Generación EGB
Los muñecos para chicos
EL BABY FEBER
Era el top de los muñecos. Lo tenía todo, todo y todo. Tanto, que nuestras hermanas lo tenían siempre guardado y no se lo enseñaban a nadie. Buenos, sí, a la vecina del cuarto, junto con el extensísimo catálogo de complementos que traía. Le encantaba despertar envidias.
LOS PINYPON
Llegaron casi a mediados de los ochenta, y eran para ellas lo que los clicks para nosotros. Hoy Famosa les ha devuelto la vida, como a la Nancy y a los Barriguitas, pero con una estética manga que les ha hecho perder su identidad.
LOS MUÑECOS PARA CHICOS
Nacían destinados a trabajar duro. Los clicks cumplían con su oficio, ya fueran heladeros o bomberos, sin conocer descanso, y sus derechos laborales se supeditaban a las ganas que tuviéramos de jugar. Nos fascinaba la precisión de sus complementos tanto como la increíble movilidad de sus articulaciones. Dentro de cada marca había un montón de familias que servían para multiplicar nuestra diversión. Luchaban en guerras incruentas o asaltaban barcos vestidos de piratas, y todo en la cuadrícula de una baldosa.
LOS CLICKS
Al principio eran muy sencillos, sin maquillaje ni complicaciones. Camisa, pantalones y ya. Venían en cajas pequeñas —el heladero, el gasolinero, el payaso—, medianas —que incluían un coche o la moto patrulla—… y grandes, que eran el objeto de nuestra codicia y a las que solo podíamos aspirar por Reyes —el castillo, el zoológico, ¡el barco pirata!—. Quizá dolidos por aquello de «Te mueves menos que un click de Famobil», el fabricante decidió evolucionar la especie. Así nacieron los clicks 2.0 con muñecas giratorias.
LOS AIRGAMBOYS
Muy parecidos a los anteriores, aunque un poco más altos y quizá por ello más inestables, causaron furor desde mediados de los setenta y destacaron por sus múltiples accesorios. Había colecciones para todos los gustos, aunque tal vez la que más se recuerde sea la de los romanos. ¿Qué nos llevaba a jugar con los airgamboys o con los clicks, si en el fondo eran tan parecidos? ¡Los misterios de la mente infantil son inescrutables! Pero hay que ver lo que nos dolía que nuestras madres confundieran a unos y a otros. ¿Cómo que se parecían?
LOS COMAN BOYS
Eran otra especie de hermanos de los clicks, con similares agarraderas como manos y la peluca intercambiable. Había colecciones de robots, vaqueros —que era la mejor y hasta tenía diligencia—, piratas… Los niños más afortunados jugaron con su tren del Far West, mucho más bonito que el que salía en las películas de John Wayne, con sus vagones, sus vías y su todo.
LOS GEYPERMAN
Otro ejército de muñecos «jugables» y coleccionables. Fueron unos cachas que lo mismo se disfrazaban de vaqueros que de soldados o astronautas. Eran españoles, y tenían unas articulaciones que no se veían ni en las marionetas de Praga. Aparecían en unas cajas de plástico que luego daba pena tirar, con sus complementos bien dispuestos y listos siempre para la batalla.
LOS MADELMAN
Cuando salieron fueron todo un hito por la movilidad de sus articulaciones y la riqueza de sus complementos. Medían casi veinte centímetros, y sus funciones eran tan sugestivas como inagotables, desde el hombre rana —uno de los pioneros— hasta las figuras fantásticas y del oeste. Peinados como Cristiano Ronaldo, no conocieron mujer hasta finales de los setenta, cuando se creó la «compañera» de Madelman, muy estilizada y atractiva. También disponían de transporte: coche de carreras, aviones… Nos gustaba enfrentarlos con los Geyperman de nuestros amigos.
LOS G. I. JOE
Las niñas eran de Venus, léase Barbie, y los niños de Marte, léase G. I. Joe. Estos soldados, de unos diez centímetros de altura, participaron en las batallas más duras de nuestra infancia y provocaron gran mortandad en los parqués y baldosas sobre los que pusieron el pie.
Una ficha sintetizaba la biografía de estos personajes —tenían cicatrices e historia nuestros colegas Avalancha, Boa y Blaster—, que las coleccionábamos hasta formar las unidades completas. A veces, en el transcurso de la batalla, perdían un brazo o una pierna, pero estaban hechos de otra pasta y seguían luchando como si nada.
HE-MAN
El héroe de los Masters del Universo tenía un antagonista de cuidado, Skeletor, y un objetivo muy claro en la vida: defender el castillo de Grayskull. Los juegos con estos muñecos consistían en un duelo eterno entre uno y otro, del que siempre salía victorioso el primero, faltaría más.