Cornelia de Gades

Javier Tazón Ruescas · Capítulo 70 de 70

Páginas del PDF

Cornelia de Gades

Índice onomástico

 

(Relacionado por el nombre con que aparecen en la novela)

ABDELO. El reyezuelo de los garamantes, pueblo antepasado de los actuales

beduinos. Perseguido por Minor, se escondió en lo más profundo del

desierto, hasta que fue capturado por el gaditano en la otra orilla del río

Dasivali, es decir, el actual río Níger.

ACILINA. Ciudadana romana como su abuela Acilia Antuca, aunque sirvientes

ambas de Cornelia. Acilina tenía funciones de ama y de escribiente.

Acompañó a Cornelia en su viaje a Roma, y conoció en el trayecto a

Berro, el centurión cojo que terminaría siendo su esposo. Se afincó con

este en Pestum, Lucania.

AGRIPA (MARCO VIPSANIO AGRIPA). El gran general de Octavio, vencedor de

Accio, batalla en la que también participó Minor.

ANTISTIO VETO (CAYO ANTISTIO VETO). Propretor de la Hispania Ulterior, a

cuyas órdenes, como cuestor, estuvo Julio César cuando llegó a Hispania

por primera vez. Fue por aquellos tiempos cuando César y Maior se

conocieron.

ANTUCA (ACILIA ANTUCA). Mujer que alcanzó una edad centenaria.

Superviviente del sitio de Calagurris. Regentó un burdel en Massalia y allí

sirvió a las órdenes de Maior como espía. Cuando Minor la conoció, vio

en ella, pese a su antigua profesión de cortesana, a la persona ideal para

regentar su casa, en contra de la opinión de su tío Maior. La llevó a Gades

y puso en sus manos la dirección, en su ausencia, de la vida de la joven

Cornelia. Fue para esta una amiga y, sobre todo, una protectora. Antes de

morir, Antuca quiso acudir al templo de Hércules, pero no pudo resistir el

viaje y murió. Cornelia siempre creyó que había recibido el neuma de la

amiga en su último aliento, por lo que sus relaciones se mantendrán tras la

muerte de la anciana.

APIO (CAYO). Banquero, hombre discreto. Junto con Balbo e Hircio, formaba

la tríada de asesores más íntimos de Julio César.

ATRATINO (SEMPRONIO ATRATINO). Gobernador de la provincia de África que

entregó el mando a Minor cuando llegó este con la misión de sofocar a los

garamantes.

AURELIA COTA. Madre de Julio César, considerada por los romanos de la

época el prototipo de matrona romana. Fue abuela de Julia y esposa de

Pompeyo, que la sustituyó en la apreciación del pueblo.

BERRO. Excenturión romano, natural de Pestum, retirado de la milicia por su

cojera, que estaba al servicio de la familia Balbo como jefe de su guardia

germana. Llegó a ser marido de Acilina.

BÍBULO (LUCIO CALPURNIO BÍBULO). Todo un desgraciado. De la misma edad

que César, fue compañero de este en la milicia (toma de Mitilene), en la

que no alcanzó gloria alguna mientras que César logró la corona de hierba.

Coincidió con él en el cuestorado, y mientras el que llegaría a dictador se

rebozaba en la gloria, las finanzas de Bíbulo se hundieron. Se casó con la

hija de Catón y decían en Roma que César frecuentaba su cama. También

fue cónsul junto a César, pero terminó encerrado en su domicilio por

miedo a salir a la calle y ser apaleado por los cesarianos. Por último,

cuando estaba a cargo de la flota en el Adriático y bloqueaba el estrecho

de Otranto, César se le escurrió de entre las manos y cruzó de Brindisi al

Ponto en persecución de Pompeyo. Desesperado por este último fracaso,

terminó por fallecer en plena guerra, pero no por herida de arma, sino,

dicen, aquejado de pura envidia; no era para menos. BRUTO (MARCO JUNIO BRUTO). Este fue el que recibió al oído la histórica

frase «¿Tú también, hijo mío?». ¿Era hijo de César? Hay quien cree que sí

porque Servilia, su madre, fue la única mujer a la que, según las crónicas,

César amó.

