Mala suerte
Capítulo 15
Una vez cuando era pequeño, mi hermana me acusó de haberle comido un trozo de su Pantera Rosa. Yo lo negué. Lo negué una y mil veces. Y mi madre, que era muy buena persona, una persona muy sencilla, castigó a mi hermana por mentirosa y por acusica. Yo lo he dado todo por mi hermana. Si aquella vez no reconocí que me había comido parte de su Pantera Rosa, fue porque lo hice sin malicia. Tenía hambre. Nos habían dado acelgas en el colegio. Yo las había echado en la mochila para no comerlas. Tenía hambre, mucha hambre. Porque yo soy de la margen izquierda. Yo me lo he tenido que currar para llegar arriba. No como Fabio Cotta. Fabio Cotta es un niñato. Es de la burguesía. Su padre era de la burguesía. Su padre trabajaba en una biblioteca en Argentina. Aunque él diga que era humilde, era un burgués. Los bibliotecarios pertenecen a la burguesía. Son burgueses. Yo sin embargo me lo he tenido que currar. Yo he vivido en el barrio de Salamanca, pero yo no era rico. Mi padre era portero en el barrio de Salamanca. Ahora vivo en Vallecas con la gente de la margen izquierda. No como Fabio. Fabio vive en Chamberí. Yo prefiero estar con la gente pobre. Prefiero ir a comprar al Champion de Vallecas con la gente como yo, que sufre, que no tiene oportunidades.
Dice Fabio Cotta que su padre no era un buen tipo. Mi padre no me pegaba, pero era mucho peor que su padre. No me daba dinero.
Era pobre, pero el muy desgraciado se creía alguien. Solo porque era portero en una casa de gente rica. Se creía alguien solo por eso.
Yo me llevaba bien con él cuando era muy niño. Pero cuando cumplí ocho años me di cuenta de todo. Me di cuenta de que era un idiota. Llegaba a casa y decía que la vida estaba muy difícil. Qué sabía él. Yo estaba en el colegio. Me trataban mal por ser su hijo. Yo sí que lo pasaba mal. Con 18 años me fui a Melilla, a la Legión, para huir de él. No como tú, Fabio. Tú no has sufrido lo que yo he sufrido. Tú no tienes derecho a despedirme.
Era muy importante estar en la Legión. Cuando me encuentro con un legionario sé que es alguien como yo. Sé que estoy con alguien que merece la pena. Con alguien que ha sufrido. Con alguien que ha vivido. Allí me hice amigo de los peores, de los más malos. Yo nunca fui amigo de los niños pijos. También había pijos en la Legión. Había uno. Había uno al que le mandaba mucho dinero su familia. Era navarro. Yo no tenía tanto dinero y él me engañaba, porque él me decía que su familia tampoco. Era mentira. Yo lo sabía. Él tenía mucho más dinero que yo. Una vez registré su mochila. Vi que tenía cuatro billetes de cinco mil pesetas. Era un mentiroso. Me quedé con un billete y no se lo dije a nadie. Me llamó ladrón. Me pegaron por eso. El sargento y dos cabos. Qué cabrón, qué bastardo, qué capullo, qué burgués, eso es mentira, mentira…