Olvidarte !Jamas! (Spanish Edit

Vanny Ferrufino · Capítulo 34 de 42

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Cap�tulo 31

Capítulo 31

Antes de salir de Surrey, Andrés le había enviado un claro mensaje a Nicholas diciéndole que reuniera a todos sus abogados porque quería modificar su testamento y reconocer a sus hijos. No creyó necesario dar mucha información en cuanto a lo último, eso era algo que hablaría solo con su gente de confianza y en persona.

El alivio que le generaba abandonar la casa de Franco era inmenso, habían pasado dos días encerrados en ese lugar y ciertamente sólo le pareció soportable porque estuvo con Melody y sus hijos la mayor parte del tiempo.

No podía decir que el día de ayer le hubiera ido tan bien con la castaña, estaba claro que ella tenía miedo de abrirle el corazón y él debía ser paciente si quería recuperarla. Desde un principio supo que nada sería sencillo.

La miró por el rabillo del ojo, tenía los ojos cerrados y su respiración era constante. Presionó un par de botones para inclinarle el asiento y le gustó ver como se acurrucaba sobre su costado para ganar mayor comodidad.

—En la parte de atrás hay un manto, ¿podrías pasármelo, Joanne?

Dejar a la niñera de sus hijos no era una opción, esa mujer se había ganado la confianza de Melody y por ende la suya, por lo que no pensaba quitarle su trabajo, aunque quizá sí buscaría un poco de ayuda para ella.

Sólo así Melody podría seguir con su vida y descansar más de lo acostumbrado, una nueva niñera no les vendría mal.

—¿Aquí tiene, señor Rivers? —susurró en voz baja, los mellizos también estaban dormidos.

Se orilló unos segundos para cubrir a Melody y luego retomó el camino con tranquilidad. No era un viaje largo, pero era temprano y quizá por eso Melody y sus hijos no despertaron hasta que estuvieron en su destino.

—Eso fue rápido —musitó ella, sujetando su bolso, y Andrés y Joanne se encargaron de los mellizos—. Vamos, Joanne, te mostraré mi departamento, es algo pequeño, pero nos iremos acostumbrando.

Ese era otro punto que le disgustaba, le habría encantado llevarlos a su departamento, pero Melody se rehusó a aceptar su oferta. No era que tuviera algo en contra del departamento de Melody, había pasado muchos días en ese lugar durante los últimos meses, pero quería que ellos estuvieran a su lado.

Su departamento era más grande, sus hijos estarían mucho más cómodos ahí, pero suponía que todo sucedería a su debido tiempo.

Una vez que se instalaron en el departamento, Andrés se preocupó al ver que sus hijos no contaban con nada en Londres.

—Debí traer el corral —susurró Melody, pensando lo mismo que él—.

En Surrey lo tenían todo.

Porque Franco se los había dado.

—Yo me encargaré de todo.

Sacó su celular e hizo un par de llamadas, ignorando las que tenía de Nicholas. No tenía tiempo para tratar asuntos de trabajo, sus hijos no contaban con ningún juguete ni una cuna en Londres y eso se le hacía simplemente desquiciante.

¿Por qué no pensó en eso con anticipación?

Hizo todas sus compras por internet y en menos de dos horas tuvo a cinco empleados de la tienda armando la cuna, el corral y los comedores de sus hijos. Melody se veía tan pálida como una hoja, pero dejó que sus hijos fueran llevados al corral una vez que este estuvo armado.

—Esto es demasiado. Ellos tienen todo en la casa de Franco, es un gasto innecesario —susurró asustada y la piel se le erizó al oír aquellas palabras.

—No te preocupes por nada, yo quiero comprarles todo. —La abrazó por los hombros y la acercó a su cuerpo, mirando como sus hijos estudiaban sus nuevos juguetes—. Temo que las cosas no entren —se sinceró y ella asintió—. Haré que lleven un par de cosas a mi departamento, después de todo, algún día ustedes terminarán viviendo conmigo —aseguró sonriente y tomó a Emma en brazos, quien le había pedido con las manitos que la sacara del corral.

Le parecía increíble que sus hijos se hubieran adaptado tan rápido a él.

—¿Podrías irte con ellos? —inquirió Melody, levemente incomoda, y la miró con fijeza—. Quiero tomar un baño, dormir un poco y contigo aquí eso es imposible —admitió con pesar y él asintió, pero no retrocedió hasta que dejó un casto beso en su frente.

—Volveré.

—Lo sé.

—Seguiré luchando por ustedes.

—Lo sé.

—Te amo.

No recibió una respuesta y dos minutos después, la paz reinó en el departamento de Melody, el cual ahora se encontraba perfectamente equipado para que los mellizos fueran muy felices en su nuevo hogar.