CALPURNIA (CALPURNIA CESONIA). Fue la última esposa de Julio César,

posiblemente más de conveniencia que otra cosa, la que le aconsejó que

no compareciera en los idus, aunque no sabemos si era por temor a que le

sucediera algo o porque era de dominio público en Roma que sería allí

proclamado rey, y que él, a su vez, proclamaría reina a Cleopatra.

CASIO, QUINTO. Cesariano que fue nombrado propretor en Hispania en tiempo

de César, antes de la batalla de Munda, y se dedicó con tanto fervor a la

rapiña que hizo rebelarse a la península toda contra el dictador. Los

pompeyanos se hicieron fuertes y César se vio obligado a librar la batalla

de Munda para terminar la guerra. Más adelante tuvo el atrevimiento de

aconsejar a César que se quitase la corona que el pueblo le había puesto en

la cabeza de forma espontánea en las Lupercalia. Por último, fue uno de

los más importantes dirigentes en la conspiración que acabó con la vida

del dictador que pretendía ser rey.

CATÓN (MARCO PORCIO CATÓN). Patricio dirigente del partido de los

optimates. Enemigo natural de César. Dicen que este tenía relaciones con

su esposa, con su hija y con su hermana. Era un puritano, pero muy

querido por el pueblo. César lo menospreciaba, pero no calculaba el cariño

que un hombre que caminaba descalzo por el Foro despertaba entre la

población.

CAYO (CAYO NORBANO FLACO, JÚNIOR). Es el hijo repudiado de Cornelia, al

que esta acusa de querer inhabilitarla, recluirla y quitarle el poder. No se

podía comparar, según ella, con Lucio, el que vivía en Roma. Sin

embargo, a la hora de la verdad, ¡de qué manera cambiaron las tornas!

CÉRULO. Esclavo de la familia Balbo que murió en una ridícula escaramuza

cuando tutelaba a los jóvenes gaditanos, Maior entre ellos, que marcharon

tras las tropas de Sertorio para cuidar de las tierras de la familia. Mera

labor de vigilancia que terminó en tragedia.

CÉSAR (CAYO JULIO CÉSAR). Dicen que fue el marido de todas las esposas y el

esposo de todos los maridos. En la novela, sin embargo, y por sugerencia

de Cornelia, todo hay que decirlo, se hace hincapié en la segunda parte del

aserto. Es el personaje de la Antigua Roma por excelencia, en exceso

ponderado en la Historia, que lo presenta como un dechado de virtudes

romanas. En esta novela, los narradores nos ofrecen una nueva dimensión

humana del personaje, no muy diferente a la que pudo haber sido, al

margen de interesadas deformaciones históricas. Gran amigo de los Balbo,

especialmente de Maior, quiso convertirse en monarca del mundo, en

faraón, y terminó apuñalado por tantos a los que había creído comprar, a

los pies de la estatua de su enemigo Pompeyo.

CICERÓN (MARCO TULIO CICERÓN). Era el portavoz de la clase de los

caballeros, es decir, ricoshombres, comerciantes, emprendedores,

banqueros, gentes medrosas que siempre vacilaban entre apoyar a César, a

Pompeyo o a los optimates. Como muchos de aquellos a los que

representaba, estuvo continuamente cambiando de bando durante toda su

vida política. Era, digamos, el representante de la clase media, si tal cosa

fuera posible en la Antigua Roma. Ocupaba el centro del tablero social y

todos ponderaban su compañía política. Murió asesinado por Marco

Antonio, aunque dicen que se comportó como todo un valiente en su hora

final. Por supuesto, fue un gran abogado y orador. CICERÓN (QUINTO TULIO CICERÓN). Hermano del Cicerón abogado, fue

enchufado por este en las huestes de César que combatieron en la Galia.

