Olvidarte !Jamas! (Spanish Edit

Vanny Ferrufino · Capítulo 42 de 42

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Ep�logo

Epílogo

Un mes después

—¿Qué miras?

Ulises se acercó a su esposo y Lucky apartó la vista de su celular con una sonrisa en el rostro.

—Melody se casó con Andrés Rivers por religión —Le enseñó la nota que estaba leyendo—. Se ven muy felices.

Mentiría si dijera que no se sentía feliz por la castaña, después de todo, gracias a ella ahora vivía en Ottawa junto al hombre que amaba, tenían un departamento modesto y un pequeño café que por suerte tenía su clientela.

—Sí, después de todo lograron arreglar sus diferencias —admitió su esposo, observando las fotos—. ¿Cuándo irás a Manhattan para visitar a tu padre?

Lucky guardó su celular y continuó limpiando la mesa.

—Una llamada bastará.

Hace dos meses él había tenido toda la intención de sacar a su padre de la cárcel, pero cuando llegó a Manhattan y se reunió con él para contarle lo que había hecho con su vida en los últimos años, su padre no dudó ni un segundo en burlarse de su relación con Ulises.

Jamás aceptaré que mi hijo sea un maricón.

Todo indicaba que Jarvis Allen estaba mucho mejor encerrado en una cárcel de alta seguridad en Manhattan. Lucky no necesitaba gente así en su vida, él se sentía muy feliz con su esposo y el nuevo hogar que formaron.

***

Andrés no podía dejar de observar a su esposa e hijos a lo lejos, Melody se veía radiante y le costaba creer que ese día realmente estuviera pasando. Estaban juntos, eran una pareja y tenían su propia familia. Se sentía un imbécil por haber dilatado ese momento de felicidad durante tantos años.

—Recuperaste a tu esposa, ¿ahora yo puedo recuperar a mi hijo? —

Observó por el rabillo del ojo a su padre, quien también se veía bastante contento por su matrimonio, y tragó con fuerza.

—Lo más triste de todo es que a pesar de todo, tú nunca me perdiste.

Su padre le dio una palmadita en el hombro y Andrés abrió los ojos con sorpresa cuando lo abrazó en frente de todos, sin importarle que alguien pudiera verlos.

—Estoy muy orgulloso de ti. Nunca te enseñé nada del amor, pero sabes muy bien como profesarlo.

Respondió al abrazo de su padre y esbozó una leve sonrisa, era agradable sentirse querido e importante, por primera vez en su vida podía sentir que su padre lo amaba y se preocupaba más por su felicidad que por todas sus cuentas bancarias.

—Tienes una hermosa familia. —El abrazo se rompió y la sonrisa de Andrés creció cuando su esposa lo abrazó por la cintura.

—¿Listo para el primer baile oficial con tu esposa?

—Es hora de que los novios se dirijan a la pista de baile. —Su madre abrazó a su padre con ternura y Andrés le tendió el brazo a Melody para llevarla al medio de la pista de baile.

—Me alegra que las cosas entre tu padre y tú se hayan solucionado.

Después de todo, él sólo quiere tu felicidad.

—Y soy muy feliz. —Besó el dorso de su mano con devoción.

Si alguien le hubiera dicho que algún día tendría su propia familia y hogar, Andrés se habría imaginado ese mismo cuadro, porque jamás habría concebido convivir con otra mujer que no fuera la castaña que lo cautivó desde el primer segundo que se puso en su camino.

***

Dos meses después

Como nuevo gerente de la agencia de modelaje de Andrés Rivers, Nicholas se sentía como todo un triunfador. Se encontraba en París a la espera del París Fashion Week junto a su hermosa, pero no muy útil, asistente.

Le parecía una lástima que Milenka ya no estuviera interesada en el modelaje ni en él. Al parecer Nicholas sólo fue su pasatiempo de un par de meses, puesto que después de la boda de Andrés, Milenka no demoró más de dos semanas en mudarse a París para empezar con sus cursos de fotografía.

Llevaba días tratando de reunirse con ella, pero Milenka siempre tenía una excusa para rechazarlo.

—¿Todo en orden? —ronroneó Bethany, su rubia y monumental asistente que sólo era buena para calentarle la cama.

—Sí —respondió con frialdad, observando el ensayo con indiferencia.

Le parecía una lástima que el imbécil de Alex también formara parte de esta pasarela. Si bien Milenka llevaba mucho tiempo ignorando al castaño, para Nicholas era evidente que los papeles se habían invertido y ahora era Alex quien siempre trataba de acercarse a ella.

