Generación EGB

Javi Nieves · Capítulo 4 de 59

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Generación EGB

Qué buenos son los que nos llevan de excursión

También nos hartamos a hacer cuadros y abalorios con macarrones, marcos con pinzas de madera barnizada que pegábamos con Supergen, que era marrón, denso y viscoso. Para las casas de palillos el Imedio era el más adecuado. Lo cierto es que se acababa el curso y no habíamos empezado ni el tejado… Eso, si a la salida no acababan estampadas contra la acera. Aunque lo realmente complicado era quitarnos el pegamento de las manos sin arrancarnos la piel a jirones.

Pintábamos con acuarelas y témperas de Jovi y aprendimos a dibujar copiando las láminas de Emilio Freixas. Las sencillas eran las de la serie azul. Las de la roja eran otro cantar, y las había de miles de categorías: trajes regionales, paisajes, aves, indios, vaqueros, dinosaurios… Las más vendidas eran las de animales. El tigre en actitud agresiva se nos atragantó a todos, pero siempre nos quedaba el papel-calco…

Nuestros primeros collages los hicimos con pegamento de barra Imedio o Pritt, papel charol, cartulinas, revistas, papel pinocho y tijeras sin punta. Romero hizo uno con recortes de la colección de Interviú que guardaba su padre en el altillo… Le suspendieron y no le vimos el pelo durante un mes.

También estaban las manualidades de temporada: tarjetas de felicitación para los días del padre y la madre, belenes de plastilina Jovi y abetos de cartulina para las Navidades… De ahí pasábamos al punto de cruz y a los botes decorativos de sal que coloreábamos primero con tizas de colores.

Otro imprescindible era el espejo pintado: en parte trasera calcábamos un dibujo, lo «vaciábamos» raspando con un punzón, lo limpiábamos con algodón mágico y lo rellenábamos de pintura negra. Y no podemos olvidarnos de las figuras de escayola: cuando terminaba la clase aquello parecía el plató de Manos a la obra.

 

QUÉ BUENOS SON LOS QUE NOS LLEVAN DE EXCURSIÓN

La Granja de Segovia, el Palacio Real de Aranjuez, el Museo del Prado, el de Ciencias Naturales, el del Ferrocarril… Con lo grande que es España, y todos los años los mismos sitios. O formaba parte del plan de estudios o alguien se llevaba un sobresueldo. A nosotros nos gustaba que nos llevasen al zoo o a las tripas de las fábricas de Clesa, Danone, Coca-Cola… Era como ver el programa Así se hace, pero en directo y, además, nos regalaban un Cacaolat.