Tres horas después, Andrés se encontraba caminando de un lugar a otro en su departamento. No estaba acostumbrado a que le dijeran qué hacer y por eso le estaba costando tanto mantenerse alejado del departamento de Melody, pero no podía imponerse ante ella, no cuando Melody accedió a seguirlo hasta Londres por voluntad propia.

Ese había sido un gran avance para él, al menos su familia ya estaba en Londres.

Alguien llamó a la puerta y por alguna extraña razón no se sintió cómodo ante la nueva visita, él no estaba esperando a nadie y apenas y eran las tres de la tarde.

—Tenemos que hablar —aseveró su padre ni bien le abrió la puerta y se alarmó al ver a su madre tan pálida.

¿Qué hacían Nicholas y su abogado ahí?

Nicholas nunca le confirmó a qué hora sería la reunión.

—¿Qué sucedió? —Se hizo a un lado para que ingresaran y los siguió hacia la sala con desinterés.

Nicholas se metería en muchos problemas si decidió irse de chismoso con su padre.

Su padre prendió el televisor con rapidez y puso el informativo.

—Esto es lo que pasó.

La sangre se le congeló cuando leyó el titular de la nota.

“Alex Ojeda o Andrés Rivers ¿cuál de los dos es el padre de los niños?”

La garganta se le cerró al ver una serie de fotos de Melody con el castaño en Surrey. Fotos que fueron tomadas antes de que él la encontrara, porque sus hijos se veían más pequeños.

—¡Explícame esto ahora mismo! —bramó su padre y apagó la televisión.

—Puede que la nota no sea clara —dijo sin expresión alguna en el rostro—, pero tuve dos hijos con Melody.

—¿Qué? —Jadeó su madre y su padre se puso rojo de la cólera—. ¿Por qué nunca nos lo dijiste?, ¿por eso nunca dejaste de buscarla?

—Recién me enteré de la existencia de mis hijos —aclaró con inquietud, no muy seguro de si debía alegrarse por la felicidad de su madre o mantenerse alerta por el enojo de su padre—. La encontré el viernes en Surrey. Ellos recién se instalaron en el departamento de Melody.

—¿Están en la ciudad? —preguntó su madre.

—¿Cuándo te hiciste tan idiota? —Andrés endureció su semblante, el que su padre estuviera molesto no le daba el derecho de hablarle de esa manera—. ¿Te hiciste una prueba de ADN para estar seguro que son tus hijos?

—No la necesito, tú sabes lo que pasó entre Melody y yo en Las Vegas.

—Su madre abrió los ojos con sorpresa—. Además…

—¡Te están engañando! —vociferó y señaló la televisión—. ¿No te parece extraño que justo ahora que la encontraste toda esta verdad sale a la luz?

—No creo que Melody…

—¡No ahora, Amelia! Esto es muy delicado —decretó su padre y su madre enmudeció—. Sin una prueba de ADN no puedes dar por sentado que son tus hijos. Tienes suerte que mis abogados ya estén trabajando en todo esto, esta noticia podría generarnos grandes problemas.

La garganta se le cerró y empuñó las manos con fuerza.

—¿Por qué no puedes creer que son mis hijos?

—Porque desde que nacieron, Alex ha estado dando una manutención,

¿por qué si son tus hijos ella no te buscó primero? —No se atrevió a dudar de Melody, ella jamás le mentiría con algo así, ella nunca le generaría la ilusión de tener una familia y luego se la arrebataría—. Quieren dinero, eso es evidente.

—Eso no es posible, cariño, Melody jamás haría algo así.

Sí, su madre tenía razón, Melody no era ese tipo de mujer.

—La gente cambia, Amelia, y más cuando hay mucho dinero de por medio.

¡Ella no quería su dinero! Aún podía recordar lo incómoda que se mostró después de que comprara todo lo que compró para sus hijos.

—Estás equivocado y ahora mismo iré a hablar con ella para aclarar este malentendido.

Estaba seguro de que Melody le daría una explicación lógica.

—¡No irás a ninguna parte!

—No puedes obligarme a obedecerte, ya no soy un niño, padre.

—¿Tanto confías en ella?

—Sí —dijo sin dudarlo y su padre se rio sin humor alguno.

—Hagamos un trato. —Torció los labios con disgusto, no muy seguro de querer formar parte de ese juego—. No acudas a ella, dile que se tomarán las pruebas de ADN y si al final de todo tú tienes razón y esos niños son mis nietos: no sólo aceptaré tu relación con Melody, sino que me disculparé con ella por haber pensado lo peor.

—No necesito que la aceptes para quedarme con ella.

—Si tan seguro estás de su palabra, acepta el trato y hagamos algo para parar este maldito escándalo.