CLEOPATRA (CLEOPATRA FILOPATOR NEA THEA-CLEOPATRA VII). Reina griega

de Egipto, descendiente de Ptolomeo, general de Alejandro Magno. Es

erróneo presentarla como una faraona, pues los egipcios estaban muy

helenizados. Tras múltiples luchas internas en la familia, Cleopatra logró

hacerse con el trono gracias al apoyo de César primero y con el de

Pompeyo tras la muerte de aquel. Del primero tuvo un hijo, Cesarión; tres

con Pompeyo. César había previsto hacerla reina del mundo a su lado, y

hay quien cree, como Jacques Pirenne, que pensaba trasladar la capital de

Roma a Alejandría. Pese a la ponderación histórica de su belleza, parece

que no era para tanto, ni mucho menos. La misma Cornelia comenta en

una cena que César la dejó preñada al tomar la fortaleza por la retaguardia,

que parecía más bien la de un efebo. Son cosas que nunca podremos saber

a ciencia cierta. Pero, por supuesto, de su famosa nariz, nada de nada, a

juzgar por los restos numismáticos de la época. CLODIO (PUBLIO CLODIO PÚLQUER). Podríamos decir que era la mano

izquierda de César, el encargado de los trabajos sucios, mientras que

Balbo y Opio eran los muñidores en la sombra de su alta política. Su

cercanía a César fue el primer síntoma que Maior detectó del

distanciamiento de su amigo con respecto a él. Murió asesinado por

Milón, el cabecilla de los apaleadores optimates. El nombre de Clodio

proviene de la degeneración popular del auténtico apellido del personaje,

que no era otro sino el nobilísimo de Claudio. Con este cambio quería

manifestar su acercamiento al pueblo.

CORNELIA (CINNA). Primera mujer de César, en su juventud. Lástima que

Cornelia de Gades no llegara a conocerla para que hubiera sabido su

versión sobre la hombría de César.

CORNELIA (CORNELIA BALBINA). Hija de Minor y de Sexta Manlia. De esta

heredó la voz y de sus antepasadas gaditanas, la hermosura. Iba cada

cierto tiempo a Capri, donde su tío Maior redactaba la Ephemeris, su

biografía, que coincidía con la Historia de Roma, y solía alegrar el aire de

la Isla con su presencia y con sus discretos comentarios sobre el trabajo

del tío. Se casó con Norbano, un hombre violento y desagradable, con el

que tuvo dos hijos: Cayo y Lucio. El mayor dirigía la casa familiar en

Gades y el segundo marchó a Roma. Separada de su marido de hecho,

aunque no repudiada, se refugió en Roma, a la vera de su padre Minor.

Tras la muerte del tío Maior, terminó de escribir la Ephemeris incluyendo

en ella la increíble historia del viaje de Minor a la tierra de los Negros,

más allá del desierto del Sáhara. Construyó con su padre teatros,

acueductos, ciudades, vías y aduanas. Cuando este contrajo la lepra, ella

se hizo cargo de la familia y de los proyectos del padre. Era inseparable de

su aya y guardiana Acilia Antuca, que, dicen, nació ya vieja. Era mujer

enérgica que, por lo que se pudo saber, enloqueció y llegó a pensar en que

su asistente Antuca, ya muerta, se había refugiado en su pecho y que

desde allí le hablaba. Decidió, ya con los primeros síntomas de demencia,

aunque apenas perceptibles, y siendo muy anciana, viajar hacia Roma a

ver a su hijo Lucio y a morir en su casa. Durante el viaje enloqueció por

completo, aunque estaba su demencia repleta de lúcidos intervalos. Muere

durante las Saturnalia en Pestum (Posidonia). CRASO (MARCO LICINIO CRASO). Balbo Maior supo arrastrarlo hacia César y

Pompeyo, con lo que quedó formado el primer triunvirato que cambió la

política de Roma. Era el más rico de la ciudad, con un patrimonio

adquirido mediante pujas fraudulentas durante las proscripciones que

hiciera el dictador Sila. Amaba el dinero más que la vida. Perdió la batalla

de Carrás porque se dedicó más al saqueo que a hacer la guerra. Su cabeza

terminó empalada y rellenada de oro fundido, sirviendo de monigote en

las representaciones del rey de los partos.

DÉCIMO BRUTO (DÉCIMO JUNIO BRUTO). Tío de Marco Junio Bruto, el

supuesto hijo de César. Ambos Brutos apuñalaron al dictador, pero

primero fue Décimo, pues las jerarquías familiares eran importantes en

Roma.