—Pero mira a quién tenemos aquí. —Evitó rodar los ojos con aburrimiento.

Sabía que Ewan Mckenzie estaría en París, su línea de ropa había contratado a sus mejores modelos, pero incluso así le resultaba tedioso tener que trabajar con ese traidor; aun recordaba que la última vez que se vieron, Nicholas tuvo que recurrir al abuelo de Ewan para que él dejara en paz a la esposa de Carlos.

Le parecía curioso que el castaño fuera tan amigable, si la memoria no le fallaba, Ewan juró que se vengaría de él.

—Señor McKenzie. —Los ojos de Bethany brillaron con entusiasmo—.

Es un gusto tenerlo por aquí.

Ewan apenas y le dirigió la palabra a la rubia.

—Lo mismo digo.

—¿Cuándo llegaste? —inquirió con curiosidad.

—Esta mañana, pero estuve algo ocupado con mi mano derecha todo este tiempo. —Le señaló hacia el otro lado del salón, donde los ojos de Nicholas se posaron en las curvas deslumbrantes de una esbelta mujer.

Al parecer no era el único que se follaba a su asistente, dudaba mucho que un hombre pudiera resistirse a ese trasero.

—Por cierto, señorita Bethany, no nos envió los horarios de los modelos. No entiendo por qué Alex no está en París.

Nicholas contuvo el aliento, lo cierto era que Bethany sería despedida al regresar a Londres, era demasiado inepta y estúpida, ¿quién demonios no compraba el pasaje del modelo estrella de la agencia?

—Hubo un error —dijo él con rapidez—, pero Alex llegará pronto.

—Claro que lo hará, mi mano derecha se encargó de todo lo que tu asistente no pudo. —Lo reprobó con la mirada y Nicholas percibió un deje burlón—. Si me permiten, debo reunirme con ella.

Achicó los ojos con curiosidad al ver como rodeaba la cintura de la morena y le susurraba algo al oído. Por alguna extraña razón, terminó

caminando en su dirección.

—Yo siempre consigo lo que quiero —lo escuchó decir en un seductor susurro y Nicholas decidió hacerse notar.

—¿Por qué no me presentas a tu mano derecha? Al parecer es bastante capaz de cumplir tus demandas.

¿Por qué carajos se había acercado a ellos?

Ewan lo miró por encima del hombro y esbozó una cruel sonrisa, al tiempo que la mujer giraba sobre su eje y ante él aparecían unos ojos castaños que conocía muy bien, sólo que en esta ocasión sus anteojos portaban un marco más delicado.

Ahora entendía por qué nunca más volvió a saber de ella una vez que la botó.

—Te presento a Nicholas Cranston, Fernanda. —Ewan la abrazó por la cintura y la pegó a su cuerpo—. Nicholas, ella es mi mano derecha, la mujer más lista y hermosa que conocerás en tu vida.

Y en ese momento Nicholas comprendió que la venganza de Ewan McKenzie estaba dando inicio, el que Fernanda hubiera terminado trabajando para él no era ninguna coincidencia del destino.

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  • Agradecimientos
  • Sinopsis
  • Prólogo
  • CapÃ�tulo 1
  • CapÃ�tulo 2
  • CapÃ�tulo 3
  • CapÃ�tulo 4
  • CapÃ�tulo 5
  • CapÃ�tulo 6
  • CapÃ�tulo 7
  • CapÃ�tulo 8
  • CapÃ�tulo 9
  • CapÃ�tulo 10
  • CapÃ�tulo 11
  • CapÃ�tulo 12
  • CapÃ�tulo 13
  • CapÃ�tulo 14
  • CapÃ�tulo 15
  • CapÃ�tulo 16
  • CapÃ�tulo 17
  • CapÃ�tulo 18
  • CapÃ�tulo 19
  • CapÃ�tulo 20
  • CapÃ�tulo 21
  • CapÃ�tulo 22
  • CapÃ�tulo 23
  • CapÃ�tulo 24
  • CapÃ�tulo 25
  • CapÃ�tulo 26
  • CapÃ�tulo 27
  • CapÃ�tulo 28
  • CapÃ�tulo 29
  • CapÃ�tulo 30
  • CapÃ�tulo 31
  • CapÃ�tulo 32
  • CapÃ�tulo 33
  • CapÃ�tulo 34
  • CapÃ�tulo 35
  • CapÃ�tulo 36
  • CapÃ�tulo 37
  • CapÃ�tulo 38
  • EpÃ�logo

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