—Pero…

—¿O tienes miedo de saberte un imbécil engañado?

—Claro que no —siseó y su padre se cruzó de brazos—. Si una prueba de ADN es lo que quieres, eso tendrás —escupió—, pero quiero hablar con ella.

—Dejaré que le marques.

Estaba siendo un imbécil al aceptar ese estúpido juego, pero confiaba en Melody y quería cerrarle la boca a su padre de una vez por todas.

***

—¿Por qué no me dijiste lo que estaba pasando? —musitó con un hilo de voz, aferrando a Emma contra su cuerpo. Esto no podía estar pasando—.

De haberlo sabido, habría tratado de hablarle a Andrés de nuestro parentesco.

—Andrés no estaba involucrado en la noticia. —Alex se pasó una mano por el cabello con frustración—. No sé cómo pasó, hasta ayer en la noche yo era el único involucrado.

—Joanne, lleva a Emma con su hermano —pidió y la pelinegra se retiró a su habitación con Emma en brazos, dejándola totalmente sola con Alex—. Es más delicado de lo que crees, Andrés te odia porque cree que tú y yo somos pareja.

—Y nunca hicimos nada para hacerle creer lo contrario —admitió con un asentimiento y Melody se dejó caer en el sofá—. No debí despacharlo, de haber estado aquí, le habría explicado todo en el instante.

—Aun no entiendo como hiciste para que accediera a irse.

—Él sólo está poniendo de su parte. —Enterró el rostro en sus manos

—. Durante años me he cuidado de la prensa y mira como vine a terminar, incluso mis hijos están metidos en esto.

—Lo solucionaremos, Mel. —Alex se sentó junto a ella—. No seas tan pesimista, si Andrés realmente te ama te escuchará. —Negó con la cabeza, no era tan sencillo, su hermano nunca entendería los celos irracionales de Andrés porque él no conocía su pasado—. Dijiste que aceptó a los mellizos, esta verdad no puede mantenerse en secreto por más tiempo. Los Rivers deben saberlo todo.

—Pero no así —soltó con frustración—. Me habría gustado que todo fuera por pasos, ni siquiera he podido hablar con Aria para decirle que estoy en la ciudad.

—Deja de temblar, Mel, pase lo que pase, ustedes no están solos.

—Lo sé —la voz se le quebró.

Su tristeza no era porque se sintiera sola, sino porque temía que en unas horas su mayor temor se confirmara y Andrés terminara dándoles la espalda.

—¿Temes descubrir que Andrés no es tan bueno como parece?, ¿temes que todo lo que te dijo antes de llegar a la ciudad sólo sean palabras vacías?

—¡Claro que tengo miedo! —confesó con amargura—. No quiero que odie a mis hijos, yo puedo lidiar con su rechazo, pero Stephan y Emma…

—Si va a rechazarlos, es mejor que sea ahora que más adelante, ¿no te parece?

—Esto es una pesadilla. —Se acercó al balcón de su departamento—.

Me siento una estúpida, no debí regresar.

En Surrey al menos vivía tranquila.

—No puedes huir de esto para siempre.

Lo sabía, pero incluso así no podía sentirse tranquila.

Andrés no había ido a verla, posiblemente ya estaba al tanto de la noticia, al igual que toda su familia, y como nunca le aclaró que Alex era su hermano, él era libre de pensar lo peor.

Miró su celular, tentada a llamarlo, pero el aire volvió a sus pulmones al ver su llamada entrante.

—¿Hola?

— Yo confío en ti. — Los ojos se le llenaron de lágrimas —. Pero mi padre quiere una prueba de ADN. —Había sospechado que Diego no se quedaría tan tranquilo—. Debes ir al hospital con los mellizos, Nicholas y mi abogado estarán ahí, te prometo que una vez que todo esto termine, yo mismo iré a buscarlos y me encargaré de que todo esto se tranquilice.

—¿No vendrás? —Se abrazó a sí misma y su hermano la miró de reojo.

— Confía en mí, cuando todo esto se aclare, mi padre nunca más se meterá en lo nuestro. —Una lágrima se deslizó por su mejilla, ¿podía confiar en él?—. Sé que no mientes, tú jamás serías capaz de inventar una mentira como esa.

Se oía nervioso y no era para menos, durante años había jugado con sus celos al esconderle su parentesco con Alex, por lo que no podía hablar de ese tema por celular.

—Son tus hijos —afirmó una vez más, pese a que no se lo pregunto, y casi pudo oír como sonreía.

— Lo sé, mi amor. Todo esto acabará antes de que el día acabe, sólo necesito que lleves a los mellizos al hospital. Esto terminará más rápido de lo que te imaginas, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —cortó la llamada y Alex abandonó su lugar, inquieto.