FÉCULA (LUCIO VALERIO FÉCULA). Eterno amante de Cornelia. Su lápida

mortuoria, como la de Antuca, se encuentra hoy en El Puerto de Santa

María. Era el factor de Minor y estaba a disposición de su hija para todo lo

que fuera menester. Ella lo trataba, sin embargo, de manera displicente e HORTENSIO (CILIO). Hijo del abogado de igual nombre que era el mejor de

incluso cruel. La acompañó en el viaje que, en su vejez, la dómina hizo a

Roma.

FLACO (LUCIO VALERIO FLACO). Era un cuestor que llegó a Gades justo al

poco tiempo de que a los Balbo se les concediera la ciudadanía romana.

Despreciaba a los gaditanos, aunque fueran romanos, y creaba un

impuesto cada semana que hacía efectivo a la siguiente. Balbo Maior lo

acusó de corrupción y logró que fuera desterrado de Roma. La operación

fue considerada como el primer triunfo político de los nuevos ciudadanos.

GÉNITOR. Caballo de César, con pezuña tetradígita, de cuatro dedos y forma

casi humana. Estaba a punto de ser sacrificado por tal anomalía, pero

César se lo quedó por considerar que esa característica era un mensaje

favorable de los dioses. Sobre él pasó la noche meditando en mitad del río

Rubicón, antes de cruzarlo.

HANNIBEL. Gaditano traidor a los Balbo. Fue el que formuló acusación contra

Maior por haber usurpado la ciudadanía romana. Parece ser que él la había

perdido en un juicio anterior, de forma que si lograba que Balbo la

perdiera a su vez, recuperaría la suya.

HÉRCULES (HERACLES, MELKART). Patrono de Gades, es un notable personaje

en la novela. Está presente en toda la vida de Maior (expedición de los

garamantes y las doce pruebas), y en la de Cornelia. Era el dador de

regalos de la Antigua Roma, que se hacían en la noche de Sigilaria,

después de pasar las Saturnalia, hacia el 24 de diciembre actual. Todos los

años llegaba el dios a Roma desde Gades, donde había logrado raptar a los

bueyes de Gerión tras matar a este. Se sentía triste, sin embargo, por haber

perdido a tantos amigos en sus viajes, y cuando estaba en el monte

Sublicio, arrojó a las aguas un saco de estatuillas que llegarían al mar y,

una vez allí, se acercarían por la noche, de forma sigilosa, hasta el

domicilio de los niños romanos, considerados amigos de Hércules.

Cornelia les llevaba a sus nietos, como regalo de la Sigilaria, el texto

manuscrito y revisado de la Ephemeris del tío Maior.

HIRCIO (AULO HIRCIO). Junto con Balbo Maior y con Opio fue el tercer apoyo

íntimo de Julio César. Era notable escritor y, según se sospecha, fue el

redactor, en última instancia, de las crónicas históricas atribuidas a César:

La guerra de las Galias, La guerra civil, La guerra de Alejandría y La

guerra en Hispania.

Roma hasta que llegó Cicerón y lo desbancó. En el juicio contra Balbo,

Hortensio el joven llevó la acusación con intención de vengar el

descalabro profesional de su padre, pero fracasó porque malos eran los

tiempos para un proceso como el que plantearon, aparte del buen hacer y

la genialidad de Cicerón.

JULIA CAESARIS. Hija de Julio César y de Cornelia Cinna, era considerada por

los romanos como la personificación última de la Bona Dea, y tenida por

igual a las legendarias matronas romanas como Cornelia Escipionis,

madre de los Graco y Aurelia Cota, madre de César. Se casó con

Pompeyo, el cual prefirió no tomar posesión directa de su propretorado en

Hispania para quedarse en Roma con su esposa, a la que amaba. Murió

Julia como consecuencia de un mal parto. Los cesarianos, en contra de la

voluntad de Pompeyo, explotaron el funeral, que se realizó en el Campo

de Marte tras ser robado el cadáver de la casa de Pompeyo. Durante días

el lugar donde se levantó la pira fue un mar de flores. Podríamos decir que

Julia fue «la Lady Di» de la época.

JULIO CÉSAR, LUCIO. Primo de César, legado de este en la Galia.

