Generación EGB
Las diez películas de la EGB
En un cajón de sastre podemos meter las capas y espadas de Legend, Cristal oscuro, Willow, La princesa prometida y Dentro del laberinto —ese David Bowie rollo Bola de cristal—… ¿Existiría El señor de los anillos sin estos antecedentes? Princesas en apuros, espadas, brujas, calderos mágicos y el unicornio azul que «se me ha perdido ayer»… Las vimos treinta veces, nos aprendimos todos sus diálogos y, si alguna vez llamábamos cornudo a un colega, pensábamos sobre todo en el bichejo rojo de Legend. ¿Quién no reconoce esta frasecita para la historia?
Además de las películas de Parchís, con sus guerras de los niños, otro clásico fue Chispita y sus gorilas. La Marisol de los primeros ochenta tuvo un recorrido mucho más breve que aquella, pero dejó en el paladar de los pequeños de entonces algunos temas inolvidables como La vuelta al mundo en góndola. Tan rubia y tan viajera, parecía una sueca de Alfredo Landa con treinta años nuevos.
Y Lolo García, que con su pelo rubio afro nos dejó muestras de su precoz talento en La guerra de papá y Tobi, en la que hacía de ángel. Hoy es un hombre de cuarenta y dos años, economista para más señas, e ignoramos si se habrá comprado los DVD de su estrellato infantil.
EL CINE QUINQUI
Eran las películas de los Seats 124, la heroína y el mono. Surgieron a mediados de los setenta y se prolongaron toda una década. Eran el retrato de una España que nuestros padres nos silenciaban con las cancioncitas de Mary Poppins, pero que era real, a tenor de lo que nos contaban el parte y el telediario.
Las pelis quinquis funcionaban en plan americano, con segundas partes incluso. Hubo dos de Perros callejeros, y una sobre perras, también callejeras. Hubo dos Picos, dos Lutes, una de Navajeros y una de Colegas. El clásico entre los clásicos fue La estanquera de Vallecas, donde se veían un buen par de tetas, y el quinqui entre los quinquis, el Vaquilla, que también tuvo su biopic con música de Los Chichos.
LAS DIEZ PELÍCULAS DE LA EGB
Aceptamos cualquier otra alternativa, que para eso se hacen las listas, pero que nadie diga que sobra alguno de los siguientes títulos. ¡Faltaría más! Sería tan doloroso como si nos pisaran un callo porque estas son las películas de nuestra vida.
EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA
Indiana Jones forever. Ya que viajar al espacio parecía, realmente, cosa del futuro, o sea del 2000 y pico, nos conformábamos con explorar los paisajes que teníamos al alcance de la mano con un guía de excepción, ese arqueólogo de inconfundible sombrero Fedora y látigo presto. Este sí que era un aventurero de verdad, y no Cocodrilo Dundee —¡aunque también nos molara!—.
TOP GUN
A fuerza de reposiciones se hizo un hueco en la cultura popular y confirmó el estrellato de Tom Cruise. Nos gustaban las cazadoras de estos ídolos del aire, sus escenas aéreas y su música. De momento no hay segunda parte, pero…
ET
¿Aún seguimos llorando cuando Elliot, que como muchos de nosotros ya pasa de los cuarenta tacos, se despide de su invitado? Si hubo un tipo con el que nos hubiéramos ido de cañas, digo de chuches, ese fue ET.
REGRESO AL FUTURO
Palabras mayores. Una historia fantástica y unos actores en estado de gracia. La oportunidad perfecta para que nosotros, hijos de la generación EGB, podamos decir también aquello de: «Ya no se hacen películas como las de antes» o «Ya no hay profesores chiflados como los de antes».
LOS CAZAFANTASMAS
«Lo siento, chicos. No puedo evitarlo. Se me metió en la cabeza… quise pensar en alguien que jamás nos haría daño y elegí…». ¿Quién, vista la lección, no intentó alguna vez tener la mente del todo en blanco? Y menos mal que el muñeco que salía al final no era Chucky…
SUPERMÁN
Un presupuesto de vértigo para ver volar a un superhéroe con los calzones mal puestos. Volar era todo lo que nos faltaba, pero siempre nos decepcionaba salir de la cabina de teléfonos tal como habíamos entrado. Los efectos eran una patata, de acuerdo, pero entonces nos parecían guays, y nos sentíamos seguros pensando que siempre nos salvaría de una caída de azotea o el descarrilamiento de un tren. No había kryptonita que pudiera debilitarle.
LOS GREMLINS