar sus cumpleaños como Dios manda.

—¿Debo suponer que te acercaste a hablar conmigo para burlarte de mí o para decirme algo importante? —No era normal que Daniel dejara sola a su esposa, menos cuando más de un hombre disfrutaba de su compañía.

—Franco Timberlake está en Londres —soltó de pronto, captando su atención, y le envió una dirección a su celular—. Mi gente lo ha estado siguiendo y ahora mismo se encuentra en un pub.

—¿Por asuntos de negocios?

—No sabría decirte, pero creo que es la mejor oportunidad que tendrás para reunirte con él. —Lo miró significativamente y Andrés asintió—. Yo te cubriré con tu padre, supongo que la cumpleañera no te echará de menos—.

No perdió ni un solo segundo y se dirigió a la dirección que Daniel le otorgó.

Como era de esperarse, Franco estaba en uno de los mejores pubs de la ciudad y al parecer acosar a las empleadas de sus socios se le había hecho un nuevo pasatiempo, porque pudo apreciar la disputa que ocasionó entre

Cedric Collins y su empleada, quien curiosamente no era la prometida del hombre.

Esperó que todo el revuelo del triángulo amoroso terminara y se reunió con Franco cuando este estuvo totalmente solo junto a la barra, disfrutando de una copa de whisky. Lejos de mostrarse frustrado o enojado, parecía entretenido, ¿acaso su pasatiempo favorito era arruinar relaciones ajenas?

—Veo que sigues sin respetar a las empleadas de tus socios.

El castaño rodó los ojos con aburrimiento, como si hubiera temido que eso pasara, y Andrés quiso decirle que nunca lo dejaría vivir tranquilo mientras no le dijera dónde se encontraba Melody.

—Ese no es tu problema —respondió con sencillez y le dio un largo trago a su copa de whisky—. ¿Qué haces aquí?, ¿se te perdió algo? —

Sonrió con sorna y Andrés gruñó con disgusto, quería borrarle esa estúpida sonrisa de su rostro—. Cierto, sí se te perdió algo hace un poco más de un año y medio. —Barrió el lugar con la mirada—. Dudo que la encuentres por aquí.

—¿Dónde la escondiste? ¿Por qué me es tan difícil dar con ella? Cada vez estoy más seguro de que tú la ayudaste a escapar.

Terminó el contenido de su copa y arregló su saco con elegancia.

—No sé nada de Melody y aunque lo supiera, no te lo diría. No eres de fiar, Rivers.

—Ella...

—Tú me la entregaste, tú la botaste como si fuera un pedazo de basura y no mostraste remordimiento alguno en su momento.

El dolor se imprimió en su semblante y no se atrevió a bloquear el paso de Franco cuando lo pasó de largo, ¿cómo hacerlo cuando estaba en lo cierto? Fue él quien la dejó atrás y decidió no volver por ella, creyendo que Melody regresaría por sí misma.

—Olvídala y acepta que esa mujer nunca más regresará a tu vida.

Se marchó, dando por terminada la conversación, y Andrés no hizo nada por seguirlo. Esa noche prefirió quedarse en aquel pub, junto a la barra, antes de regresar a la fiesta de Margot. De más estaba decir que se pasó al menos una hora ignorando las llamadas de su padre.

No quería olvidarla, jamás podría aceptar una vida sin Melody.

***

—¿Quién tiene tantas casas? —preguntó Lucky, sorprendido, y Ulises se rio por lo bajo.

—Franco Timberlake, se cree que tu hermana puede estar bajo su cuidado.

Miró a su novio con incredulidad.

—¿Quieres decir que tiene ayuda de otro hombre multimillonario? —

Tenía que ser una broma—. De ser así, no sé si le estamos haciendo un favor al impedir que Rivers la encuentre.

—Es complicado, siento que lo mejor será que la olvides —comentó con cautela, captando su atención—. Digo, ahora eres feliz, ¿verdad?

Lucky no le dio una respuesta y siguió observando las posibles direcciones donde Melody se encontraba, ¿cómo era posible que tuviera tanta suerte?

—Mi padre sigue en la cárcel por su culpa.

—Podemos juntar dinero para su fianza, un amigo mío estudió su caso y podemos recurrir al arresto domiciliario.

—¿De verdad? —Lo miró con interés y Ulises asintió—. Bueno, si eso es posible tendré que hablarle de lo nuestro, no sé cómo vaya a tomarlo.

—¿Sabe de tus preferencias?

—¿Estás loco? Nunca me atreví a comentarle nada; es más, ni siquiera pude experimentarlo hasta que él estuvo preso.

Su encierro le brindó un poco de libertad para conocer su sexualidad.

—La fianza bordea los setenta mil dólares.

—Es bastante dinero —admitió y su novio asintió.

—Quizá si lo sacamos, él pueda aceptar lo nuestro. —Sujetó su mano y tragó con fuerza, nunca se imaginó que su relación con Ulises llegaría tan lejos—. ¿No es mejor enfocarnos en su libertad que en tu hermana adoptiva?

Torció los labios con disgusto y apartó su mano, receloso.

Ulises suspiró.

—De acuerdo, alteraré el orden del correo y le diré al señor Rivers que la búsqueda continuará por las propiedades que Timberlake tiene en Londres. Según los detectives hay menos probabilidades de encontrarla por estos lares, por lo que haremos que pierdan el tiempo.

Asintió, no pensaba olvidarse de Melody tan fácilmente.

***

Andrés se encargó de revisar el último informe del mes y se sorprendió al ver que su gente había determinado que continuarían con la búsqueda de Melody por Londres. Era absurdo, ella no podía encontrarse tan cerca, no sería tan descuidada como para esconderse en sus propias narices.

Leyó la razón por la que sus detectives eligieron Londres.

“Es una opción poco probable y por ende divertida, el señor Timberlake no suele tomar nada en serio.”

Se frotó el mentón, pensativo.

La persona que redactó esa justificación parecía conocer bastante bien al imbécil de Franco. Estudió las cuatro propiedades que Franco poseía en

Londres, todas estaban ubicadas en el campo, no muy lejos de la ciudad.

«Necesito despejar mi mente».

Era viernes, no le vendría mal usar ese fin de semana para realizar un par de viajes por el campo. Después de todo, si existía la posibilidad de que Melody estuviera en una de esas casas, Andrés quería ser el primero en encontrarla.

Se mordió el labio interno, pensativo, y después asintió con rapidez y abandonó su lugar para preparar su equipaje.

«Mi auto llamará la atención».

Le marcó a Nicholas, quien al primer pitillo respondió la llamada.

“Buenos días, señor Rivers, ¿en qué lo puedo ayudar?”

—Necesito tu auto.

Su esperanza de dar con Melody era casi nula, pero la necesidad de cambiar de aire era tanta que poco le importaba perder un fin de semana en el campo.

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