LABIENO (TITO ACIO LABIENO). General de César, natural de Picenum, el

mismo pueblo de Pompeyo y cliente de este. Estaba convencido de que

fue él, jefe de la caballería, el que logró las victorias más sonadas de la

Galia, y no sería descabellado darle la razón en este punto. Se pasó al lado

pompeyano durante la guerra civil con cuatro mil jinetes. LÉNTULO (LUCIO CORNELIO LÉNTULO CRUS). Conoció Léntulo a Maior en la

campaña hispana contra Sertorio, donde hicieron gran amistad. Pasados

los años, ya en tiempos de la guerra civil entre César y Pompeyo, militaba

en el lado optimate. César encargó a Minor que se introdujera en el

campamento enemigo para comprar su apoyo, pues era consular y tenía

gran prestigio entre la tropa. Unos historiadores piensan que lo logró,

como los hermanos Mohedano, y otros que no, pero lo más importante de

aquellas incursiones fue el prestigio que Balbo Minor adquirió entre la

tropa. Pasados los años, compuso una obra teatral laudatoria, unas

Praetexta que tituló, presumiblemente, Audax, y que fue representada en

todos los teatros de Hispania y en la misma Roma.

LIVIA DRUSILA. A Livia Drusila, esposa de Augusto, se la veía feliz con aquel

saco de carne, el buen Octaviano, quizá porque era compensada

cumplidamente con poder en estado puro; sus ojos ponderativos y

escrutadores traspasaban a cuantos llegaban a su presencia; ante aquella

mirada, uno tendía a cubrirse las partes pudendas. LUCILA PRISCA. Cómica indigente de la misma edad que Cornelia. Se

encontraron después de muchos años, en el teatro de Cartago Nova.

Cornelia, compadecida y, en cierto modo para compensar en la cómica los

favores concedidos por la musa Talía a su familia, decidió hacerla sentar a

su lado en la orquesta reservada a las autoridades, en la representación de

la obra de Plauto El pequeño cartaginés. Tras este reconocimiento que la

hizo feliz, la mujer falleció.

LUCIO (LUCIO NORBANO BALBO). Hijo menor de Cornelia. Era su preferido.

La referencia que nos da de él la novela está sacada, íntegra, de la mente

de su madre, que lo adoraba en contraposición a la animadversión que

sentía por el indigno, según ella, Cayo. Pasado el tiempo, ya en Pestum,

quedó claro que la realidad tenía poco que ver con las ensoñaciones de la

madre.

LURIO, Marco. Lugarteniente de Balbo Minor en la campaña contra los

garamantes, en África. Gracias a que mantuvo entretenidos a los gétulos

en una maniobra de distracción, Minor pudo adentrarse en el desierto,

destruir Cidamo y Garama y llegar hasta el actual río Níger. LUSCINILA (PRIMA NORBANILA). Es el apodo que Cornelia daba a su nieta

Prima; la llamaba Luscinila, que quiere decir «mariposa». Era hija de

Lucio y, en principio, había olvidado a su abuela, pero en los últimos

momentos de esta, sintió piedad por ella y fue receptora de su neuma.

MAIOR (LUCIO CORNELIO BALBO, MAIOR). Es el redactor de la Ephemeris, y

narrador en la primera parte de esta novela. Fue el muñidor, junto con

César, de la gran transformación política que sufrió la República hasta

convertirse en Imperio. Inspirador de César, amigo también de Pompeyo y

de Craso, fue el muñidor del primer triunvirato que trastocó la política

romana. Sin embargo, paulatinamente, César lo arrinconó, aunque él

jamás guardó el más mínimo rencor a su amigo. No se le conoció mujer,

razón por la cual muchos piensan que pudo tener con Julio ciertas

relaciones que traspasaran las de la mera amistad, pero nada de esto puede

deducirse con claridad de la lectura de la Ephemeris. Enseñó el arte de la

política a su sobrino Minor, y optó por Octavio en el enfrentamiento

multitudinario que dio lugar a las diversas guerras civiles nacidas tras la

muerte de César. Tras alcanzar el consulado, se retiró a Capri, la isla de

Nápoles, a redactar sus memorias. Allí lo visitaba Cornelia, que aprendió

de su tío lo intrincado que es el mundo de la política y el complejo arte de

la literatura.

