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Jorge Baradit · Capítulo 56 de 60

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Capítulo 54

54

«Santiago de Chile fue fundado en 1648 por el comendador limeño Arturo Fernando de Jesús Murúa y Polanco. Caballero aragonés de excéntricas iniciativas, quiso emplazar en el valle del cerro Huelén una ciudad inexpugnable, protegida de los ataques marítimos pero con acceso al océano Pacífico. Dedicó gran parte de sus diez años al mando de la capitanía al desarrollo de un proyecto tan desaforado como visionario: la creación de un puerto en el barrio de La Chimba, junto al río Mapocho. Durante ocho años introdujo esclavos traídos desde el altiplano boliviano para la fabricación de un canal monstruoso que llegaría hasta las costas del Pacífico, funcionando con el mismo sistema de esclusas y compartimientos estancos diseñado por Leonardo da Vinci para los canales de regadío lombardos.

Tras dilapidar gran parte de la exigua fortuna de la naciente ciudad en el proyecto, fue asesinado por cuatro naturales en una riña que siempre ha despertado las sospechas de los historiadores. El monumento que lo recuerda se encuentra en la cima del cerro Santa Lucía y es visitado por mujeres que creen que su pie derecho, con un dedo pulgar de exageradas proporciones, otorga fertilidad a las recién casadas».

 

Este texto, extraído de la Relación de hechos del reyno de Chile,

de Baltasar Encina, fue quemado junto a otros

en la Plaza de Armas el 10 de abril de 1910,

en la ceremonia de refundación de la República de Chile

encabezada por el Presidente don Pedro Montt Montt.