Generación EGB
Las diez series de la EGB
VERANO AZUL
Junto a Tito, Bea, Javi, Pancho, Piraña, Quique, Desi y Julia lloramos a lágrima viva con la mítica frase «¡Chanquete ha muerto!». Y cuando la repusieron poco después, otra llorera. ¡Y lo que nos costó comprender que era el personaje y no el actor el que había fallecido! Más momentos emotivos: cuando impidieron el desahucio de su hogar con aquel «¡Del Barco de Chanquete, no nos moverán!». De total actualidad, como los bañadores turbo de la época.
PIPI LANGSTRUMPF
Una niña con una fuerza sobrehumana, que vive sola en su casa sin tener que dar explicaciones a nada ni a nadie, con un caballo y ¡un mono! como mascotas, con un padre pirata que aparece entre aventura y aventura en alta mar. En resumen, aquella pelirroja pecosa vivía la infancia que todos queríamos tener.
V
Extraterrestres reptilianos ocultos bajo una apariencia humana que llegan a la Tierra en son de paz, ofreciendo su tecnología a cambio de determinados productos químicos. Hasta aquí, todo correcto. Hasta que el reportero Michael Donovan descubre sus verdaderas intenciones: acabar con toda el agua de la Tierra y utilizar a los humanos como fuente de alimento. Hasta que eso ocurriese les bastaba con comer tarántulas, palomas y, sobre todo, los ratones que engullían sin masticar. Hasta hicieron chucherías con forma de roedor y nos gustaba imitar a la comandante Diana. Pero por muy malvados que fuesen, ¿quién no forraba su carpeta con fotos de la líder alienígena? Bueno, ellas lo hacían con Donovan y, sobre todo, con el guaperas de la chupa de cuero, Kyle.
EL COCHE FANTÁSTICO
David Hasselhoff saltó a la fama con esta «trepidante aventura de un hombre que no existe en un mundo lleno de peligros» en la que interpretaba a Michael Knight. El caso es que el tal Michael es traicionado por un antiguo socio y está a punto de morir. Se despierta en una cama de hospital y no solo le han cambiado la cara sino que además tiene que trabajar para la Fundación para la Ley y el Orden. Al final le convencen porque le daban coche de empresa, KITT, que encima hablaba, y a partir de entonces se convierte en «un joven solitario embarcado en una humilde cruzada para salvar la causa de los inocentes, los indefensos, los débiles, en un mundo de criminales que operan al margen de la ley». Su jefe directo es un tal Devon Miles, que viaja a bordo de un tráiler taller donde cada vez que KITT sufría un pinchazo o le daban un golpe por detrás había una guapa mecánica enfundada en un mono de trabajo ajustado que lo reparaba.
EL EQUIPO A
Era escuchar aquella voz en off que abría cada capítulo y saborear la adrenalina en nuestra boca: «En 1972, un comando compuesto por cuatro de los mejores hombres del ejército americano…». La menta fría de Hannibal y su puro, M. A. Barracus y su miedo a volar, Murdock y sus locuras y el guaperas de Fénix. Estos soldados de fortuna eran en realidad un grupo de mercenarios de la justicia por cuenta propia al tiempo que eran perseguidos por medio país. Y el argumento funcionó. Solo nos defraudaron las últimas temporadas, cuando aceptaron una amnistía a cambio de hacer unos trabajitos para el Gobierno y cambiaron los actores que doblaban a nuestros personajes. ¡Ese no era Hannibal!
MACGYVER
Era lo que se llama un «manitas». Con un chicle, una cuerda, un mechero y un tubo te construía la máquina de matar perfecta. Lo que nos preguntábamos era por qué los malos siempre le recluían en un almacén de herramientas: ¡aquello era cavar su propia tumba! Le envidiábamos. Y además, era resultón, con lo cual ellas le veían como el marido perfecto. Ya no haría falta nunca más llamar al fontanero.
VACACIONES EN EL MAR
Historias de amor entrelazadas y pasadas por agua que siempre tenían un final feliz. Duró tanto que nos dio tiempo a ver crecer a la hija del capitán Stubing, a la que su padre enchufó después como relaciones públicas del barco. El médico era el ligón del grupo, y el papel del gracioso corría a cargo del camarero, Isaac Washington, que se hizo tan popular que grabó el anuncio de Trina piña colada: «Del Caribe la traigo yo».
EL GRAN HÉROE AMERICANO
Ralph Hinkley fue un superhéroe atípico. Torpe por naturaleza, le costaba Dios y ayuda controlar el traje de superpoderes que le regalaron unos extraterrestres. Era el Pepe Viyuela del catálogo de estos semidioses. Había perdido el manual de instrucciones, así que era lo que se podía llamar un superhéroe en prácticas al servicio del agente del FBI Bill Maxwell, que por cierto se daba un aire a George Bush. La Lois Lane era aquí la guapa Pam Davidson, a la que daba vida Connie Selleca. Nos sonaba su cara de verla en Hotel, una serie que veían nuestros padres. El caso es que muchos no recuerdan esta serie… hasta que les tarareas la canción: «Güilibinona aaaahh guoquinoné…».