Generación EGB

Javi Nieves · Capítulo 48 de 59

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Generación EGB

Los dibujos animados

TWIN PEAKS

A los pipiolos de la generación EGB nos mandaban a la cama cuando empezaba la sintonía —por lo de las pesadillas—. La emitían los jueves por la noche y la promocionaban a todas horas. Laura Palmer aparecía muerta en un pueblo de montaña y había un montón de sospechosos, a cual más raro. Todos nos preguntábamos quién la mató, pero no estamos seguros de que al final nos enteráramos. Aquello era como un Cluedo en el que todas las pistas eran falsas.

KUNG FU

¿Quién no recuerda al Pequeño saltamontes? Sus andanzas por Estados Unidos, a lo largo de tres temporadas, nos mostraron las claves del taoísmo a golpe de frase profunda. El argumento, un monje shaolín que huye de China tras matar al sobrino del emperador y es perseguido en su refugio de Estados Unidos por unos cazarrecompensas, era lo de menos. Lo de más: las enseñanzas del maestro Po, el ciego, y la cara de sieso de David Carradine, que luego sería el Bill de Kill Bill y moriría ne extrañas circunstancias en un mote del Bangkok en un juego erótico seguramente muy poco taoísta.

 

LOS DIBUJOS ANIMADOS

Sí, aún nos siguen gustando, nos da igual que nuestros padres piensen que continuamos siendo unos inmaduros. Ellos no lo entienden. Hemos visto vemos Los Simpsons, Futurama, Padre de familia, Bob Esponja y uno de nuestros últimos descubrimientos, el surrealista mundo de Hora de aventuras que habitan Jake el perro y Finn el humano. ¿Que por qué nos gusta? Porque está muy locos y porque la química entre los dos coleguis funciona como un tiro.

Es la misma fórmula con la que han triunfado cantidad de personajes de animación de la EGB: Scooby Doo y Shaggy, los Sherlock y Watson caninos, Pedro Picapiedra y Pablo Mármol, Leoncio el León y Tristón, Pepe Pótamo y Soso, Capitán Cavernícola e hijo, Yogi y Bubu, Pierre Nodoyuna y Risitas en su auto loco… También funcionaban los que tenían su antihéroe, pero ahora preferimos a Tom, el Coyote y Silvestre antes que a Jerry, el Correcaminos y Piolín. Y antes que con Pixie y Dixie nos quedamos con el gato Jinks, que además era andalú —«¡Marditos roedore!»—. Y por supuesto, nos declaramos fanáticos del Pato Lucas, uno de los personajes animados más ácidos, malhumorados y divertidos que hemos visto y al que, por supuesto, también todo le salía al revés. Malditos productos Acme…

Otros que se dejaban querer a esas horas eran Calimero, la Gata loca — enamorada perdidamente del ratón Ignacio, que la correspondía a ladrillazos—, Pepe L’Amour, el Pájaro loco, el pingüino friolero Chilly Willy, la Hormiga atómica, don Gato, súper Ratón, las urracas parlanchinas, Speedy González… O los clásicos Disney: Mickey Mouse, el Pato Donald, Pluto, Goofy. Son los dibujos que devorábamos al mismo ritmo que la merienda nada más regresar del colegio en aquella época en que la televisión, a partir de las cinco de la tarde, era solo para nosotros.

Con las nuevas cadenas desembarcaron en nuestras pantallas unos cuantos héroes japoneses: los caballeros del Zodíaco, Son Goku y sus siete bolas de dragón… y Chicho Terremoto, aquel gamberro de medio metro enamorado de Rosita, obsesionado con las braguitas blancas y muy fan de pareados como «Aquí te espero, comiendo huevos, patatas fritas y un pomelo».

Las sobremesas de los sábados y los domingos eran citas a las que no podíamos faltar. Comando G, Mazinger Z, El osito Misha, Naranjito, Sport Billy, Ulises 31, Ruy, el pequeño Cid, Don Quijote de la Mancha, Heidi, Marco, Jackie y Nuca, Willy Fog, La pequeña Lulú, D’Artacan y los tres mosqueperros, Los Ewoks, David el Gnomo, El inspector Gadget, Los Diminutos, Los Snorkles… Otras como Los Trotamúsicos o La hormiga Fredy no eran precisamente dibujos de la Disney, pero ¿quién no se acuerda de Pincho, Gazpacho o Mochilo, aquellas frutas y hortalizas con patas de Los Fruitis? ¿Y de «ñam-ñam» Poti Poti y Gallofa, aquellas marionetas feístas de Los Aurones?

Por las tardes seguía la diversión con Los pitufos, La aldea del Arce, Banner y Flappy, Mi pequeño pony, Los osos amorosos, Los osos Gummi, Los Wuzzles, Vickie el vikingo, Pumuky, He-Man, Las Tortugas Ninja, La Pantera Rosa… O las marionetas que vivían en las cavernas de Fraggle Rock, unos extraños seres con mucha vida interior y una irresistible adicción a zamparse las construcciones de unos diminutos albañiles de color verde, los curris.

O algunas de las favoritas de las niñas, como Candy Candy o Dos fueras de serie, la de Juana Hazuki y Sergio, dos enamorados unidos por el voleibol y una técnica ultrasecreta: el ¡superataque! A nosotros nos impactó Campeones. ¿A que alguna vez intentaste hacer la catapulta infernal de los hermanos Derrick? Vale, no te saldría, pero tampoco necesitabas una semana para cruzarte el patio del recreo y llegar a la portería contraria.