MAMURRA (MARCO VITRUBIO MAMURRA). Fue el praefectum fabri, es decir, el

jefe de armamento, de Julio César. Sus inventos militares resultaron

memorables. En principio este cargo correspondía a Balbo Maior, pero un

hombre que era muy capaz en casi todas las artes, especialmente en la de

la conspiración, resultaba una completa nulidad en cuestión de

armamento. Por eso fue desplazado por Mamurra.

MARCO ANTONIO. Era de familia noble, primo lejano de César, jefe de los

gladiadores de la Subura, subalterno de Clodio. Cuando este murió

asesinado por Milón, se presentó en la Galia y César lo potenció en el

mando y lo convirtió en uno de sus más brillantes generales. Tras la

muerte de César dirigió el más poderoso bando aspirante al principado,

pero finalmente fue derrotado por Octavio, precisamente el que menos

posibilidades tenía de triunfar. Fue por este bando octaviano por el que

había apostado la familia Balbo.

MARCO NORBANO. Es el nieto de Cornelia, al que, junto con Luscinila, llevaba

la abuela los documentos históricos de la familia, especialmente la

Ephemeris de Maior, para regalárselos durante la Sigilaria. MELK BALBI (LUCIO CORNELIO BALBO, SÉNIOR). Es el padre de Maior y de

Publio. Este era su nombre fenicio-gaditano. Apoyó a Pompeyo y a

Metelo en la guerra contra Sertorio poniendo a su disposición todo tipo de

medios materiales. Murió a los pocos días de que aquel concediera la

ciudadanía a toda la familia.

MEMMIO, LELIO. Lugarteniente de Metelo en la guerra contra Sertorio.

Pariente de Pompeyo. Murió en la batalla de Turio y Balbo Maior

depositó en su boca la moneda para el barquero. MENCIO (el GALAICO). Factor de la familia Balbo en Cartago Nova. Hombre

amanerado, fue el confidente de Cornelia durante una memorable cena en

la que esta bebió mucho vino sin aguar.

METELO (QUINTO CECILIO METELO PÍO). General romano del bando de los

optimates. Fundador de Castra Cecilia, que después cambió de nombre por

el de Norba Cesarina, refundada por Norbano, el esposo de Cornelia, y de

la que era patrón Balbo Minor. También Metelo fundó Metellinum

(Medellín). Estaba este general más atento a los triunfos y al autobombo

que a consolidar la clientela hispana, cosa que sí hacía, por el contrario,

Pompeyo.

MINOR (LUCIO CORNELIO BALBO, MINOR o FELES). Padre de Cornelia, esposo

de Sexta Manlia, hijo de Publio Cornelio Balbo, sobrino de Lucio

Cornelio Balbo Maior. Fue un notable militar romano, pues participó en la

mayor parte de las batallas de César y de Octavio. Para que pudiera

acceder al propretorado, este le concedió la condición consular, y le

encargó que sometiera a los garamantes africanos. Balbo los persiguió

hasta el mismo corazón de la selva nigeriana. Fue la más grande

penetración de las águilas romanas en el continente africano. Celebró,

después, un triunfo. Fue el primero de un provinciano y el último, pues

tras el de Balbo este tipo de ceremonias se reservó para los miembros de la

familia Julia. Influido por la sabiduría de su esposa Sexta, quiso

transmitirla a su hija. No se le conoció mujer tras enviudar, pero no parece

que por causas parecidas a las de su tío Maior, según las malas lenguas.

Educó con esmero a Cornelia y la convirtió en su brazo ejecutor. Cuando

contrajo la lepra, ella fue la que terminó sus obras pendientes, hasta el

punto de que no se sabía bien qué parte de la labor constructiva que ambos

realizaron correspondía al uno o a la otra.

NORBANO (CAYO NORBANO FLACO, SÉNIOR). Fue esposo de Cornelia. Esta se

sentía muy atraída por él, era un muchacho musculoso y de gran

apariencia. Maior, sin embargo, pensaba que era malo eso de los

matrimonios en los que el amor anduviera por medio. Al final tuvo este la

razón, pues no salió bien el enlace. Cornelia terminó por abandonar al

esposo, pero este nunca se atrevió a presentar demanda por repudio ante el

temor reverencial que sentía hacia Minor, el cual, en una ocasión, le había

tirado a una piscina tomándolo en vilo, porque hiciera el marido ademán

de levantarle la mano a Cornelia.