—¿Qué te dijo?

—Aún cree en mí —musitó con un hilo de voz y le pareció ver el alivio en el rostro de su hermano—. Pero su padre quiere que se realicen las pruebas de ADN.

—Supongo que es algo normal considerando que desapareciste por casi dos años.

—A pesar de todo, él está dispuesto a confiar en mí —dijo una vez más, aún sorprendida de que Andrés hubiera reaccionado de esa manera—.

¿Sabes que me dijo cuándo me encontró?

Alex negó con la cabeza.

—Que quiere un nuevo inicio con nosotros, se quiere casar conmigo.

—Mel, sé que las pruebas saldrán positivas, pero aún es muy pronto para tomar una decisión tan importante y ahora mismo estás muy nerviosa por todo lo que está pasando.

—Tienes razón. —Recuperó la compostura, no podía dejarse llevar por el sentimentalismo.

—No dejes que tus sentimientos te gobiernen. Diego Rivers es sólo uno de los muchos obstáculos que se presentarán en tu camino a partir de ahora.

La ilusión que la visitó hace unos segundos empezó a evaporarse.

—Debemos ir al hospital, Nicholas y su abogado nos están esperando.

Alex asintió y cuando llegaron al hospital, Melody se sintió bastante incómoda ante la presencia del abogado de Andrés, quien parecía tenerle muy poca paciencia y miraba a sus hijos con desprecio. Por supuesto, Nicholas prefirió ser prudente y se limitó a tratarla con respeto. Él mejor que nadie sabía cómo podría irle si ella decidía quejarse con Andrés.

—¿Cuándo estarán los resultados? —preguntó su hermano una vez que la enfermera se marchó con las pruebas y Melody no pudo entender por qué Alex miraba con tanto rencor a Nicholas, pero no le sorprendió que el rubio le sonriera con sorna.

Él tenía cierto complejo de superioridad.

—A más tardar mañana.

—Creo que usted también debería sacarse las pruebas de ADN, señor Ojeda —dijo el abogado Moon de pronto, captando la atención de todos—.

Es uno de los involucrados.

Sí, era uno de los involucrados, pero eso provocaría que ambas pruebas dieran positivo porque Alex y ella eran parientes.

—De acuerdo —respondió su hermano con indiferencia, al parecer muy pronto todos se enterarían de su parentesco.

—¿Dónde está Andrés?

—Con su padre y el equipo de abogados —dijo Nicholas—. El canal se tomó la molestia de difamar al señor Rivers y su padre piensa arremeter contra ellos.

—Y déjenme decirles que si los resultados son negativos ustedes también estarán en serios problemas —acotó el abogado, interrumpiendo a Nicholas, quien no se molestó en desmentir sus palabras.

—¿Qué hace él aquí? —preguntó su hermano con disgusto y Nicholas inhaló profundamente.

—El señor Moon se encargará de esperar los resultados, les informaremos sobre cualquier noticia a lo largo del día. Por ahora ya pueden marcharse.

Alex la instó a abandonar el consultorio sin decir palabra alguna y Melody dio por sentado que entre Nicholas y él no existía una buena relación; no le sorprendía, el rubio era un cretino y su hermano nunca tendría un amigo como él.

Cuando llegaron a la salida del hospital, ambos fueron interceptados por cierta rubia que no esperaban ver tan pronto.

—Mi padre está demente si cree que esperaré hasta que nos entreguen los resultados de la prueba de ADN —decretó Aria con seguridad y clavó la vista en los mellizos. Melody retrocedió y aferró a Emma contra su pecho, Stephan estaba en los brazos de Alex—. Yo confío en ti, Mel —dijo con ternura, avanzando en su dirección—, mi cariño no depende de los resultados de una prueba de ADN.

—¿Cómo nos encontraste? —preguntó con un hilo de voz.

—Mi padre tiene a Andrés custodiado, no lo dejará reunirse contigo ni mucho menos llamarte, pero él me pidió que estuviera contigo, cree que la estás pasando muy mal.

¿Andrés mandó a Aria al hospital sólo para que se sintiera más tranquila?

—Yo…

—Lo mejor será que nos marchemos, la prensa llegará en cualquier momento —la interrumpió—. ¿Quieres que vayamos a tu departamento o quieres venir a mi casa?

—A mi departamento —respondió sin dudarlo—, Joanne está ahí.

—¿Quién es Joanne?

—La niñera de los mellizos —añadió Alex por ella—, ¿estás en auto?

Aria negó con la cabeza y su hermano les pidió que avanzaran, ciertamente no podían perder mucho tiempo en el hospital, menos si había la posibilidad de que la prensa los importunara en cualquier momento.

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