Generación EGB

Javi Nieves · Capítulo 14 de 59

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Generación EGB

Capítulo 2: Cosas de casa

Adiferencia de generaciones posteriores, como la ni-ni, los niños de la EGB desempeñábamos una serie de funciones de vital importancia para el buen funcionamiento del hogar. Y no hablamos de hacer la cama, poner y recoger la mesa o mantener nuestro cuarto ordenado. Veamos.

 

LAS OBLIGACIONES EN CASA

CAMBIAR AL UHF

Servir de mando a distancia de la Telefunken de 29 pulgadas era uno de nuestros roles en casa. La alternativa a no hacerlo: irnos calientes a la cama. Por suerte, en aquella época solo había dos canales de televisión: la uno y el UHF —hoy La 2 de Televisión Española—, y al principio este solo se emitía cuatro horas al día. Eran lentejas…

«PACO, ¿QUIERES DECIRLE AL NIÑO QUE BAJE LA BASURA?»

Bajar la basura era en realidad un «marrón» que pasaba de un hermano a otro y, como el chándal del colegio, siempre recaía en el más pequeño. Después de cenar nos sentábamos delante de la tele con el esquijama de felpa, intentado pasar inadvertidos, cuando nuestras madres, que estaban fregando los platos con Mistol, nos gritaban desde la cocina:

—¡Niño, la basura!

La técnica de mimetizarnos con el sofá fallaba siempre, y lo sabíamos. Solo nos quedaba recurrir al escaqueo por agotamiento.

—Ahora voy…

—¿Niño, quieres bajar la basura?

—¡¡Un momento, en el intermedio!!

El plan se venía abajo en cuanto nuestros padres, que creíamos absortos con el telediario, giraban la cabeza y nos miraban fijamente mientras hacían el ademán de quitarse la zapatilla. Para entonces ya habíamos dejado las bolsas en la acera, junto al portal —aún no se habían inventado los contenedores— y subíamos a toda pastilla. De noche, aquella maldita escalera siempre nos daba escalofríos.

HACER LOS RECADOS

Conocimos el Pryca y el Alcampo, donde muchos de nuestros padres hacían la compra semanal todos los sábados. La del día a día la hacíamos en los mercados y ultramarinos del barrio, que todavía no había tiendas de chinos.