NUMERIA. Esposa de Lucio Norbano Balbo, quien, cuando Cornelia estaba a

punto de morir en Pestum, era cónsul electo. Era Numeria una mujer

gorda que buscaba en su mente ideas que le hicieran llorar un poco ante el

cuerpo moribundo de Cornelia, sin conseguirlo. OCTAVIA. Hermana de Octavio, esposa de Marco Antonio. Cuando llegó a la

tierra de su esposo, se encontró con que este vivía con Cleopatra y que ya

tenía un hijo de ella. Terminó retornando a Roma, aunque embarazada de

Antonia. Cuando Augusto se enteró del trato que había recibido su

hermana, montó en cólera y obligó a las vestales a leer el testamento de

Antonio, en el que se nombraba heredero a uno de sus hijos tenidos con

Cleopatra. Fue el origen de la tercera, y última, guerra civil. Esta Antonia

fue la madre del que llegaría a ser emperador: Claudio. OCTAVIO (CAYO JULIO CÉSAR OCTAVIANO-AUGUSTO). Sobrino de Julio César,

fue nombrado por este su heredero. Esta apariencia de legalidad fue la que

animó a los Balbo a apoyarlo, por representar la continuidad cesariana, al

menos formalmente. Quizá la otra legalidad, la de Marco Antonio, era más

orientalizante de lo que unos buenos romanos como los Balbo podían

soportar. Aunque Octavio miraba con buenos ojos a la joven Cornelia,

esta no quiso nunca saber nada de él, pues era un hombre que no dejaba

entrever ni un hilo de su pensamiento, lo que la hacía desconfiar.

PÍLADES. Factor de la familia Balbo en Malaca, agasajó a Cornelia, la cual se

emborrachó en una memorable cena que le fue ofrecida, y dijo numerosas

inconveniencias.

PISO (PUPIO PISO). Fue el procónsul a cuyas órdenes estaba el cuestor Lucio

Valerio Flaco. Tras la enérgica reacción de Maior frente a la rapacidad de

este, Pupio no se atrevió a mayores latrocinios entre los provincianos de

Hispania.

POMPEYA SILA. Mujer de Julio César, pariente del dictador Sila. Cuando Julio

consideró necesario pasarse al bando de los populares, buscó la manera de

repudiar a su esposa, perteneciente a una notable familia optimate, el

partido aristocrático. Como no encontraba motivo, se alió con Clodio para

que este se presentara disfrazado de mujer en la fiesta de la Bona Dea, que

se celebraba en el domicilio del pontífice máximo, César, a la sazón, pero

en la que participaban solo mujeres. Quería provocar un escándalo para

inculpar a Pompeya, pero fue descubierto por Aurelia Cota, la prestigiosa

madre de César, que no tuvo más remedio que denunciarlo por tan

sacrílego comportamiento. Pese a todo, César la repudió diciendo su

famosa frase, según la cual la mujer de César no tiene que ser honesta,

sino especialmente parecerlo.

POMPEYO (CNEO POMPEYO MAGNO). General romano que aspiraba, también,

al principado. Cuando César no era nadie, él había conquistado toda Asia

y sometido a más de novecientas ciudades. Formó con César y con Craso

el triunvirato, se casó con Julia, hija de César, pero cuando esta murió, la

alianza se resquebrajó y los dos militares terminaron enfrentados en una

dura guerra civil. La propaganda del vencedor ha transmitido a la Historia

una imagen de Pompeyo bastante falsa, como si hubiera sido un general SERVILIA (SERVILIA CEPIONA). Dicen que fue el único amor femenino que tuvo

torpe, lento y pegado de sí mismo, frente a la agilidad, generosidad y

disciplina que demostró César. Maior creía que si hubiera sido Pompeyo

el que hubiese ganado la guerra, César habría pasado a la Historia como

un volatinero de tres al cuarto.

POMPEYO (GNEO POMPEYO EL JOVEN). Hijo de Pompeyo Magno. Murió en la

batalla de Munda. Fue un gran general.

