Cornelia de Gades
Cornelia de Gades
Javier Tazón Ruescas
Cornelia de Gades
ePub r1.0
Titivillus 17.03.2020
Título original: Cornelia de Gades
Javier Tazón Ruescas, 2017
Editor digital: Titivillus
ePub base r2.1
A Martín Ealo Tazón.
(Ánfora que contiene todas las estrellas del cielo y todas las arenas del mar).
«En el año 48 d. C., el emperador Claudio intentaba convencer a los patres
para hacer senadores a unos principales de la Narbonense, tan respetuoso
siempre como solía ser con la magna asamblea. Para ello buscó justificarse
alegando un modelo supremo, aclaratorio y convincente: “¿Acaso —dijo—
ha tenido motivos Roma alguna vez para arrepentirse de haber acogido en
su seno a hombres como los Cornelio Balbos? Todavía viven entre nosotros
sus descendientes, y vemos que en el celo por la patria no ceden ni siquiera a
nosotros mismos”. (Según Tácito)».
Confidentes de César. Los Balbos de Gades
Juan Francisco Rodríguez Neila.
En aquellos tiempos en que Júpiter lanzó todos sus rayos sobre la República
para transformarla en el Orbe mismo, cuando los caballos de César y
Pompeyo estremecieron la tierra con sus pezuñas de fuego, cuando Octavio
y Antonio ensangrentaron mares y desiertos, nuestra vieja Gades, fundada
por un rey ateniense destronado tras la caída de Ilión, nuestra vieja Gades en
cuyo regazo se abriera el Jardín de las Hespérides, nuestra vieja Gades, digo,
regaló a la Historia una familia de héroes que será recordada por los siglos.
Eran descendientes de nuestro venerado Melkart-Hércules, y sus nombres
fueron: Lucio Cornelio Balbo Maior, mi tío abuelo, que llegó a ser cónsul, y
su sobrino Lucio Cornelio Balbo Minor, mi padre, que alcanzó el
proconsulado. Este venció a los garamantes en una guerra que llevó nuestras
águilas hasta más allá del desierto de Numidia, un lugar donde las gentes
están hechas de brea y los árboles no pierden la flor ni la hoja y forman
selvas impenetrables. Fue Minor, además, el primer ciudadano no nacido en
Italia al que se le otorgara un triunfo en Roma. Tras ellos vinieron otros dos
cónsules, mis hijos Lucio Norbano Balbo y Cayo Norbano Flaco.
Construyeron los hombres de mi familia calzadas y acueductos, teatros y
ciudades, desviaron ríos y levantaron fortalezas. Somos los gaditanos
descendientes de Troya, de Atenas y de Cartago, con más historia aún que la
misma Urbe, hijos de Minerva y de Baal, ciudadanos de Roma, una mezcla
explosiva en las marmitas de un sabio loco.
Cornelia de Gades