El sueño de Tutankhamón

Eric Warman · Capítulo 108 de 108

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El sueño de Tutankhamón

Nota del autor

 

Esta es la historia de un sueño, no solo el de un faraón sino también el de toda una dinastía, la XVIII, que se acerca hacia su ocaso. Una época evocadora que ha quedado grabada con letras de oro en la memoria de la historia del Antiguo Egipto, en la que la gloria de los faraones guerreros terminó por dejar paso a un periodo de convulsión social, en el que muchos asegurarían que Egipto había sido abandonado por sus dioses.

Hablar sobre Tutankhamón no es sencillo. Sobre él se han escrito innumerables obras, aunque su persona continúe hoy en día envuelta en el misterio. ¿Cómo era Tutankhamón? ¿Cómo fue su reinado? ¿Hasta qué punto fue manejado por los poderes fácticos? ¿Cómo murió?

Sin duda son preguntas de difícil contestación, que han dado lugar a las más diversas teorías por parte de los estudiosos durante años. De los cinco mil trescientos noventa y ocho objetos hallados en su tumba, no existe un solo documento que nos hable del faraón niño, de cuál pudo ser su personalidad o, simplemente, de conocer cómo era su vida diaria.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el estudio de los objetos que componían su ajuar funerario y las nuevas técnicas empleadas por los investigadores han arrojado una nueva luz sobre un reinado que siempre se había calificado como insignificante, y al que hoy se le reconoce una indudable importancia. Con él finaliza la denominada «época de Amarna», un periodo de la historia fascinante, al que con razón el egiptólogo británico J.D.S. Pendlebury calificó en 1935 como de una «complejidad asombrosa».

No obstante, resulta sencillo imaginar cómo pudo ser la llegada de un niño de apenas nueve años, con evidentes discapacidades, a una corte en la que las intrigas eran moneda común, y las ambiciones habían iniciado ya una lucha soterrada por el poder. Hoy en día, figuras como Ay u Horemheb se nos presentan como gigantes de su tiempo, que no dudaron en tomar el testigo que dejaban personajes de la magnitud de Akhenatón o la misteriosa Nefertiti, cuya talla política estaba muy por encima de su belleza.

Tutankhamón tuvo que enfrentarse a todos ellos, a su propia realidad y a la alargada sombra que habían dejado sus ancestros. Hoy sabemos que, al llegar a la adolescencia, acompañó a Horemheb en una de sus campañas a Retenu, que era un buen arquero, que sentía pasión por los caballos y la caza en los marjales y que, más allá de sus limitaciones físicas, en él rugía el corazón de un león que le animaba a llegar a convertirse algún día en un gran faraón. Este era su sueño, un sueño que el autor ha tratado de novelar para plasmar un Tutankhamón consciente de los obstáculos que lo rodeaban, pero que no dudó en intentar sobreponerse a ellos y luchar por hacer realidad la ilusión de gobernar, algún día, un país próspero y en paz.

Para la posteridad dejó grabado su amor por Ankhesenamón, así como una tumba impropia a todas luces de un faraón que, no obstante, se convertiría con el paso de los milenios en el mayor hallazgo arqueológico de todos los tiempos; un sepulcro envuelto en el misterio que posee su propia historia.

Como ya se ha plasmado en esta obra, el autor cree posible la teoría del egiptólogo británico N. Reeves, quien asegura que la tumba de Tutankhamón solo es una parte de otra mayor en la que reposan los restos de la mítica reina Nefertiti. El interesante estudio de Reeves ha creado una indudable polémica entre los egiptólogos y, por ello, nada mejor que una obra de ficción como esta para hacerse eco de él, y darlo a conocer al lector al cumplirse el centenario del descubrimiento del sepulcro de Tutankhamón por Howard Carter.

Nehebkau es el hilo conductor de esta historia. Un humilde pescador, con sus luces y sombras, impregnado por la magia de la Tierra Negra, que nos acerca a la figura de Tutankhamón para que nos hable del Egipto sobre el que reinó, para mostrarnos la cara más humana de un joven que era considerado dios. Todo el misterio del Antiguo Egipto gravita sobre ambos personajes para invitar al lector a vivir una aventura en la que la ficción y un riguroso marco histórico se dan la mano a fin de hacer realidad un sueño: el que el dios Shai hace posible al unir a un faraón con un simple pescador ya que, tal y como se relata en esta obra, el destino siempre juega la baza ganadora en la última mano, pues nunca pierde una partida.

Estancias sin descubrir anexas a la tumba de Tutankhamón y posible ubicación de la tumba de Nefertiti, según hipótesis de N. Reeves

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Eric Warman

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