POMPEYO (SEXTO POMPEYO MAGNO PÍO). Hijo menor de Pompeyo Magno.

Especialista en guerra naval. Dominador del Mediterráneo. Es probable

que estos dos militares hubieran sido más brillantes que su mismo padre,

pero las leyes de la victoria los han arrinconado a una humilde y oscura

esquina del pasado.

PRIMA PÚLQUERA. Esposa de Pílades, el factor de los Balbo en Malaca. En su

casa dio Cornelia un notable espectáculo cuando se emborrachó con buen

vino sin aguar. La lengua se le trababa, repetía las frases, se hizo pesada,

pero dijo verdades indiscutibles.

PUBLIO (PUBLIO CORNELIO BALBO). Hermano de Lucio Cornelio Balbo Maior,

fue el gestor de los negocios de la familia, excelente contable que no veía

con buenos ojos la afición de su hermano mayor a perder tiempo en

políticas. No se llevaba nada bien con su hijo Minor, hasta el punto de que

cuando este se marchó a Roma dejó a su hija Cornelia al cuidado de dos

libertos en lugar de permitir que viviera en la casa del padre. Tanto Minor

como Maior consideraban a Publio como hombre falto de miras. Sin

embargo, en todo momento apoyó a su hermano, convencido al fin por los

hechos, de que tenía razón en sus inversiones inmateriales.

QUINTA JUNIA. Perteneciente a la familia de más prestigio de Cartago Nova,

fue a cumplimentar a Cornelia en cuanto se enteró de su presencia en la

ciudad. Se presentó muy peripuesta, y, para su desgracia, tomó a la

gaditana por sorpresa, un tanto desarreglada. Esta no se lo perdonó, y

buscó la manera de ridiculizarla en las comidas, en sus paseos por la

ciudad y hasta en sus sueños.

SERTORIO (QUINTO SERTORIO). General romano afín a los populares de Mario.

Tras la derrota y muerte de este, se refugió en Hispania, donde organizó

un ejército rebelde con contingentes hispanos y dio la batalla final, que

perdió, a Pompeyo y a Metelo. Con su derrota finalizó la primera guerra

civil.

Julio César. Toda Roma sabía de sus relaciones. En una ocasión Catón

interceptó una misiva de ella que tenía César en la mano, creyendo que era

de Catilina, y se cubrió de vergüenza al descubrir de qué se trataba. Lo

llamó borracho y él se rio. Pudiera ser que el hijo de Servilia, Bruto, fuera

un vástago natural de César, aunque esto resulta confuso. Lo cierto es que

aquel lo apuñaló bajo la estatua de Pompeyo y remejió la hoja, según nos

cuenta Maior en su famoso poema en prosa, y que César, moribundo, vio

en ello la mano vengativa de Servilia. ¡Quién puede saber lo que, en

realidad, sucedió…!

SEXTA MANLIA. Esposa de Lucio Cornelio Balbo Minor, al que también

conocían como «Feles», pues en su juventud se dedicaba a arrojar gatos

embolsados. La muchacha tuvo la virtud de calmar a la fiera que, en

palabras de su padre Publio, era carne de crucifixión, e incluso lo llevó por

el camino de la sabiduría. Hizo de él todo un filósofo y, al morir la madre,

quiso Minor volcar su conocimiento en la hija, Cornelia, que tenía una voz

muy similar a la de aquella, una voz que hacía callar a todos, persuasiva y

solemne, pero a la vez dulce y sinuosa.

VITRUBIO (MARCO VITRUBIO POLIÓN). Arquitecto famoso al que se debe la

idea de la urbanización general del Imperio. Convenció a Octavio de que

debía convertir a la Roma hecha de ladrillo en una Roma hecha de

mármol, y generar muchas Romas en todo lo ancho del Imperio en las que

los provincianos ricos, como los Balbo, se comprometieran a imitar su

concepto grandioso del urbanismo. Este arte de la construcción, inspirado

por la musa Urania, fue, junto con las calzadas y el idioma, la tercera pata

del banco de la romanización.

Terminaste Cornelia de Gades

Javier Tazón Ruescas

Libros como este

Después del libro

Páginas que venían con esta edición, guardadas aquí como referencia.